La vergüenza paraliza las denuncias por ventas abusivas a domicilio a mayores

La Guardia Civil detecta estas prácticas que bordean el límite de lo legal y suelen utilizar la salud como gancho


Más de 2.700 euros, en efectivo y de una sentada, entregó Rosario -nombre ficticio- a la puerta de su casa en A Coruña a cambio de dos lotes de productos. En uno de ellos, un generador de ozono para purificar el aire y el agua de su hogar por el que pagó casi 1.400 euros. En Internet es posible encontrar ozonizadores de uso doméstico por menos de 100. En otro, un ejercitador de piernas y un láser para aliviar el dolor de espalda que, a sus 78 años, padece de forma habitual. Todo adquirido tras recibir en su casa a un comercial que le llevaba una crema de regalo y que acabó mostrándole las maravillas de un catálogo lleno de productos para mejorar su salud pero que a su hijo no le parecieron tan milagrosos como a ella. Él fue quien se puso en contacto con la empresa vendedora para devolver la mercancía. Estaban todavía dentro del plazo de 14 días desde la entrega del producto que permite desistir de la compra voluntariamente así que recuperaron todo el dinero que habían abonado.

La primera parte de este caso es una escena habitual. El final feliz, no tanto. Muchas veces los familiares se enteran de la compra cuando ya ha pasado el plazo de devolución. Otras veces nadie llega a saber que se ha hecho ese desembolso de miles de euros. «Dálles vergoña contalo. Teñen medo de que os fillos se enfaden ou de parecer parvos, manipulables. Así que sabemos que esta problemática existe pero na maioría dos casos non se denuncia», explica Sergio García, formador del Plan Mayor Seguridad de la Guardia Civil para la prevención y mejora de la seguridad en la tercera edad.

Otro hándicap es que este tipo de prácticas suele contar con respaldo legal. «Artéllase unha metodoloxía de venta moi pouco ética, pero legalmente moi ben cuberta», reconoce Miguel López, secretario general de la Unión de Consumidores de Galicia (UCGAL), que alerta de que las ventas a domicilio abusivas son una problemática «historicamente agochada» en Galicia contra la que es difícil luchar.

«La picaresca pasa por conseguir que se firme el albarán de entrega con todos los datos. Con eso respaldan la contratación del servicio o la compra del producto salvo que se ejerza el derecho de desistimiento en el plazo marcado de 14 días», explica la abogada Beatriz Núñez. Una estratagema que se aplica tanto a la venta puerta a puerta como a la realizada telefónicamente, otra forma habitual de llegar a la gente mayor.

En ocasiones, antes de entregar la mercancía se le ha dado al comprador toda la información sobre los productos y sus condiciones de venta pero incluso así podríamos estar ante algún tipo de engaño. «Con datos verdadeiros están a colocar produtos a clientes cuxo perfil non se corresponde con esa mercadoría. Eu xa vin venderlle unha bicicleta elíptica a un home de 90 anos», cuenta Sergio García. «Ás veces fan ventas de miles de euros a persoas que claramente non se poden permitir ese desembolso, colocándolles incluso fórmulas de crédito moi lesivas», respaldan desde la UCGAL, que alerta también de que muchas veces, la calidad y prestaciones de las mercancías no se corresponden con los estratosféricos precios cobrados.

Demostraciones colectivas

Gente mayor en zonas rurales es el perfil preferido de quienes realizan ventas fraudulentas a domicilio, aunque las ciudades tampoco se salvan de las prácticas abusivas en la comercialización puerta a puerta. La tercera edad también es objetivo preferente de los vendedores telefónicos. Marisol Soneira, exvicepresidenta del Parlamento de Galicia, cuenta como en una ocasión se presentó a su puerta un hombre para dar un terapia a su padre que, supuestamente, había contratado sus servicios por teléfono.

Recuerda Soneira que otra forma muy habitual de acceder a los mayores son las demostraciones colectivas de productos pseudomédicos «con tipos vestidos de bata branca e suposta formación sanitaria». Encuentros que también sirven para recabar datos de los asistentes y de sus amistades para, más adelante, seguir ofreciendo sus artículos a domicilio.

