Ciudadanos Galicia atribuye la bajada de inscritos a las dinámicas electorales

El secretario de Organización descarta que la crisis del partido tenga «impacto»

Laureano Bermejo, líder de Ciudadanos en Galicia
Laureano Bermejo, líder de Ciudadanos en Galicia

santiago / la voz

En Ciudadanos Galicia están «muy tranquilos». El revuelo y las presiones en torno a la investidura, con la crisis abierta por la fuga de referentes territoriales e ideológicos, no está afectando, a su juicio, a la formación autonómica, que sin embargo admite una bajada en el número de inscritos por la que el secretario de Organización ve innecesario encender las alarmas. La cifra que traslada Laureano Bermejo en estos momentos es de unos seis mil simpatizantes vinculados, cuando solo un par de meses antes de la doble cita con las urnas empezó a anunciarse en la visita de cada dirigente estatal que ya estaban por encima de los siete mil. «En un partido político es normal que entre y salga gente, y que los que entren lo hagan antes de las elecciones, y que los que salen, justo después, muchas veces por la decepción que puede suponer que no se alcancen unas expectativas creadas», explica el líder orgánico.

Según sus cálculos internos, el intercambio de altas y bajas se mantiene de momento en proporciones similares a las de otras dinámicas electorales, con la diferencia de que la estructura es más fuerte a nivel local con presencia en plazas en las que no se está trasladando el «trauma» por una crisis estatal que trata de normalizar. Bermejo está integrado en un centenar de grupos de redes sociales en los que se comparte cada incidencia local para que la dirección gallega pueda tener una perspectiva global, y saca hierro a la coyuntura: «El impacto es bajo», garantiza. A su juicio, el problema serio vendría si la dirección nacional cambia de criterio y apoya incluso por pasiva la investidura del presidente socialista. «Se lo dejamos muy claro a Sánchez, y desmentirnos ahora sí que nos pondría en un lugar muy incómodo con nuestros votantes», reconoce.

Entre los referentes gallegos tampoco se aprecian fisuras públicas, más allá de transmitir respeto y admiración por Toni Roldán, una concesión que no se sale de los límites fijados por Inés Arrimadas, que ha sido la voz autorizada para esta crisis. Los representantes municipales de Ciudadanos con más peso en Galicia solo han trasladado mensajes en clave local, sin hacer referencia a la crisis del partido, y las dos diputadas con escaño en el Congreso -Marta Rivera y Beatriz Pino- han sido especialmente activas con duros ataques al presidente socialista. «Que nadie se engañe, Sánchez tiene el pacto cerrado ya con sus socios. Hay que recordar que si Cs está en condiciones de investir a Sánchez es porque prometió que jamás lo investiría», escribía la parlamentaria pontevedresa.

Bermejo apunta a otra clave para explicar la situación en Galicia. Por su percepción, la base del partido en la comunidad, en torno a un 70 % de los militantes, llegó a Ciudadanos sin vinculaciones orgánicas anteriores. Y del 30 % restante, cree que son algunos más los que procedían de entornos más próximos a los populares que a los socialistas -«60 a 40», calcula- lo que reduce las tensiones por el cordón sanitario a Sánchez. Pese a casos como Malpica, que han incomodado a la dirección gallega, sostiene que el PP sigue siendo el «socio preferente» salvo en casos de necesaria regeneración, en los que enmarca las situaciones vividas en Ourense o A Cañiza.

El doble de ediles con la misma escasa influencia

J. C.
Albert Rivera, durante la campaña de las generales, con la ahora diputada por Pontevedra, Beatriz Pino
Albert Rivera, durante la campaña de las generales, con la ahora diputada por Pontevedra, Beatriz Pino

Ciudadanos aumenta en representación política, pero no logra arraigarse con fuerza en todo el territorio gallego

La historia de Ciudadanos en Galicia está plagada de resultados crecientes y una sostenida sensación agridulce por la falta de influencia. Su mayor fracaso en comparación con otras comunidades fue no haber entrado en el Parlamento autonómico en el 2016, después de haber irrumpido el año anterior con 16 concejales en varios ayuntamientos.

En los pasados comicios avanzó en todos los aspectos, pero la cuota de poder o de influencia sigue siendo anecdótica. Alcanzó los 35 ediles y consiguió entrar en las cuatro capitales de provincia -se quedó fuera en Vigo, Santiago y Ferrol- pero la aritmética no le ayudó a sumar para influir en ninguna corporación importante. En las generales, logró escaños por A Coruña y Pontevedra después de haberse quedado sin representación en la repetición electoral del 2016.

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