«Por cen euros ao ano conseguimos a cesión da reitoral para os veciños»

Varios edificios catalogados han sido salvados de la ruina en Galicia por particulares, vecinos y hosteleros

Imagen de archivo durante la rehabilitación de la rectoral de Olives
Imagen de archivo durante la rehabilitación de la rectoral de Olives

redacción / la voz

Son pazos, monasterios, rectorales, hórreos o torres. En Galicia, un centenar de construcciones catalogadas buscan comprador. Muchas son un intento desesperado de los herederos por deshacerse de sus propiedades. Algunas languidecen entre ruinas sin hallar un claro uso.

La situación va cada vez a más y las inmobiliarias especializadas confirman que los inmuebles que llegan a sus catálogos van en aumento. «Los bancos no le dan a cualquiera cientos de miles de euros para una rehabilitación. Hay iniciativas particulares interesantes, pero de estos casos hay pocos», explica el arquitecto Carlos Fernández Coto, presidente de la Asociación para a Defensa do Patrimonio.

El caso de la rectoral de Santa María de Olives, en A Estrada, es casi único. Un particular, Alejandro Valladares, llegó a un acuerdo con el Arzobispado para el uso del inmueble. «Ahora es una vivienda particular. Fue una gestión de mucho tiempo. A mi hermano le interesaba la zona porque somos de A Estrada», explica José Valladares, de RVR Arquitectos, encargado de la rehabilitación. «La rectoral estaba totalmente en ruinas. Es un edificio catalogado y la restauración dio bastante jaleo. Hay que consultarlo todo y, en este caso, la protección del inmueble era integral». Una reforma premiada con el accésit del Premio Juana de Vega de Intervenciones en el Paisaje 2017 que le ha devuelto la vida a un bien de la Iglesia, una de las grandes propietarias de edificios con valor patrimonial en Galicia.

En manos de los vecinos

En el concello coruñés de Dodro también consiguieron darle uso a un inmueble derruido. La iniciativa partía hace más de un decenio de la Comunidade de Montes Balouta e Fontecoba. Su objetivo, otra casa rectoral en ruinas, la de San Xián de Laíño. «

Eu fun un dos que levou a negociación coa Igrexa. Foi un proceso longo, pero conseguimos a cesión da reitoral 30 anos, prorrogables de cinco en cinco. Páganse 100 euros simbólicos ao ano

», dice Ramón Abuín, secretario del colectivo. En este caso, su uso era para los vecinos, como centro de día. La concesión pasó de sus manos al Concello y de ahí a la Xunta. «

Nós puxemos 200.000 euros e a Fundación Paideia 400.000. Seguimos todo o que nos mandou Patrimonio, pero a verdade é que as xestións son moi laboriosas. Había que manter a esencia do edificio

», explica. Y es que uno de los requisitos de los bienes bajo el amparo de la Lei do Patrimonio Cultural de Galicia es que las intervenciones deben ser comunicadas a la Administración como medida de protección.

Muchos de los que se atreven a invertir son hosteleros. Algunos de lejos de Galicia. Entre los inversores de la comunidad está el Grupo Ruta Jacobea, que hace 15 años se hizo con el pazo de San Damián, de finales del siglo XVI, en la localidad ourensana de Amoeiro. «El pazo era una ruina. Estaba lleno de zarzas. Tuvimos que hacer una rehabilitación integral», explica Borja Villasenín, director comercial del grupo. El inmueble no es propiedad de la empresa. Llegaron a un acuerdo de explotación con los propietarios como hotel rural y espacio de eventos. «O el patrimonio gallego se dedica a empresas o gestionar una propiedad así para uso familiar es inviable», dice Villasenín.

«O se dedica a empresas o gestionar una propiedad así es inviable»

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