El pesquero con 2.500 kilos de coca ya fue abordado en el 2013 cerca de Azores

Se ubica en O Salnés al narco que contrató el alijo, tasado en 80 millones de euros

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«Hay pez espada, no hay droga»: así fue el abordaje del «Gure Leire» en alta mar Aduanas seguía al pesquero con los 2.500 kilos de coca desde que hizo una escala en A Coruña

Vigo / La Voz

José Luis Ouviña Crujeiras, y uno de sus dos pesqueros, el Gure Leire, protagonizan el último bofetón al narcotráfico gallego. Cayeron en manos de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria el 27 de mayo, al norte de las islas Azores, con 2.500 kilos de cocaína en 84 fardos escondidos en las cámaras frigoríficas (operación Tiburón). Ya en el 2013, el Gure Leire, con Ouviña Crujeiras a bordo de este pesquero de 20 metros de eslora, fue abordado también cerca de las Azores. La autorización, en forma de auto, salió de la Fiscalía Antidroga de Pontevedra. Los responsables de ejecutarla, agentes de Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) en Galicia, tenían el apoyo de Aduanas, pero no encontraron nada. Se constató que el barco nodriza que llevaría otro gran alijo acabó en el fondo del agua, por una avería, antes de consumar la entrega.

Ouviña Crujeiras y la organización que lo contrató se libraron, pero el armador asumió un reguero de sanciones. Y es que la tripulación (algunos eran toxicómanos de Ribeira) no estaba enrolada y el barco carecía de cartas de navegación para llegar a las Azores. Tampoco tenía licencia para pescar en esas aguas y, además, parte de los días que invirtió tendría que estar amarrado. De ahí que, al llegar a su puerto base en Ondárroa, la Ertzaintza lo esperase para ajustar cuentas, aunque fuese por la vía administrativa. La Guardia Civil, en concreto el Equipo contra el Crimen Organizado (ECO) en Galicia, también seguía de cerca las andanzas del armador. Incluso, al constatarse que la investigación de Aduanas estaba más avanzada, cerraron las diligencias previas que implicaban dos años de trabajo.

Finalmente fue Vigilancia Aduanera la que sí se llevó el gato al agua con su investigación, judicializada por la Audiencia Nacional. Ayer por la mañana, durante la descarga de los 2.500 kilos de polvo blanco (con sellos de Ford, Batman y Ski) en el puerto de Vigo, su delegado regional, Jaime Gayá, explicó que el Gure Leire zarpó de Ondárroa para hacer escala en el puerto de A Coruña. «Ahí comenzó el seguimiento», concretó. El pesquero hizo una segunda parada para pertrecharse en el muelle de Ribeira. La siguiente, a mil millas al oeste, era el punto de encuentro pactado. Se alcanzó el objetivo y se completó el trasvase. Ya de vuelta, a 1.000 millas al oeste de Vigo, fue abordado por el buque Fulmar, de Aduanas.

Cuatro gallegos

En la tripulación figuran cuatro vascos y cuatro gallegos. Entre ellos, José Alberto Vilar y Juan Moraña (ya sobrevivió a un naufragio hace años), ambos de Ribeira. El magistrado que instruye la causa, Santiago Pedraz, emitió telemáticamente el auto de encarcelamiento de toda la tripulación aún estando en alta mar. Ayer, al haber transcurrido 72 horas, se les tomó declaración a los ocho detenidos en el Juzgado de Instrucción número 5 de Vigo, de guardia. Ninguno quiso contar nada, todos abrazaron su derecho a guardar silencio. Al finalizar fueron trasladados a Madrid para su ingreso en prisión provisional.

De forma paralela se registraron tres domicilios en Vizcaya, Ondárroa y Barriatua, aunque no han trascendido nuevas detenciones. La investigación sigue abierta para dar con el hombre en la sombra que está detrás de semejante cargamento de droga, tasado en 80 millones de euros. Los focos, en esta ocasión, alumbran el lado sur de la ría de Arousa. En Cambados, concretamente, aunque esa parte de las pesquisas son terreno farragoso en el que todas las fuentes consultadas recomiendan no entrar por ahora.

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Descarga de un alijo de 2.500 kilos de cocaína en Vigo El pesquero interceptado en alta mar fue remolcado hasta la ciudad por el buque Fulmar

Otros problemas

José Luis Ouviña arrastra deudas derivadas de arreglos en sus barcos

José Luis Ouviña es el rostro visible de la operación Tiburón, no el dueño del alijo, ni mucho menos el destinatario de los beneficios que generarían los 2.500 kilos de coca que transportaba su barco. Es un armador veterano, con dos barcos, incluso su caída sorprendió entre sus colegas de Ribeira. Pero Ouviña tiene más problemas que los generados por el narcotráfico. Se le señala por acumular deudas, ya sea en el País Vasco, en donde residía, o en Ribeira. Y todo por arreglar sus barcos. Otra curiosidad es que, antes que José Luis Ouviña, hubo otros dos José Luis Oubiña, con b en este caso, que también cayeron en grandes alijos. Uno responde, en el segundo apellido, a Ozores, el otro a Vieites.

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El pesquero con 2.500 kilos de coca ya fue abordado en el 2013 cerca de Azores