Las academias se llenan de opositores con la nueva oferta de empleo público

Una parte de los matriculados llegan a los centros sin saber qué plaza quieren preparar


redacción / la voz

Con la nueva oferta de empleo público de la Xunta, las academias se llenan de personas que aspiran a lograr alguna de las plazas que salen a concurso. Acompañando a los opositores que llevan años intentándolo, cada vez son más los que se animan a probar suerte por primera vez. En muchos casos, los estudiantes se matriculan en los centros sin saber a qué se quieren presentar. Según explica Alfonso Villares, del centro Nós Oposicións, «a sociedade percibe que hai unha gran oportunidade e quere intentalo, aínda que en moitos casos a xente chega sen saber a que quere opositar e temos que cumprir unha función de asesoramento». En este sentido, destaca que «o ideal é o perfil de opositor que xa ten claro o que quere» y que habitualmente acaba sus estudios y comienza a preparar la oposición.

El tipo de estudiante depende mucho de la plaza, ya que según afirma Yolanda Mosquera, de Academia Postal, «para oposicións de grupos como os de Xestión e Superior da Xunta, a maioría acábase de graduar e ten claro o seu obxectivo», mientras que «nas que requiren graos específicos, como Enxeñaría Técnica Forestal ou Enfermaría, tamén hai xente máis maior que ten experiencia e que nalgúns casos traballa en listas de contratación da Administración». Para otras plazas, Mosquera señala que «en oposicións con requisitos de titulación de Bacharelato ou sen estudos, hai moitas persoas desempregadas ou traballando que buscan unha oportunidade que non ven na empresa privada».

Los centros planifican la preparación en función de la plaza a la que se oposite y del alumno. «Para policía o adestramento físico é intensivo, as da Xunta son máis de tipo test e os de Educación preparan unha parte teórica e outra práctica, xa que lles pedimos que traballen cunha programación e unha unidade didáctica», indica el responsable de Nós. El número de clases varía en función del opositor y de la academia, pero lo habitual es un día a la semana en el que se consultan dudas y se recibe orientación. En caso de llevar años preparando la oposición, algunos centros también ofrecen la posibilidad de asistir a clases intensivas cada quince días, o incluso recibir la formación vía Internet. Además, periódicamente se hacen exámenes de control para conocer el progreso del alumnado. Todos estos factores influyen en el precio, pero preparar una oposición tiene un coste de entre 2.500 y 3.000 euros.

Desde las academias se recomienda empezar la preparación cuanto antes, aunque hay gente que, como explica Ana Leis, de la academia Empléate, «se apunta a tres meses de los exámenes pensando que por estar titulado ya tiene capacidad», pero «esto es una carrera de fondo y lo ideal, como mínimo, es un año de preparación». 

Después de diez años de escasa oferta pública, las academias comienzan a percibir un aumento en el número de matriculados, especialmente entre aquellos con experiencia laboral. La edad media del estudiante sube, y desde Empléate describen un perfil de opositor de «entre 35 y 45 años que viene de la empresa privada y quiere mejorar sus condiciones laborales buscando la tranquilidad que ofrece un empleo público».

Las nuevas plazas nutrirán plantillas limitadas por las jubilaciones y los recortes de la crisis

La nueva oferta de empleo público de la Xunta anunció el pasado noviembre un total de 5.686 plazas -3.636 para la Administración Xeral y sanidad y 2.050 de educación-, lo que supone la mayor convocatoria de trabajo desde que Feijoo llegó al poder en el 2009. Para encontrar una cifra semejante hay que remontarse al último año del bipartito, cuando se ofertaron 6.293 puestos. Una gran parte de la oferta va dirigida a los servicios generales, servicios sociales, lucha contra el fraude fiscal y asesoramiento jurídico, en muchos casos para estabilizar el empleo temporal.

El objetivo de la Xunta es reducir la temporalidad hasta el 7 %, una cifra por debajo de la media estatal, aspirando al 5 % en sanidad. En esta área -la de sanidad- habrá un gran número de plazas que servirán para reforzar personal, sobre todo en atención primaria, una demanda recurrente por la falta de médicos de familia y pediatras. En las últimas semanas, se han abierto los procesos de inscripción para algunas de estas plazas, como en el caso de la enseñanza. Los puestos para educación serán, finalmente, un total de 2.064 -la cifra más alta desde el 2007, cuando se convocaron 3.125-, según anunció la Consellería hace algunos días, y se repartirán en 36 especialidades. En los años de recortes, la oferta de trabajo para lograr un puesto en el sistema educativo se redujo hasta las 740 plazas en el 2009, y en el 2012 ni se convocaron oposiciones. Los exámenes serán el 22 de junio y el plazo de inscripción, que ya está abierto, termina el 1 de abril. 

Años sin oferta

Durante los años de la crisis, la escasa contratación pública y los recortes hicieron mella en muchas plantillas del servicio público, dejando sin cubrir muchas de las jubilaciones que se fueron produciendotar. Algunas plazas llevaban más de una década sin ofertarse, como es el caso de la oposición para empleado forestal, que no salía desde el 2006. Para este puesto, la Xunta oferta 269 plazas en el Servizo de Prevención e Defensa contra Incendios Forestais, que se distribuyen en tres categorías: bombero forestal (114), bombero-conductor de motobomba (80) y emisorista y vigilante (75). La titulación requerida es la de graduado en ESO o equivalente, el examen constará de 80 preguntas tipo test y habrá pruebas físicas como caminar 3.200 metros cargando 11 kilos a la espalda en menos de media hora.

«La conclusión a la que llegas es que la oposición es suerte»

b. c.

Las academias se llenan de opositores con la nueva oferta de empleo público. Muchos llegan sin saber a qué plaza se van a presentar

Iria Dopico, graduada en Educación Primaria por la Universidade da Coruña, lleva cuatro años preparando sus oposiciones en una academia. «La conclusión a la que llegas es que la oposición es suerte», explica Dopico, por lo que en este cuarto año «ir a clase sirve para no desconectarte, repasar y fijarte más en los pequeños detalles».

En su promoción universitaria hay perfiles de todo tipo: gente que aprobó la oposición hace tres años, otros que lo siguen intentando y algunos que han desistido. También están los que compran un temario para preparar los exámenes por su cuenta, aunque Dopico desaconseja esta opción. Según explica, «hay particulares que te venden el material, pero en la academia se preparan los temas entre varios profesores que ponen sus ideas en común, lo que enriquece mucho más el temario».

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