«La mujer tenía contracciones. Menos mal que la ambulancia no tardó mucho»

El guardia civil Emilio Campo y su compañero ourensano Jesús Firvida asistieron a una parturienta en la autopista

Jesús Firvida, uno de los guardias civiles que asistieron a la parturienta en la autopista
Jesús Firvida, uno de los guardias civiles que asistieron a la parturienta en la autopista

Pontevedra / La voz

Estaban de servicio en un coche camuflado de la Guardia Civil de Tráfico por la autopista AP-9 cuando, a la altura del municipio pontevedrés de Barro, se percataron de la presencia de un vehículo estacionado en el arcén del sentido contrario a su marcha. Los agentes se percataron de que los ocupantes del automóvil no habían señalizado esta contingencia para evitar un posible accidente. El agente Emilio Campo Solla no se lo pensó dos veces. Se apeó del coche patrulla y cruzó la mediana, mientras su compañero, Jesús Firvida Novoa, continuaba hasta la salida de Curro para, de este modo, poder girar y tomar los carriles en dirección a Pontevedra.

En aquellos momentos, ni se les pasaba por la cabeza lo que se iban a encontrar. En el coche, un matrimonio que se dirigía al Hospital Provincial al ponerse de parto la mujer. «El marido nos contó que venían de Dena y se habían quedado averiados de camino. Supuestamente, era por el embrague», relató ayer Jesús Firvida. Conscientes de que el tiempo se les echaba encima porque el parto parecía inminente, a la vez que requerían la presencia del 061, ambos guardias decidieron auxiliar a la parturienta «en lo que podíamos, tranquilizándola. Cada poco tenía contracciones. Menos mal que la ambulancia no tardó mucho».

Natural de Ourense, se da la casualidad de que Jesús Firvida, por azares del destino, se perdió hace unos dieciséis años el nacimiento de su hija, por lo que lo ocurrido en la autopista fue algo especial. «Cuando la visité en el hospital, la mujer me dijo que, en el momento que vio cruzar a mi compañero la mediana, vio abiertas las puertas del cielo. Fue consciente de que veníamos a ayudarla», apuntó, tras resaltar que el recién nacido se encuentra, al igual que la madre, en perfectas condiciones. De hecho, sus ojos se iluminan al recordarlo: «Me dejó coger al niño en brazos y fue, la verdad, un momento muy entrañable». 

Una situación única

Reconoce que, en toda su carrera, nunca se encontró con una situación semejante a la de este lunes, aunque, eso sí, ha participado en traslados de heridos a una centro hospitalario o, incluso, escoltando a ambulancias, circunstancia que no se produjo en este caso. Por un lado, porque el coche camuflado en el que realizaban el servicio de vigilancia carece de los dispositivos luminosos precisos para esta labor y, por otro, porque tuvieron que permanecer custodiando el coche averiado.

De hecho, y para evitar percances, la Guardia Civil señalizó toda la zona con conos y movilizó un vehículo radar a este entorno de la AP-9. Pese a esta presencia, en el corto tiempo que permanecieron en la zona, tres automóviles fueron captados circulando a más de 141 kilómetros por hora.

En cierto modo, abrumado por la repercusión que ha tenido su intervención del lunes, Firvida Novoa no duda de que la formación que recibe del cuerpo fue muy importante para que la situación se solventase sin problemas.

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