El acusado de asesinar a su mujer en la calle Estrella de A Coruña dice que la mató porque ella se lo pidió

La Fiscalía pide para este coruñés una pena de prisión permanente revisable


a coruña / la voz

El coruñés Ramón Saiz González dice que no mató a su mujer, sino que la ayudó a morir. El 18 de julio del año pasado hizo lo mismo que ese hombre de Madrid que hace unos días le proporcionó a su esposa un cóctel tóxico porque ella se lo había pedido. Lo dice su abogado, el penalista Ramón Sierra, que no entiende como su cliente lleva un año en la cárcel a espera de juicio y el otro está libre. Porque a Ramón no le creyeron. Ni la policía ni el fiscal aceptaron la versión de un hombre que desde el primer día defendió su inocencia. Explicó que su esposa arrastraba una profunda depresión que la llevó a intentar quitarse la vida una semana antes de su muerte. Que incluso le grabó un vídeo en el que ella rogaba que la ayudasen a morir y se despedía de este mundo; si bien los investigadores no han sido capaces de entenderla porque sus palabras eran ininteligibles.

Hay detalles que para las acusaciones no casan con un suicidio asistido. No ya porque el acusado acabase con su pareja degollándola tras darle varias pastillas, sino porque días antes se preocupó de airear a todo el que se acercase que su esposa tenía cáncer terminal, cosa que no era cierta. También se negó a que la internasen en el sanatorio de Oza después del intento de suicidio, asumiendo él su cuidado. Por estas razones las acusaciones lo consideran autor de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento a víctima especialmente vulnerable, por el que piden que sea condenado a la pena de prisión permanente revisable.

Para la Fiscalía, Ramón Saiz preparó el crimen con varios días de antelación. La mujer presentaba «varios cuadros psicóticos y en aquel momento atravesaba un proceso autolesivo y altamente inestable con notorio riesgo para su vida», según el psiquiatra que la trató por el intento fallido de suicidio una semana antes. El médico recomendó su ingreso, a lo que se opuso el acusado, quien se comprometió a cuidarla.

Semanas antes, según la acusación pública, el hombre llevó a su esposa a Vizcaya, de donde era ella, para que se despidiese de sus hermanas, a las que dijo que la víctima tenía un cáncer terminal.

«Preparó el escenario»

Ya de vuelta en casa, en el domicilio que ambos compartían en la calle Estrella, en A Coruña, el acusado, «una vez creada esa nebulosa propiciatoria para la ejecución de los hechos, preparó minuciosamente el escenario», apunta la Fiscalía. Así, el día que la mató bajó a un bar y le comunicó a uno de los camareros que su esposa había muerto. Luego dejó un vídeo en el que la víctima, según el investigado, pedía que la ayudasen a morir, dejando también a la vista unas notas manuscritas de despedida, así como toda su documentación personal. Luego le proporcionó varios medicamentos que llevaron a la mujer a la inconsciencia. Momento en que el hombre la degolló, cortándole la yugular con un cuchillo de grandes dimensiones. Tras ello, llamó a su hermana para anunciarle la muerte y minutos después al 112. Ya ahí asumió haber sido él quien la mató. También dijo que se había intentado suicidar luego, pero que no fue capaz de hacerlo.

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