La Xunta inicia el gasto del superávit con 21 millones para obras en colegios

Feijoo no espera amonestaciones de Hacienda porque «cumprimos os requisitos»


Santiago

El Gobierno gallego le ha dado una nueva vuelta de tuerca a su operación financiera y administrativa para disponer de los 125 millones de euros de superávit del ejercicio pasado, una cantidad que el Estado le reconoce parcialmente (104 millones) pero que, en todo caso, sigue bloqueada en Madrid. La Xunta ha sorteado este obstáculo dedicando recursos propios a amortizar deudas de dos sociedades autonómicas (SPI y Xestur) y está desviando a inversiones las cantidades periódicas previstas para ir rebajando ambas deudas.

Esta semana el Ejecutivo avanzó en su estrategia aprobando un anticipo de tesorería de 26 millones de euros, un mecanismo que está previsto en la Lei de réxime financeiro y que tendría como fin último adelantar los plazos de licitación de las actuaciones. Y se opta por esta vía porque, de otra forma, sería imposible abordar obras en guarderías y centros escolares, que se pueden ejecutar en julio y agosto pero que hay que gestionar unas cuantas semanas antes para cumplir con los trámites administrativos.

Para Feijoo, está justificado no esperar por las resoluciones del Gobierno, «porque non sabemos quen vai gobernar, nin con que socios, nin cando vai ser a constitución nin a súa operatividade. É evidente que iso ía ocorrer», reflexionó el líder gallego deslizando una crítica política a la intención de los socialistas de dilatar cualquier avance en la configuración del Ejecutivo para evitar interferencias con las elecciones. Según sus cálculos, es altamente probable que nada se resuelva hasta bien avanzado el mes de junio, de ahí que optase por buscar el dinero por su cuenta para no perder más tiempo.

Lo que no espera el presidente gallego es ninguna notificación por parte de Hacienda cuestionando este proceder, porque a su juicio la Xunta está respondiendo al principio básico que rige la norma impuesta por el propio PP en la etapa de Cristóbal Montoro, cuando se determinó que el dinero del superávit debía dedicarse a amortizar deuda, que es lo que va a hacer la Administración gallega, liberando por otro lado pagos periódicos que ahora puede invertir donde quiera, sin ceñirse a las exigencias del ministerio, que pondría reparos a hacer contrataciones de personal, por ejemplo.

Sin embargo, las primeras partidas no aumentarán la plantilla de la Xunta ni se destinarán a sanidad, que acaparará el grueso de la operación. De los 26 millones que tendrá a disposición ahora, 21,4 millones son para mejoras en 22 centros educativos; 1,3 millones los gestionará la Axencia para a Modernización Tecnolóxica de Galicia (Amtega) para reforzar el plan de fomento de la educación digital, que se implementa el próximo curso; y otros tres millones permitirán mejorar la reacción contra los incendios forestales, de ahí las prisas por hacer la inversión antes de que comience la temporada de máximo riesgo.

Los centros educativos

En concreto, se asumen obras en 16 centros de Infantil e Primaria: Fogar (Carballo); Vicente Otero Valcárcel (Carral); Raíña Fabiola (Santiago); Cruceiro de Canido (Ferrol); Casás (Lugo); CEIP de Cervo (Cervo); Santa María (A Fonsagrada); Nº1 (Foz); Princesa de España (Verín); Condesa de Fenosa (O Barco); Calvo Sotelo (O Carballiño); Prácticas (Ourense); Covaterreña (Baiona); Hío (Cangas); CPI de Pontecesures; y el García Barbón (Vigo).

Y también se harán trabajos de rehabilitación en el IES de Arzúa; Monelos (A Coruña); Muralla Romana (Lugo); O Couto (Ourense); Ramón Cabanillas (Cambados); e Illa de Tambo (Marín).

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