Un guardia civil muere tras pegarse un tiro en el centro donde trabaja su mujer


ourense / la voz

Nadie sabe qué pudo pasar por la cabeza de Carlos Lozano, un guardia civil de Valladolid que ejercía en Ourense, para entrar en la residencia de ancianos donde trabaja su mujer y pegarse un tiro delante de ella. Los hechos sucedieron a las nueve menos cuarto de la mañana de ayer cuando el hombre, jefe del servicio cinológico de Seguridad y Rescate de la Guardia Civil de Galicia, entró en la residencia San José, en el barrio ourensano de Rairo, subió a la planta donde estaba su esposa y, tras esperar en otra sala a que terminara de vestir a una interna, se puso la pistola sobre la sien para acabar con su vida; falleció horas después en el Complexo Hospitalario de Ourense, adonde fue trasladado.

Según las monjas que gestionan la residencia, Carlos Lozano era un hombre alegre y divertido y era habitual que se acercase a ver a su mujer y participaba en muchas actividades del centro. En los últimos meses estaba visiblemente más delgado, dicen. Y apuntan que en la mañana de ayer, tras entrar por la puerta, únicamente preguntó dónde estaba ella, sin dar más conversación. Según relatan, los hechos ocurrieron en pocos segundos y entre el matrimonio no llegó a mediar palabra antes del suceso. Fueron los gritos de su mujer los que alertaron a los usuarios y trabajadores de la residencia, quienes enseguida llamaron a los servicios de emergencia. La consternación también fue grande entre los compañeros del fallecido, ya que era un hombre muy querido. Como jefe del servicio cinológico participó en búsquedas como la de Diana Quer.

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