Corea paga el precio de ser el número uno

Análisis del sistema competitivo del país asiático, que exige alumnos activos que invierten 16 horas al día entre clases y repasos

Corea se ha convertido en un gigante tecnológico gracias a la educación
Corea se ha convertido en un gigante tecnológico gracias a la educación

REDACCIÓN / LA VOZ

Corea rompe los ránkings de PISA. Su éxito es incontestable y resulta una referencia para cualquier país. Pero, y no es un pero menor, la dureza y competitividad de los estudios hace que muchos Estados consideren inaceptable pagar el precio de un programa semejante: cada día los alumnos invierten 16 horas en estudiar y la tasa de suicidio es la décima más alta del mundo y la primera de la OCDE. 

PRIMEROS AÑOS

El jardín de infancia es opcional, y seguramente por la dureza de la educación muchas familias prefieren mantener a sus pequeños en casa el mayor tiempo posible. Pero a los 6 años los niños deben pasar a la educación primaria obligatoria que, como la española, tiene seis cursos. Allí aprenden materias como inglés, artes, coreano, educación moral, educación física, matemáticas, música, artes prácticas, ciencias o estudios sociales, y normalmente tienen un único maestro. Algunos padres envían a sus hijos a escuelas privadas tras las horas de clase, donde el inglés puede enseñarse mejor; en el país hay unas 100.000 academias (hagwons) que facturan sobre 20.000 millones de dólares al año.

EDUCACIÓN MEDIA

Con unos doce años, los estudiantes coreanos empezarán a aprender la dureza de un sistema tan competitivo. Son tres cursos que se suponen de transición y donde se establecen normas muy estrictas: los centros tienen uniformes, pero también se exige una puntualidad muy escrupulosa y un corte de pelo determinado. Como ocurre habitualmente en Galicia, los alumnos permanecen en el aula mientras son los profesores especialistas los que se mueven. Las clases son de inglés, coreano, matemáticas, ciencias sociales y ciencia pura. Los programas opcionales incluyen arte, ética, historia, economía doméstica, música, educación física, tecnología y caracteres chinos Hanja.

EDUCACIÓN SECUNDARIA

Los últimos 3 años de educación escolar ordinaria tienen lugar en las escuelas secundarias. Estos pueden especializarse de acuerdo con las materias enseñadas (por ejemplo, Ciencia versus Idiomas), o presentar un currículo académico más general. Algunos son de propiedad estatal y otros son de gestión privada. La calidad de sus resultados es legendaria. Los estándares son altos.

EDUCACIÓN VOCACIONAL

Aproximadamente uno de cada cuatro graduados de escuelas intermedias prefieren ir a escuelas vocacionales, una especie de politécnicos donde se les enseñan habilidades en cinco campos, incluyendo agricultura, comercio, pesca, economía doméstica y tecnología. El primer año es común para todos y después se van especializando.

DOS SÁBADOS AL MES A CLASE

Desde el 2012, los jóvenes van a clase de lunes a viernes y cada dos sábados (antes tenían que ir todos los sábados).

16 HORAS DE ESTUDIO AL DÍA

Las escuelas suelen cerrar a las cuatro de la tarde, pero los alumnos siguen con clases extras y estudio en casa hasta las once de la noche, aunque hay academias que abren hasta la una de la madrugada y los fines de semana, además de que en algunas se aplica castigo físico a los alumnos si no van bien, un castigo prohibido hace pocos años.

El examen de selectividad paraliza el país

El examen de selectividad (College Scholastic Ability Test, CSAT) es el que decide el futuro de los estudiantes y la nota marcará el destino de cada uno. Por eso se desarrolla toda la preparación anterior, porque las familias ponen en cada hijo todas sus esperanzas de una mejor situación socioeconómica. Tanta es la presión que el país se para, ya que se celebra a la misma hora en todo el Estado.

La prueba es redactada por cientos de profesores (700 personas están implicadas) que son encerrados, literalmente, en un lugar secreto durante el tiempo previo al examen.

Como este se celebra a la vez en todo el país y es muy puntual, el mayor miedo de estudiantes (se presentan 60.000 cada noviembre) y familias es llegar tarde al examen. No se podría acceder, entre otras cosas porque su contenido se hace público en el mismo momento que comienza. Para evitar problemas de atascos, los funcionarios entran una hora más tarde ese día y la Bolsa también cambia de horario. Patrullas de la policía peinan las ciudades para ayudar y acompañar a los alumnos que hayan tenido cualquier percance con el transporte o que se hayan perdido. Además, aumentan las frecuencias del metro antes de la prueba y a veces se limita el tráfico en las zonas cercanas a los centros de examen, así como se suspenden y desvían vuelos para no molestar a los alumnos. 

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