«Aquí la gente tiene miedo»

Trece agresiones a médicos gallegos en un solo año, la mayoría a mujeres

Aumentan las agresiones a médicos en 2018 También a enfermeras y resto del personal sanitario

Santiago / La voz

«Aquí la gente tiene miedo. Esta misma semana tuve dos casos y una de las afectadas no quiso denunciar». José Manuel Bendaña, miembro del Observatorio de Agresiones de la Organización Médico Colegial y secretario del colegio ourensano, asegura que las cifras que anualmente recogen sobre agresiones a sus profesionales son la punta de un enorme iceberg. Y es que las trece denuncias de la estadística gallega durante el año 2018 son para los facultativos una cifra insignificante frente a la realidad.

Los datos se presentaron a nivel estatal en el Día Nacional contra las Agresiones en el Ámbito Sanitario, que por supuesto no solo afectan al personal médico sino también al resto de categorías. En España la cifra ascendió a las 490 agresiones, con una tasa más elevada que en Galicia. Así, si la incidencia fue en el conjunto de las comunidades de casi dos percances por cada mil colegiados, entre los médicos gallegos bajó a una por cada mil. El número de agresiones del 2018 es exactamente idéntico al del 2017 en Galicia, año en el que se registró la cifra más alta del decenio.

En el 54 % de los casos la víctima fue una mujer, y José Manuel Bendaña destaca este dato «porque estamos percibiendo además un ascenso en las agresiones a mujeres médicas jóvenes». Un ejemplo: entre los menores de 45 años, el 67 % de las agresiones tuvieron como víctima una facultativa. Para este miembro del Observatorio contra las Agresiones, es necesaria una implicación de toda la sociedad para poner fin a estas situaciones. De hecho, en la presentación de los datos en Madrid estaban representantes de los ministerios de Sanidad e Interior, de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, así como de otros estamentos sanitarios, «esto no solo nos afecta a nosotros, el médico no puede asumir como parte de su tarea el resignarse a sufrir algún tipo de agresión, porque esto va a repercutir negativamente en la sociedad».

La mayoría, en primaria

La mayoría de las agresiones, fundamentalmente amenazas aunque también se han contabilizado lesiones físicas, se producen en el ámbito de la atención primaria. El 65 % de los casos se registraron en este nivel, bien sea en los centros de salud (43 %), o en los PAC (22 %). Es mucho menor la cifra de las agresiones en el ámbito hospitalario. Y el motivo esgrimido, en el 54% de los casos, es que el agresor no estaba de acuerdo con la atención médica, muy por encima de las esperas o las discrepancias personales. El atacante, según los datos gallegos, fue casi siempre un paciente que tenía una cita programada, es decir, no una urgencia, aunque en un 21 % de los casos fue un familiar el que realizó esta agresión.

El Sergas registra también los ataques a sus profesionales. La última cifra, del 2016, recogió 226 que afectaron a 244 trabajadores, y cuatro de cada diez fueron físicas. Todos los ordenadores de los centros de salud cuentan con un botón del pánico que el sanitario puede pulsar ante una situación violenta. Cuando ocurre esto, una pantalla de alarma aparece en todos los equipos informáticos del centro, alertando de qué profesional está siendo víctima de una agresión.

Piden que se tipifique como delito de atentado

 Los datos estatales registran un descenso de las agresiones, 490, de las que el 14 % conllevaron lesiones físicas. El porcentaje de médicas agredidas se eleva hasta llegar a la cifra más alta de los últimos años, el 59 % del total, mientras que el 85 % se producen en el sector público. La Organización Médica Colegial reclama que estos incidentes sean considerados delito de atentado, incluso de producirse en el ámbito privado.

Los vigilantes de seguridad de los hospitales se plantan ante las agresiones

Mario Beramendi
Pasillo de consultas de un hospital
Pasillo de consultas de un hospital

En algunos hospitales gallegos se registran hasta un millar de incidencias cada año

A finales del pasado mes de noviembre, una paciente de urgencias del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo atacó a puñetazos a una vigilante de seguridad. La mujer había sido llamada por el personal sanitario ante el altercado protagonizado por la agresora, que aseguraba estar embarazada y demandaba asistencia inmediata. Este es un episodio más de los muchos que hay al año en los hospitales gallegos. Pero los vigilantes de seguridad han dicho basta. Por eso este jueves se reunieron en Santiago, convocados por UGT Galicia. Fue un encuentro con trabajadores que prestan servicio en distintos puntos de Galicia, con el objetivo de abrir una mesa de diálogo con la Xunta y las empresas del sector.

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