Los acusados de secuestrar a la mujer del narco Panadero para robarle niegan los hechos

En el arranque del juicio, los dos acusados reconocieron una visita a la comarca de Arousa, pero aseguraron que solo estuvieron de fiesta. Las dos víctimas no acudieron a declarar


Pontevedra

Ninguna de las dos víctimas de un supuesto rapto ocurrido en noviembre del 2013, la empleada de hogar y la esposa del narco José Ramón Dorgambide, el Panadero, se presentó este martes en la Audiencia de Pontevedra en el juicio contra dos de los tres presuntos captores. Esta circunstancia ha hecho que la vista oral se retome este miércoles, si es que la policía judicial puede localizar a ambas mujeres.

En la primera sesión, ambos acusados negaron cualquier vinculación con estos hechos. Esto es, rechazaron que, disfrazados de guardias civiles, se hubieran presentado en el chalé de O Rial donde abordaron a las víctimas, las encañonaron y las obligaron a introducirse en sendos Audi para conducirlas hasta una nave abandonada, según consta en el relato de los hechos de la Fiscalía. En este paraje, los secuestradores se centraron en la mujer del Panadero instándole a que les revelase donde ocultaba el dinero, al tiempo que le mostraban una foto de su hija amenazándola con descuartizarla. En un momento dado, incluso, uno de los raptores cogió un cuchillo, estiró la mano de la víctima y, dirigiéndose a ella, le preguntó: «¿Por qué dedo quieres que empiece a cortar?».

Los dos acusados rechazaron cualquier vínculo con este episodio. De este modo, el salmantino Manuel S. M., si bien reconoció que estuvo en esta nave, precisó que lo hizo varios meses antes de que se produjera el rapto. Añadió que acudió a este almacén acompañado de una chica para mantener relaciones sexuales.

Insistió en que no tuvo nada que ver con el robo y precisó que, si se hallaron restos de sangre que coincidía con la suya, fue porque estuvo consumiendo cocaína y no descarta que hubiese sufrido algún tipo de hemorragia.

«¿Por qué dedo quieres que empiece a cortar?», le dijo uno de los ahora procesados

Su compañero de banquillo, el vallisoletano Raúl J. R., también defendió su inocencia aseverando que solo estuvo una vez en su vida en la comarca de Arousa y, al igual que Manuel S. M., enmarcó la visita en una jornada de fiesta. En concreto, en la celebración de una despedida de soltero.

En esta jornada, las defensas de los encausados instaron al tribunal de la Audiencia a que declarase nula la prueba de ADN. Señalaron que los restos de sangre localizados en la nave arousana fueron cotejados con las bases de datos policiales, lo que permitió llegar hasta Manuel S. M., si bien precisaron que su presencia en esta base fue consecuencia de una muestra tomada en el 2010, año en el que no existía una normativa que regulase este tipo de pruebas. De igual modo, y tras recordar que las mujeres nunca reconocieron a sus raptores, alegaron que no estuvo presente un abogado y pusieron en duda la cadena de custodia, de tal modo que argumentaron que todo el resto de pruebas obtenidas a raíz de este indicio estarían viciadas.

La Fiscalía de Pontevedra, por el contrario, insistió en la legalidad de todo el procedimiento.

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