Las mujeres víctimas de violencia machista tardan ocho años en pedir ayuda

Las gallegas dan el paso antes, pero aún así aguantan 7 años y 2 meses de maltrato

En muchas campañas se intenta visibilizar la historia de cada una de las mujeres asesinadas por violencia machista
En muchas campañas se intenta visibilizar la historia de cada una de las mujeres asesinadas por violencia machista

Redacción / La Voz

Ser joven, con estudios y buen sueldo no garantiza estar a salvo de la violencia machista, pero sí son factores positivos que invitan a aguantar menos tiempo el maltrato de la pareja o expareja. Esta es una de las conclusiones del Estudio sobre el tiempo que tardan las mujeres víctimas de violencia de género en verbalizar su situación, encargado por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género.

El 016 es el telefono que atiende a las mujeres víctimas de violencia, ofreciéndoles apoyo e información. No aparece en la factura pero sí hay que borrarlo del historial de llamadas del propio teléfono móvil o fijo digital
El 016 es el telefono que atiende a las mujeres víctimas de violencia, ofreciéndoles apoyo e información. No aparece en la factura pero sí hay que borrarlo del historial de llamadas del propio teléfono móvil o fijo digital

Realizado por la Fundación Igual a Igual, el trabajo consistió en una encuesta a 1.219 mujeres que pidieron ayuda a la Administración o pusieron una denuncia, todas mayores de edad (solo un 1% es menor) y de todas las comunidades autónomas menos Cataluña, que no quiso participar. La recogida de datos se hizo entre noviembre del 2017 y marzo del 2018. La conclusión más destacada es que las mujeres aguantan una media de 8 años y 8 meses de maltrato antes de verbalizar su situación. El miedo al agresor es el factor fundamental (para el 50% de las mujeres) para estar calladas, pero también hay otros condiciones importantes, como creer que lo pueden resolver solas (45%), no reconocerse como víctima (36%) o sentirse culpable (32%); solo el 28% aludió a motivos económicos para aguantar, el mismo porcentaje que no lo hizo, entre otras cosas, por la vergüenza de contar lo sucedido. Es minoritario, pero interesante, que el 13% pensaba que no la iban a creer y un 11% tenía miedo a la reacción de sus hijos e hijas.

La edad parece ser el factor fundamental para mantenerse en una relación tóxica. Por ejemplo, entre las mujeres mayores de 65 años que denunciaron, el tiempo medio de maltrato superó los 26 años. En cambio, en otros grupos de edad como de los 26 a los 35 años se reduce a 4 años y medio. El grupo de edad que más denuncias presentó es el de 36 a 45 años y cumple la media, con 8 años y 2 meses de relación. Se detectó en el estudio que las mujeres jóvenes acuden a los servicios sociales/policía mientras que las mayores suelen contactar primero con alguien de la familia o muy cercano.

La mayor parte de las maltratadas lo empiezan a ser antes de casarse, un 45%, frente al 37% que identifica el inicio de la violencia ya casada. En cualquier caso, el 98% tenía una relación de pareja cuando comenzó a sufrir, en poquísimas ocasiones el problema surgió tras haber terminado la relación, y el 74% vivía con su pareja (aun siendo soltera) cuando se convirtió en víctima. Las casadas son las que más tiempo resisten estas situaciones, aunque este dato puede estar relacionado con la edad de las denunciantes. Ocurre lo mismo con la edad de los hijos, siendo las que tienen hijos adultos las que más tiempo soportaron a sus verdugos, mientras que para una de cada tres (jóvenes sobre todo) fue precisamente que sus hijos se comenzasen a dar cuenta el motivo de por qué denunciaron.

Que la violencia machista afecta por igual a mujeres de cualquier clase social y cultural lo dicen varios indicadores: el 16% de las víctimas son licenciadas o doctoras y el 48% vive de su trabajo. Estas doctoras han esperado una media de 12 años para denunciar la situación, mientras que las graduadas/licenciadas tomaron la iniciativa a los 7 años, más o menos lo mismo que las mujeres con la EGB, bachilleratos y FP. Las que indicaron tener estudios primarios aguantaron casi 11 años, lo que se puede vincular sobre todo a la edad.

Galicia

Los datos del estudio son generales, excepto el número de encuestas (50 para Galicia) y el tiempo de sufrimiento del maltrato. Sobre esto último, las gallegas víctimas de maltrato aguantan algo menos que la media, pero aún así resisten 7 años y 2 meses antes de contarlo. Esto sitúa a la comunidad entre las de una media más baja (solo la superan Asturias con 6 años y Murcia con 4), que no significa mucho necesariamente, ya que al estar vinculado el tiempo a la edad, lo que puede ocurrir es que las víctimas mayores de 65 años en Galicia denuncien menos que en otros lugares. De hecho, Galicia, siendo el 6% de la población española, solo supuso el 4% de la participación en este estudio.

El estudio reconoce la existencia de seis tipos de violencia: psicológica, física, sexual, económica, ambiental y social, así como es posible haberlas sufrido todas. Quienes así lo indican las sufrieron durante diez años y medio, aunque la más frecuente, la que todas las víctimas reconocen es la psicológica (90%) seguida de la física (68%), económica (42%) y ambiental (que supone una versión de violencia psicológica que destruye y degrada el entorno de la víctima, como romper objetos queridos o puertas y ventanas, y que un 25% de las afectadas reconoce haber vivido). La violencia sexual aseguran haberla sufrido el 23% de las encuestadas y estas estuvieron con sus violadores prácticamente 11 años antes de denunciarlo. Un 15% de las mujeres del estudio reconoce haber sufrido todos los tipos de violencia.

Y si el miedo, la vergüenza, la culpa o la falta de conciencia de lo que le ocurre hacen que muchas mujeres no pidan ayuda, en la encuesta también se preguntó qué pasó para que sí diesen ese paso. Y aquí, nuevamente, hay respuestas muy interesantes: el 54% dijo haberlo hecho cuando ya no podía más -«psicológicamente me encontraba tan mal que tenía que salir de esa situación» es la frase concreta- y un 41% aseguró haber tomado la decisión tras un último episodio. Ambas razones, dicen en las conclusiones del informe,«están relacionadas con la propia autopercepción y la valoración subjetiva del riesgo». Por eso, recalca el trabajo que «el apoyo social del entorno cercano se considera como un factor importante y puede actuar como factor de protección» y de hecho es esto lo que ha animado al 27% de las mujeres a dar el paso, igual que un 21% se vio reforzada por la intervención de la policía o Guardia Civil. Eso sí, solo un 6% dijo que le habían influido las campañas de concienciación.

Eso da pie a los autores del texto a animar a que las campañas incluyan también al entorno de la víctima, haciendo que sea toda la sociedad la involucrada. También propone incorporar un enfoque de diversidad cultural, social y económica porque el maltrato es algo transversal, y que ponga el foco en la identificación de situaciones de riesgo. 

El shock de oír un minuto el timbre con cada muerte

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El IES Castro Alobre, de Vilagarcía, ha hecho de la lucha contra la violencia machista un proyecto transversal

En lo que va de año, en el instituto Castro Alobre de Vilagarcía ha sonado el timbre 16 minutos a las doce en punto del mediodía, un minuto por cada mujer asesinada en España a manos de su pareja o expareja. Es un gesto más de la política de concienciación contra la violencia machista en el centro, y resulta aterrador: «Hai veces que o facemos en dúas ocasións na mesma semana [han pasado 19 semanas lectivas en este año], e iso impresiona aos alumnos», explicaba el director del centro, José Carlos Cid.

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