Baja a 71 el número de parroquias gallegas con alto riesgo de incendio

Son seis menos que el año pasado y casi el 68 % están en la provincia de Ourense

Incendio forestal en la parroquia de Padróns (Ponteareas) en el 2015
Incendio forestal en la parroquia de Padróns (Ponteareas) en el 2015

redacción / la voz

Los incendios forestales son uno de los grandes enemigos de Galicia pero su incidencia no se reparte por igual en todo el territorio. Desde el año 2014, el Plan de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais (Pladiga) marca anualmente cuáles son las parroquias gallegas con alta actividad incendiaria (PAAIs), sobre las que la administración debe colocar especialmente la lupa. Dos son los criterios para entrar en esta clasificación: bien la reiteración de un alto número de incendios forestales (en concreto, tener una media anual de siete o más fuegos en los últimos cinco años), bien el sufrir fuegos de gran virulencia (se incluyen aquellas parroquias con dos o más incendios superiores a 200 hectáreas en los últimos diez años o que tengan una superficie media ardida igual o superior a 9 hectáreas por incendio en la última década).

Si el año pasado fueron 77 las parroquias señaladas en rojo en sobre el mapa gallego, en este 2019 la cifra ha bajado a 71, después de que seis de las áreas señaladas en el 2018 hayan abandonado la categoría de riesgo. Las zonas que han logrado quitarse el sambenito son Ribasieira en Porto do Son, A Ameixenda en Cee, Xurenzás en Boborás, Sobradelo en Carballeda de Valdeorras, Vences en Monterrei y A Fraga en Lobeira.

Entre las que siguen figurando en el listado de alta actividad incendiaria, el 67,6 % están situadas en la provincia de Ourense -un total de 48-. Pontevedra acumula el 21,1 % -15 parroquias-, mientras que en A Coruña están siete de las áreas de más riesgo, lo que supone el 9,9 % del total. En la provincia lucense solo se marca una PAAI, la de Bóveda, en el concello de Lugo.

De entre las parroquias señaladas como de alta actividad incendiaria, catorce de ellas lo son por la virulencia de los fuegos padecidos. En este sentido, la pontareana Padróns ha sido la más maltratada con casi 9.400 hectáreas ardidas en los últimos diez años. Le siguen la de San Paio de Araúxo, en Lobios, con más de 6.000 y la de Cernado, en Manzaneda, con algo menos de 4.000.

En cuanto al número de incendios declarados, la parroquia de O Pereiro, en A Mezquita, se lleva la palma con 96 fuegos en cinco años. Por detrás se coloca la parroquia de Carballo, en el municipio homónimo, con 85 incendios, y la de Castro de Escuadro, en Maceda, con 71.

Sobre estas más de setenta parroquias repartidas por 43 municipios, la Xunta de Galicia realiza un seguimiento exhaustivo de cualquier actividad relativa al territorio e intensifica las actuaciones de vigilancia y disuasión de los incendiarios. También se aplica un control exhaustivo de las ayudas públicas otorgadas. Además, en estas áreas de especial riesgo la administración no concede ninguna autorización extraordinaria que permita la práctica del pastoreo en terrenos que hayan sido devorados por las llamas.

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