Bibiana Marful: «Los niños necesitan más vitamina N»

La fundadora de la primera escuela al aire libre de Galicia señala a la naturaleza como la asignatura pendiente de la innovación en los colegios


«Un bosque produce el efecto contrario a una piscina de bolas», afirma Bibiana Marful (Mondoñedo, 1974), que quiso ser médica, inventora y escritora de cartas, y a los 16 sintió la punzada de la vocación neneira al estrenarse como monitora de tiempo libre. Hoy dirige junto Sofía Otero la que es la primera escuela al aire libre de Galicia, Nenea. «Un parque de bolas provoca una excitación derivada de una hiperestimulación. Todo es ruido, artificial y rápido. Entrar en un bosque causa el efecto contrario, calma», asegura la cofundadora de EDNA, la Asociación Nacional de Educación en la Naturaleza.

«Crecí en una familia de ‘porque lo digo yo y punto’. Tenías que poner la mesa porque sí. Éramos tres hermanos, dos chicos y yo. ¿Y a quién le tocaba poner la mesa? Mis hermanos me sacan 9 y 10 años. Mi madre quiso ir a por la niña, ¡y le salió una niña rebelde!, de pantalón de montaña», sonríe. En San Xoán do Alto (Lugo) cobró forma de bosque escuela su proyecto, en una antigua escuela unitaria. «Llevo toda la vida trabajando con niños. Estuve años en un colegio privado, y veía que faltaba algo. Me preguntaba: ¿Dónde está la felicidad de la infancia?», airea.

-¿Y dónde está?

-¿Dónde están tus mejores recuerdos de niño? En el campo, en la playa, en el monte con amigos, en el patio, en casa de los abuelos...

-¿Qué le enseña a un niño trepar a un árbol?

-Aprende dónde está él, o ella, en el mundo, cuál es su tamaño, su peso. Cada vez que un niño se enfrenta a un reto en la naturaleza se cuestiona, se pregunta: «¿Voy a ser capaz?». Una norma en nuestra escuela es nunca lo subas donde no puede subir por sí mismo. Y si es capaz de subir, ¡no lo subas tú!

-¿Se asilvestra quien aprende a monte?

-Al contrario. Pero el acompañamiento de un adulto, la seguridad, es fundamental. Como lo son los límites.

-¿Por qué?

-Porque los límites son los que dan seguridad. Hay que estar con toda la atención, confiando en la capacidad de los niños.

-Y dejar que se manchen...

-Sí, porque necesitan mancharse para aprender, y necesitan tiempo libre en un entorno sano. Un entorno sano no es un entorno ultralimpio. Tanta desinfección nos convierte en seres indefensos. Un entorno sano es un entorno natural: agua, campo, árboles, tierra...

-¿Desaconseja el uso de pantallas antes de los 6 años?

-Sí. Los móviles y las tablets son cómodos, porque generan niños silenciosos, pero tienen consecuencias en el desarrollo neuropsicológico. Lo están advirtiendo los expertos. ¿Por qué los trabajadores de Google llevan a sus hijos a colegios sin ordenadores ni pantallas?

-¿Cómo se aprenden mates en el bosque?

-Las matemáticas están en la naturaleza. Cuando salimos y tenemos que saber cuántos somos, trabajamos matemáticas. Si calculamos la distancia hasta donde nos movemos, también. Si movemos un tronco, aprendemos matemáticas.

-¿Qué le parecen los locales que prohíben la entrada a niños?

-Muy mal. ¿Qué hacemos con los niños?, ¿los apartamos? ¿Y a los mayores también? ¿De qué trata la vida?

-¿Un niño puede estarse quieto en un restaurante?

-¿Cuánto tiempo? Dos horas, no. Un niño no puede portarse bien todo el tiempo. Los niños de primaria echan ocho horas en el colegio, a veces con persianas bajadas para ver las pizarras digitales. Somos uno de los países con mayor déficit de vitamina D. Los niños necesitan más vitamina N, de la naturaleza. Tienen la agenda cargada; hacen inglés, violín, un deporte en grupo... ¿Dónde pueden encontrar los niños las reglas del mundo? Dudo que en los parques de goma, rodeados de un cerco de adultos, en plan zoo. Nos estamos alejando de la esencia de la infancia.

-¿Hay que educar a los padres?

-Los padres, todos los adultos, necesitamos aprender. Hay que entender lo que es la infancia, que parece que aquí algunos nacieron adultos...

-¿Defiende la igualdad?

-Por supuesto. Pero no hay que quitar el rosa, sino feminizar la vida, entender que los cuidados hacen que estemos vivos. Poner la mesa, barrer, regar las plantas o cuidar deben aprenderlo niñas y niños.

-¿Qué haría si fuese elegida presidenta del Gobierno?

-¡Madre mía! Cambiar el sistema educativo, porque estamos enfermando a los niños. Cambiaría las ratios, buscaría maestros felices de hacer su trabajo. Procuraría que la ley educativa la hiciese gente que está en el mundo de la educación, no la gente que está en los despachos. Hoy hay unas ratios imposibles: 25 niños de 3 años para un adulto es muy difícil. Lo dices en Suecia y dicen: ¿Que estás, de broma?

-¿Qué lección le han dado los niños?

-Me enseñan lo que es la vida de verdad, lo importante. Que no te hagan daño, que te ayuden si lo necesitas, que te curen las heridas... Nosotros no cambiaremos el mundo, pero ayudamos a crecer a esas personas que lo cambiarán mañana. Como dice Tonucci, deberíamos empezar cada día mirando lo que los niños llevan en los bolsillos. Tesoros.

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