Dar confianza y presionar, claves para el engaño

Detectar perfiles vulnerables, dar confianza y no dejar pensar Son las claves utilizadas por quienes buscan colocar a los mayores gallegos carísimos productos de dudosa calidad y todavía más dudosa necesidad. «É moi habitual que vaian recabando datos nas casas do vecindario. De paso que venden os produtos van preguntando polos veciños. Así detectan xente vulnerable, preferiblemente que viva soa», explica el guardia civil Sergio García. Esa información también se usa para generar una situación de familiaridad con las víctimas. «Fálanlles dos seus veciños polo nome, dinlles que eles xa contrataron tal cousa ou mercaron tal outra... e así van dando imaxe de confianza», continúa el agente.

Las técnicas agresivas de venta son otra de las opciones: insistir en que es una oferta muy por debajo del precio de mercado o que solo se puede conseguir en ese momento. Desde UCGAL señalan que no hay que ceder a esas presiones. «Non debemos mercar impulsivamente e, por suposto, nunca firmar nada. Se hai calquera apremio para que firmemos, hai que desconfiar», indica Miguel López. En caso de que la oferta parezca atractiva, la recomendación es pedir que nos dejen la información para estudiarla e incluso avisar de que vamos a consultarlo con algún familiar. Si se trata de un engaño, lo más probable es que no vuelvan. Si regresan, tendremos en la mano toda la información para decidir.

¿Y si ya hemos picado? «Se fixemos unha compra e cremos que puidemos ser enganados hai que esquecer a vergoña e contalo: a un familiar, á policía ou nunha oficina de consumo», aconseja López. El primer paso será comprobar si estamos en plazo para desistir del contrato, que es de 14 días desde la entrega. Bastará entonces con comunicar a la empresa que queremos echarnos atrás, preferiblemente por carta certificada o correo electrónico. Si ya han pasado esas dos semanas, conviene ir a una oficina de consumo para comprobar si todo fue correcto. «Por ejemplo, si no le informaron de que tenía derecho a desistir, el plazo pasa a ser de doce meses», explica la abogada Beatriz Núñez. «Otra opción sería intentar resolver el contrato por defectos en el consentimiento, si la persona que firmó tiene algún informe médico que indique que no está en plenas facultades, aunque no esté incapacitada», añade Núñez. Más complicado resulta si los productos se presentaron como un regalo. «Ahí podría haber una estafa pero es difícil de acreditar porque es la palabra del cliente contra la del comercial».

El Instituto Galego do Consumo ya ha abierto diez expedientes sancionadores

A lo largo del año 2018 y en los meses que ya han pasado del 2019, se han presentado en las oficinas del Instituto Galego do Consumo e da Competencia un total de 58 reclamaciones relativas a la venta a domicilio de productos «milagro» o con supuestos efectos terapéuticos. En el mismo período, se han abierto en Galicia diez expedientes sancionadores relacionados con este tipo de quejas.

Colchones, sofás de relax o butacas de masajes son algunos de los productos sobre los que se registran más demandas. Depuradores de agua o aparatos para masajear los pies también están entre los más destacados, junto con las máquinas de magnetoterapia y las bandas biomagnéticas.

Uno de los aparatos de terapia magnética vendidos a personas mayores en Galicia
Uno de los aparatos de terapia magnética vendidos a personas mayores en Galicia

La consulta más habitual se relaciona con el plazo de desistimiento que permite anular la compra sin ninguna penalización. Es habitual que no se informe a los consumidores sobre su existencia ni sobre el procedimiento a seguir, y que tampoco se entregue ningún documento que les permita ejercer ese derecho.

El otro motivo principal de las denuncias es que el producto adquirido no consigue los efectos que se prometían en su publicidad. Desde el Instituto recomiendan tener especial precaución con los artículos vendidos por Internet, teléfono o a domicilio y que se ofrezcan con finalidades terapéuticas o de prevención sanitaria.

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