Así vivían los huidos de Resistencia Galega: «No eran tan 'hippies' como parecían»

Una vecina de Fornelos de Montes, lugar donde se ubica la casa en la que estuvieron escondidos Antón García Matos y Asunción Losada Camba durante los últimos cinco años, recuerda con el susto aún en el cuerpo que incluso acudieron al vía crucis de Jueves Santo


Fornelos de Montes

Penumbra, frío, humedad, lluvia, alimentos escasos, falta de dinero o de cualquier medio motorizado. Tampoco agua caliente y electricidad, ni más luz que la diurna, solo bombonas de butano que el repartidor, previo acuerdo, iba dejando tras del cementerio de San Martiño de Verducido, el atisbo de civilización más próximo al escondite elegido desde el 2015 por los líderes de Resistencia Galega: Antón García Matos, Toninho, y su pareja, Asunción Losada Camba, en busca y captura desde hace 13 años.

La cobertura de telefonía aparece y desaparece como el Guadiana, y un coche utilitario, ya forzando sus bajos, se queda, como mucho, a 1,8 kilómetros de la vivienda okupada en la que malvivían, rodeados de precariedad, los dos acusados por el Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, de pertenencia a Resistencia Galega en grado de dirigentes. Los otros detenidos en el operativo del sábado pasado, Juan Manuel Sánchez y Miguel García Nogales, serían colaboradores tras dar la talla previamente en movimientos radicales y separatistas como Unidade Popular o Asamblea da Mocidade Independentista.

Hoy, poco antes de las ocho de la mañana, llegaban los dos detenidos a la vivienda que ocuparon en el último lustro en la aldea abandonada de Baños y que evidencia precariedad y miseria por los cuatro costados. Tal vez eso explique el desgaste físico de los considerados líderes de la única organización terrorista en activo en España según el Ministerio de Interior y el Ministerio de Justicia, y que tras este éxito de la Guardia Civil todo indica que ya da sus últimos coletazos. A pocos metros del operativo, formado por más de 20 agentes (servicio de información y USECIC), pasea Dolores Suárez, vecina de la zona: «Imaxine se son de aquí que nacín, vivín e morrerei aquí. Os dous rapaces... que quere que lle diga, aínda collíamos castañas xuntos algunhas veces. Eran moi correctos, educados e tranquilos. E claro, todos pensábamos que eran rapaces bohemios, hippies en definitiva, pero tan hippies non eran como parecían».

Casa donde los dos líderes de Resistencia Galega se escondieron durante los últimos cinco años
Casa donde los dos líderes de Resistencia Galega se escondieron durante los últimos cinco años

Dolores respira, toma aire aún con el susto en el cuerpo ante semejante despliegue policial, y se suelta con naturalidad: «Voulle contar unha cousa que é bastante curiosa. Eles apenas se deixaban ver, eran de poucas palabras, pero o Xoves Santo viñeron a igrexa parroquial. ¡Viñeron ao vía crucis! Xa ve, non veñen nin os rapaces da aldea, que son dez, e veñen os que nos pensábamos que eran hippies. O mundo ao revés. O mellor é que aguantaron ata o final da cerimonia. Xa lle digo, aqueilo non o entendimos, pero esto último que aconteceu deixounos sen fala».

También los recuerdan en el bar-tienda más próximo. José Luis, el propietario, lo expone con luz y taquígrafos: «Ela apenas viña, é brava, el si, compraba cebolas e patacas. Pouco máis. O que si falaban era medio portugués, un día díxenlle que se viviran en Portugal e non me puxo boa cara». El motivo respondería a que la pareja usó el país vecino durante años para esconderse si venían mal dadas. Finalmente apostaron por Venezuela, refugio histórico de etarras (Toninho recibió formación de explosivos en el País Vasco), para acabar regresando, tras unos años aún por determinar, debido a la inestabilidad política en el país caribeño. Usaron pasaportes falsos para aterrizar en algún aeropuerto de Portugal. Luego, tras una temporada agazapados, entraron en Galicia para esconderse en una casa abandonada y escondida en montes de Pontevedra. 

Requisan cientos de archivos de Resistencia Galega en el escondite de sus líderes desde 2015

JAVIER ROMERO

No se localizaron explosivos, pero sí un fusil de asalto, un revolver y cartuchería

Pálido, pausado, impávido, delgado y de mirada, aparentemente, perdida. Nunca esquiva, ni ante la cámara. Perilla y gafas, jersey de lana y vaqueros. Las manos juntas y esposadas por su consideración de líder de Resistencia Galega, la única organización terrorista activa en España. Así reapareció, ayer, Antón García Matos, Toninho, tras 13 años fugado (fue detenido el día 15 en Vigo). A su lado, Asunción Losada Camba, pareja sentimental, compañera de lucha y de huidas desde el 2006. Más delgada aún que Toninho, pelo corto y canoso. Cabeza gacha y esquiva. Las manos, también esposadas por su consideración de segunda al mando de Resistencia Galega.

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