Más de 300 familias de Galicia participan en la acogida voluntaria de menores

Mónica Pérez Vilar
MÓNICA P. VILAR REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Mar, Víctor y sus dos hijas ya van por su segundo acogimiento familiar
Mar, Víctor y sus dos hijas ya van por su segundo acogimiento familiar JOSE PARDO

Abren sus hogares a niños y adolescentes que no pueden convivir con sus propios parientes

15 abr 2019 . Actualizado a las 10:49 h.

Casi 3.000 menores en Galicia no pueden convivir con sus padres o familiares cercanos. De ellos, unos 1.400 residen en centros especializados. La otra opción con la que cuentan los servicios de protección de la Xunta es el acogimiento familiar. En la mayoría de los casos -algo más de 1.300- estos niños o adolescentes son atendidos por un miembro de lo que se conoce como familia extensa: parientes más o menos lejanos con los que el menor pasa a convivir. Existe, sin embargo, otra posibilidad: el acogimiento en familia ajena. En estos casos, los pequeños se integran en hogares que se ofrecen voluntarios para acoger a chavales que lo precisen.

Las realidades de esos hogares son diversas. Parejas con o sin hijos, núcleos familiares monoparentales, personas solas, abuelos... Los requisitos para ser acogedor no son materiales ni de estado civil. «O fundamental é que sexan persoas cunha estabilidade vital, de carácter flexible e respectuosas con outras formas de ver a vida», explica Mónica Castelao, coordinadora del programa de Familias Acogedoras de Cruz Roja, que funciona en Galicia desde 1995.

A día de hoy, el programa cuenta con 318 familias voluntarias. De ellas, el 62 % está ya acogiendo a algún menor. «Revísase a fondo cada caso para ver que fogar é o idóneo para cada neno. Hai circunstancias moi distintas, dende bebés cuxos pais estranxeiros teñen que volver un tempo ao seu país ata adolescentes que veñen de situacións tan difíciles como os abusos ou a violencia de xénero. Algúns van volver coas súas familias, outros non e outros agardan unha adopción», explica.

Os acolledores sempre teñen que ter moi claro que o menor non é o seu fillo»

Tan importante como conocer a los menores es conocer a los acogedores. Por eso los candidatos se entrevistan varias veces con los equipos de Cruz Roja y reciben una formación grupal junto con otras familias. Un proceso que también sirve para que los propios voluntarios reflexionen y decidan si serán capaces de llevar a cabo el acogimiento. Alrededor del 15 % de quienes se interesan por esta figura acaban integrados en el programa. «Sempre hai necesidade de máis familias», recuerda Cruz Roja, que pone a disposición de los interesados el teléfono 900 812 880 y el correo electrónico galicia@cruzroja.es.

El objetivo es exclusivamente, el bienestar de los menores. «É moi importante entender que o acollemento non está pensado para satisfacer o desexo dalguén de ser pai. Os acolledores teñen moi claro que o menor non é o seu fillo», recalca Castelao. De hecho, buena parte de los menores en acogida mantienen contacto con sus padres o reciben visitas de su familia biológica. El papel de los acogedores para conservar y reforzar los vínculos del pequeño con sus orígenes es fundamental.

En algunos casos, los chavales no cuentan con parientes o el retorno a sus hogares es imposible. Es entonces cuando la familia de acogida cobra aún más importancia. «Convértense nun referente para estes cativos, non só durante o tempo de convivencia. Moitas veces as familias contan que eses rapaces, xa adultos, volven por Nadal, ou están presentes en cumpreanos e outras celebracións».

Programa CONVIVE

Un caso particular de acogimiento es el de los menores conflictivos a los que se aplican medidas judiciales. Para ellos también existe la posibilidad de integrarse en un hogar a través del programa Convive de la Xunta.

Las familias participantes deben ser especialmente sensibles con los problemas de la adolescencia y se valora positivamente que el acogedor tenga formación en ramas como la educación social, la psicología o la pedagogía. En Galicia ya existen cuatro familias formadas y preparadas para este tipo de convivencias dictaminadas por los juzgados.