Matriotas


Economista y politólogo

Irene Montero va a ser madre de familia numerosa antes de que la ciudadana estándar se arriesgue a serlo. Honor a Irene. Ella demuestra que no hay que ser beata. Si se compara con su entorno profesional y renta, Irene es una rara avis.

Desconozco si Irene sabe de Alison Wolf. Ella también tiene tres hijos. Es economista del King’s College de Londres. Su grito de guerra es «Sed madres antes y llegaréis más lejos y más alto». Lady Wolf es una crossbench life peer en los Lores. El padre de sus hijos es el economista jefe del Financial Times. Por eso me da que Irene y Lady Wolf no tienen mucho en común, pero ambas comparten algo: han decidido ser madres heroicas de jóvenes, y serlo en esferas renuentes a la maternidad.

Contra lo que se quiera creer, las proletarias jóvenes -madres de proles inusuales- suelen darse entre el precariado con nivel formativo básico. Su valor intrínseco es pues mayor. En agosto del 16 le dediqué unas líneas a Alba, una veinteañera de Negreira, que había regalado una segunda hija a Galicia. Le dieron una caja finesa en el hospital capitalino de este senil reino. Sin embargo, echaba en falta algo dentro de la caja: un trabajo.

Irene será probablemente el diputado/a más prolífico de menos de 40 años en la próxima legislatura, y solo por eso merecería el mayor reconocimiento del Congreso. Servidores públicos como ella garantizan que la patria/matria -cuyo núcleo es la Tesorería de la Seguridad Social- pueda seguir adelante dentro de décadas.

Pero mientras esto no cambie, no animaría a ningún joven a ser progenitor. España es hostil a la fecundidad y en especial a las madres. De ahí que defienda medidas compensadoras a favor de las matriotas: mejor acceso al empleo público, contratación en concesionarias, asistir a sus hijos en el voto infantil… España no es Noruega en lo económico. Ojalá lo fuese. Tenemos que diseñar compensaciones, sobre todo desde Galicia, por la cuenta que nos trae. Las excusas a la infecundidad no nos salvarán.

Y, por si me lee, no quiero olvidarme de otra joven madre de tres niños, acosada en una empresa de limpieza por llevar a la pequeña al pediatra. Honor a ella, y justicia reparadora.

Por Manuel Blanco Desar Economista y politólogo

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