Siete años buscando al dueño de la primitiva perdida en A Coruña

Uno de los reclamantes consigue que se hagan las pruebas de ADN al boleto que fue premiado con 4,7 millones


a coruña / la voz

Ya son casi 7 años los que pasaron desde que un despistado apostante dejó olvidado en la administración de lotería de San Agustín, en A Coruña, un boleto de la primitiva premiado con 4,7 millones de euros. En todo este tiempo el boleto fue reclamado por más de 140 personas. Pero las pruebas que aportaron para demostrar la propiedad no eran válidas. Algunos, disconformes y seguros de ser ellos los que perdieron el billete, llevaron el asunto a los tribunales. Y en esas estamos. Después de celebrarse tres juicios en los que los reclamantes no pudieron demostrar ser los dueños del boleto, quedan cuatro demandas por resolver. Se agruparon en el Juzgado de Primera Instancia número 13 de A Coruña, que ahora deberá encargar las pruebas que solicitaron los demandantes, como el ADN o las huellas. Si los tribunales no le dan la razón a ninguno de los reclamantes, los 4,7 millones del premio irán a parar al lotero que, cuando iba a cerrar, encontró el billete premiado sobre el mostrador de su administración.

Vista preliminar

El juzgado de primera instancia número 13 acogió ayer la vista preliminar de uno de los reclamantes. La abogada que representa a la familia, Belén Canosa, solicitó que se realicen una serie de pruebas. Una de ellas todavía no se realizó, como es la de buscar restos de ADN en el boleto por si hubiese rastro biológico de su cliente. También solicitó que Loterías y Apuestas del Estado aporte todas las averiguaciones que pueda sobre el despacho de loterías donde se compró el boleto y donde apareció, que fue en la administración del hermano del delegado de Loterías en A Coruña.

Al finalizar la sesión, otro de los reclamantes, que lleva peleando 5 años por demostrar ser el verdadero dueño del boleto y que hasta el momento ni siquiera la Justicia le concedió un abogado de oficio, entró en la sala para mostrarle a la jueza su «incredulidad» por haberle impedido la entrada a la vista, cuando era abierta al público.

Así va un proceso que quedó trabado en los tribunales en medio de denuncias y acusaciones de los reclamantes ante «las graves irregularidades que se cometieron para encontrar al verdadero propietario del boleto». Dicen que en lugar de buscarlo «se hizo todo lo posible para no hacerlo».

Desde el día que se encontró la primitiva, el 1 de julio del 2012, hasta el 18 de septiembre del 2013, nadie buscó a la persona que extravió el billete. Aquello se mantuvo en secreto año y medio. Ni se pidieron las grabaciones de la cámara del centro comercial donde se selló la primitiva (se sabía la hora exacta), ni se puso un anuncio en prensa. Nada de nada, lo que alimentó especulaciones y propició que algunos reclamantes se hicieran muchas preguntas. Pero no solo eso. Hubo también aireadas críticas a la «ambigua» redacción en el BOP de la búsqueda del dueño, publicada año y medio después de la pérdida. Rezaba así: «A la vista del escrito presentado en relación con un resguardo de Loterías y Apuestas del Estado identificado con el número 178-0454007-045, interesándose de que se promueva expediente al amparo y se dé publicidad para que las personas que pudieran acreditar su derecho sobre el objeto hallado la ejerciten». Punto. Nada más. No se decía dónde había sido sellado, ni cuándo, ni dónde apareció. Tampoco si era una primitiva. La Voz de Galicia publicó las pistas que el BOP no daba y aparecieron 220 reclamantes. Solo quedan cuatro. Si no demuestran ser los dueños, el dinero irá a manos del lotero que lo encontró.

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