El AVE gallego empezará a funcionar con operadoras compitiendo con Renfe

Fomento elegirá a finales de año a las dos primeros grupos que romperán el monopolio


redacción / la voz

Renfe fue creada poco después de la Guerra Civil, resultado de una política de nacionalización del rosario de ferrocarriles que eran explotados en muchos casos por las empresas que los construyeron, pero que por sí solas no podían acometer la inmensa tarea de reconstruir una red ferroviaria maltrecha por la contienda. Desde mediados del siglo XX, Renfe ha operado trenes en régimen de monopolio hasta que en el 2005 se liberalizó primero el transporte ferroviario de mercancías, después el de las conexiones internacionales (obligatorio desde el 2010) y, posteriormente, el de los trenes turísticos (2013).

Ahora el gran punto de inflexión se producirá en diciembre del 2020, cuando se liberalicen los servicios de larga distancia y de alta velocidad. Esto se producirá prácticamente en paralelo a la puesta en servicio de la línea Madrid-Galicia, cuyas obras deben estar terminadas a finales de este año. Durante el 2020, si no hay complicaciones imprevistas, se llevará a cabo la fase de pruebas. El objetivo es que en la segunda mitad del 2020 se ponga en servicio la línea al completo, salvo la variante de Ourense. Esto significa que la inauguración del AVE gallego coincidirá, mes arriba mes abajo, con la liberalización ferroviaria en la que ya están trabajando Fomento y el ADIF. Una ruptura de monopolio que, como sucedió en otros medios de transporte -el aéreo es un buen ejemplo de esto-, permitirá viajar en tren a precios más ventajosos por el efecto casi automático de la competencia.

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, se refirió ayer a este proceso en un acto en Madrid, en el que anunció que se amplía el plazo para que las empresas que ya cuentan con autorización para operar trenes de larga distancia busquen alianzas entre ellas para poder competir con Renfe. El plazo concluía el 31 de julio, pero el ministro anunció que, ante las peticiones de las empresas interesadas, se decidió ampliarlo para que se puedan presentar las solicitudes hasta el 31 de octubre. El objetivo de dar un margen a las compañías del sector para que formen los grupos empresariales estratégicos necesarios para plantar competencia a una firma que, como es lógico, presenta una gran fortaleza en una red que ha explotado en solitario. Sin nadie que le hiciera sombra. Esta ampliación no afectará a la fecha de la liberalización, pues fue fijada por las directivas comunitarias.

Hay empresas de referencia en el sector que ya mostraron su interés en el mercado español de larga distancia y alta velocidad, como la francesa SNCF, Acciona, Alsa, Ferrovial, Globalia o Arriva (propiedad de los ferrocarriles alemanes Deutsche Bahn). Esta última empresa ya se prepara para ofertar la conexión A Coruña-Vigo-Oporto, después de lograr el plácet de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Los dos grupos que salgan seleccionados en el concurso firmarán un convenio con Fomento y el ADIF en el que quedará establecida su fórmula de negocio por un período de diez años. Es decir, en una primera fase solo habría tres empresas o alianzas empresariales compitiendo en este mercado, y una de ellas, lógicamente, seguirá siendo Renfe. En este estadio inicial habrá un concurso para abrir a la competencia los tres corredores con más demanda y que cuentan con más empresas interesadas (Madrid-Barcelona, Madrid-Levante y Madrid-Sevilla-Málaga) pero, según confirman fuentes del ADIF, toda la red estará abierta a la competencia y estos concursos están orientados a los corredores donde puede haber más competidores interesados. La apertura del AVE gallego coincidirá, por tanto, con una revolución en el ferrocarril español.

Ya hay empresas que se interesaron por la línea a Galicia

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos se mostró ayer «gratamente sorprendido» por la cantidad de interesados en la liberalización ferroviaria española, «sin precedentes en otros lugares», dijo. No es extraño. En los últimos quince años España ha desarrollado una red ferroviaria de altas prestaciones que es muy atractiva tanto para los usuarios como para las operadoras ferroviarias, de forma que el ministro y la presidenta del ADIF, la gallega Isabel Pardo de Vera, están convencidos de que la liberalización será positiva para el país en su conjunto. En el ADIF confirman, además, que ya hubo empresas que mostraron su interés por explotar la línea de alta velocidad a Galicia, pues creen en sus potencialidades futuras pese a algunas opiniones que airearon, interesadamente, una supuesta falta de demanda que no reflejan los estudios técnicos realizados.

Procedimiento ordinario

A partir de diciembre del 2020, cualquier empresa podrá mostrar su interés en operar en la línea gallega, informando al ADIF de la capacidad de la que desea disponer para competir con Renfe. Este es el procedimiento ordinario que se aplicará a la conexión Madrid-Galicia, diferente a los tres corredores más pretendidos por el sector, según las encuestas realizadas por el administrador ferroviario, unos contactos previos en los que se detectó ese interés por la línea de alta velocidad a Galicia. En todo caso, se trata de un interés inicial lógico por los corredores más utilizados, pero en el ADIF cree que la competencia se generalizará en toda la red.

Empiezan las pruebas en el tramo del AVE que ahorrará 50 minutos en el viaje a Madrid

Pablo González
El tren auscultador del ADIF, en la estación de Zamora
El tren auscultador del ADIF, en la estación de Zamora

Un tren auscultador del ADIF comenzó a calibrar la geometría de las vías para dar paso a otras revisiones

Esta madrugada comenzaron las pruebas en el tramo ferroviario de alta velocidad entre Zamora y Pedralba de la Pradería, a las puertas de Galicia, donde aún siguen desarrollándose trabajos relacionados con el cambiador de ancho y la conexión con la línea convencional. Con apenas un mes de retraso técnico sobre lo previsto, el ADIF mantiene los ritmos necesarios para que el conjunto de pruebas que deben realizarse sobre este tramo de 110 kilómetros se desarrollen a lo largo de la primera mitad de este año, con el objetivo de ponerlo en servicio en una fecha indeterminada del 2019. La apertura a la circulación de trenes comerciales por este trazado supondrá el ahorro de 50 minutos de media en el viaje a Madrid, según los cálculos hechos públicos por el Ministerio de Fomento. De esta forma, Ourense quedaría a tan solo tres horas y media de la capital, mientras que A Coruña estaría a cuatro horas y 50 minutos. Y Vigo, a algo más de cinco horas. Se trata de un relevante salto adelante en las conexiones ferroviarias de Galicia, pues el tren sería competitivo con los desplazamientos en vehículo privado. Para hacerle más competencia al avión habrá que esperar al menos un año, cuando se terminaría el nuevo acceso ferroviario central, y el AVE esté ya a pleno rendimiento.

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