Cien kilómetros de sendas peatonales y ciclistas: un éxito de crítica y público

La Xunta comprueba su uso recurriendo a sistemas de conteo similares a los que miden el tráfico de vehículos

Senda peatonal entre Xornes y Buño, en Malpica
Senda peatonal entre Xornes y Buño, en Malpica

redacción / la voz

El poblamiento disperso de las parroquias de Galicia, donde a menudo la carretera es el hilo conductor entre los vecinos, conlleva a menudo numerosos riesgos en seguridad vial. Esta motivación estrictamente gallega, junto con los parámetros comunitarios en movilidad limpia, ha sido lo que ha impulsado el plan de sendas peatonales y ciclistas elaborado por la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade en carreteras de su competencia, aunque también hay rutas similares impulsadas por las diputaciones y los municipios. La red autonómica, financiada con fondos comunitarios, ha superado recientemente los cien kilómetros y el departamento que dirige Ethel Vázquez quiere evaluar su uso por peatones y ciclistas recurriendo sistemas de aforo y conteo similares a los que se utilizan para medir el tráfico de vehículos.

Así, la Axencia Galega de Infraestruturas adjudicó a finales del 2016 un contrato para instalar y explotar estaciones de aforo en las carreteras, contrato que se completó con la elaboración de un informe sobre el uso de determinadas rutas peatonales y cicloturistas, para lo que se utilizaron sistemas de medición manuales, espiras magnéticas o elementos neumáticos. Los puntos elegidos para la muestra fueron dos sendas muy utilizadas: por un lado la que acompaña a la PO-308 desde Portonovo hasta el entorno de la playa de A Lanzada; y por otro la carretera PO-552 entre Baiona y A Guarda, una de las más utilizadas por ciclistas deportivos y de paseo. Los resultados, a pesar de realizarse el conteo en invierno -está previsto realizar otro este verano-, fueron muy positivos y reflejan la aceptación que este tipo de iniciativas entre los usuarios.

Muchas bicicletas

Los datos obtenidos reflejan la gran cantidad de bicicletas que circulan por la PO-552, una zona, además, en la que hubo accidentes muy graves que provocaron incluso la muerte de ciclistas. Se contabilizaron 578 bicicletas en festivo y 213 en día laborable en el punto situado al sur de Baiona. También destaca el gran número de peatones que pasean por el entorno de A Lanzada, especialmente los domingos, superando los mil usuarios en día festivo en invierno. Los ciclistas entre Baiona y A Guarda predominan en horario de mañana. Los registros veraniegos se realizarán en los tres puntos elegidos para poder contrastar los datos. El conteo se realizó durante cuatro horas por la mañana (de 9.00 a 13.00 horas) y cuatro horas por la tarde (de 15.00 a 19.00). El día de la recogida de datos hacía buen tiempo, algo relevante para este tipo de estudios en Galicia.

En las conclusiones que saca la Axencia Galega de Infraestruturas en base a estos datos se destaca el «éxito» de estos dos itinerarios peatonales y cicloturistas. También se pone especial énfasis en la ordenación de los distintos tráficos en la carretera PO-552, donde se decidió, por ejemplo, separar a los ciclistas deportivos de los de paseo. En principio, estos últimos pueden convivir sin problemas con los peatones. «Ha sido positiva la modificación del carril bici en la PO-552, en la que se demuestra que a los ciclistas de carretera no se les puede confinar en la senda, y que la sección remodelada es en la que mejor conviven todos los usuarios: coches en carriles [de la carretera], ciclistas deportivos en arcenes y ciclistas de paseo y peatones en senda», se especifica en el informe de la agencia dependiente de la Consellería de Infraestruturas.

Los resultados de estos estudios animan aún más a este departamento a continuar con la política de sendas. El director de la Axencia Galega de Infraestruturas, Francisco Menéndez, explicó hace unos días en el Parlamento que el Gobierno gallego está dispuesto a seguir invirtiendo en estos proyectos con la ayuda de los fondos Feder de la UE. Este año, por ejemplo, la construcción de sendas cuenta con un presupuesto de 6,4 millones de euros. Una vez superados los cien kilómetros -concretamente hay ya 101 kilómetros que se pusieron en servicio entre el 2016 y el 2018-, el objetivo es alcanzar los 170 antes de que termine la legislatura.

Las sendas buscan sobre todo la seguridad, pero también la integración paisajística y la durabilidad. Hay cuatro tipos, pero el diseño más completo es el que segrega a los peatones de los ciclistas, aunque este modelo solo es posible en zonas donde se dispone de espacio suficiente. En las sendas mixtas conviven las bicicletas con los paseantes.

Ya hay 25 itinerarios terminados y ocho están ahora mismo en obras. En tres los trabajos empezarán en breve y hay otras 19 en distintos estadios de tramitación. Además de las sendas incluidas en el Plan de Seguridade Viaria, que se adaptan a los criterios de movilidad limpia de la UE y optan por tanto a fondos comunitarios, se desarrollan un buen número de sendas que están más orientadas a solucionar problemas concretos de seguridad vial.

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