El vodevil de la sanidad gallega

Comité tras comité, grupos que firman y se desmarcan, la reforma parece no encontrar salida


Santiago / la Voz

Empezó con la protesta del personal de los puntos de atención continuada -que sigue seis meses después-, y el punto de inflexión fue la dimisión de los jefes de servicio de centros de salud de Vigo. Fue ahí cuando a la Consellería de Sanidade le quedó claro que debía tomar las riendas de la reforma de la atención primaria, pero quiso hacerlo tan a lo grande que los enanos tienen ya talla de gigantes y los colectivos con los que dialogaba se culpan mutuamente.

Galicia quiere tener un nuevo modelo de salud en este nivel asistencial. Para ello se crearon en diciembre varios grupos de trabajo, formados por numerosos profesionales de distintas categorías. Tantos -más de 70- que empezaron las discrepancias. Los médicos remataron sus propuestas y avisaron: no tenían nada que negociar con otros colectivos, ese es trabajo del Sergas.

A finales de febrero se presentó el documento que recoge las conclusiones de estas reuniones, y llegó la segunda discrepancia, no gustó a enfermeros ni a médicos. El colectivo de facultativos precarios ya había mostrado su rechazo en un primer momento.

En marzo, para tratar de limar asperezas con los médicos, un nuevo encuentro con ellos sella un compromiso. Tercera discrepancia. Organizaciones sindicales y otros colectivos critican que se acuerden medidas que deben tratarse en mesa sectorial. Y como sigue sin llegar la entente, convocatoria de huelga en abril. Hace unos días, una reunión in extremis consigue desconvocar la huelga. Cuarta discrepancia, la oleada de críticas a los sindicatos que desconvocaron la huelga arreció con fuerza. Tanto, que alguno se desmarcó en horas. Los médicos de Vigo anunciaron una huelga solo entre su colectivo y focalizada en su área, planteando además el boicot a las elecciones sindicales.

El último capítulo del vodevil de la sanidad acaba de llegar. La Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública ha publicado un comunicado durísimo contra estos médicos de Vigo. Los acusan de linchamiento moral, de ser elitistas y corporativos por convocar una huelga solo entre su colectivo, y de despreciar los procesos democráticos con su llamamiento al boicot sindical. Los que antes iban juntos comienzan a separarse.

A todo esto se suma la sucesión de comités y consellos que se han puesto en marcha en todo este proceso, comité de expertos, consello técnico de primaria... así como de direcciones de primaria que un día contentan a los facultativos y enfadan a los enfermeros, y al día siguiente al contrario. Una retahíla de decisiones, acuerdos y desacuerdos difíciles de explicar al ciudadano y que recuerdan a la inolvidable escena de Una noche en la ópera con los hermanos Marx y la parte contratante de la primera parte.

Meses después, el primer colectivo en huelga, los PAC, sigue en ella, reclamando básicamente que se les pague el 100 % del complemento de nocturnidad y festividad y que se regule su jornada para no verse penalizados en caso de permiso o baja. Los médicos de Vigo siguen cabreados. La consellería ha propuesto casi 200 medidas para mejorar la primaria y las salas de reunión de Sanidade, en Santiago, seguro que no habían visto en años tal trasiego de idas y venidas que, ojalá, algo bueno dejen.

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