La DGT solo tiene en Galicia 41 radares fijos que van rotando por más de 70 cabinas

El director general de Tráfico asegura que solo el cartel de aviso ya surte efecto en los conductores

Uno de los nuevos controles fijos instalados por la DGT en Galicia. Hay 11 bases como esta, pero solo 2 radares
Uno de los nuevos controles fijos instalados por la DGT en Galicia. Hay 11 bases como esta, pero solo 2 radares

Redacción / La Voz

En Galicia hay 73 puntos fijos de control de velocidad distribuidos por todo tipo de carreteras y ubicados en cabinas laterales o centrales, en pórticos de información y en postes de base movible. Pero no en todas esas ubicaciones hay radares o cinemómetros, como se denominan técnicamente. De hecho, en Galicia la Dirección General de Tráfico solo tiene 41 dispositivos para controlar la velocidad, que además nunca están operativos todos ya que tienen que pasar revisiones obligatorias, que se realizan en el Laboratorio Oficial de Metroloxía de Galicia (LOMG) que la Xunta tiene en el polígono ourensano de San Cibrao das Viñas.

Los 41 radares van rotando por las diferentes cajas en función de los riesgos detectados en cada tramo. Así, si la colocación de un dispositivo en un determinado punto logra el objetivo de reducir la velocidad y aumentar los índices de seguridad, lo más probable es que el dispositivo sea trasladado a otra ubicación en la que sea más necesario. Pero no siempre se hace así, ya que hay tramos en los que la DGT decide mantener el radar en una zona casi de manera permanente debido a que el lugar tiene un elevado riesgo de siniestralidad.

«Solo el cartel ya surte efecto»

Esta situación ya la adelantó esta semana el propio director general de Tráfico, Pere Navarro, cuando aseguró que «no todas las cajas de radar tienen un aparato dentro». Explicó que en ocasiones «solo el cartel de aviso de radar es suficiente para surtir efecto en los conductores» y abundó en que el objetivo de la DGT «no es poner denuncias, sino que la gente aminore la velocidad cuando ve uno de los avisos de control de velocidad».

Por el contrario, sí hay radares en cada uno de los controles de velocidad que realizan las patrullas de la Guardia Civil de Tráfico, aunque también es cierto que la movilidad de sus dispositivos de control les permite abarcar tramos de carreteras más amplios y de manera más dinámica.

La DGT nunca ha ocultado que hay más cabinas que radares y que estos van rotando en función de las necesidades. Uno de los ejemplos más claros se produce con los últimos radares fijos instalados en carreteras convencionales de Galicia. Son lo que la DGT define como radares movibles, por su facilidad para poder trasladar completamente la caja con su base. En este caso, Tráfico ha instalado 11 bases de control de velocidad en vías de las cuatro provincias, pero solo tienen dos radares en rotación. Esos puntos de control están situados en las carreteras AC-840, AC-862, CG-1.5 y DP-1914, en la provincia de A Coruña; en las LU-540 y CG-2.2, en la de Lugo; la N-541 y la AG-53, en Ourense, y las carreteras N-120, VG-4.4 y PO-552, en la provincia de Pontevedra.

La DGT no tiene previsto lanzar grandes planes de expansión de radares en las carreteras españolas, pero el director de Tráfico asegura que sí se seguirán poniéndolos en los tramos donde puedan ser útiles para disminuir el número de accidentes.

«Si hay que dar más margen, se da más margen»

Las recientes sentencias referentes a la aplicación de los márgenes de error en los radares han vuelto a poner en entredicho el sistema de sanción que utiliza la DGT. En la actualidad se aplica un margen de error en relación al límite de velocidad existente, pero en las sentencias contrarias a ese sistema se indica que el margen habría que restárselo también a la velocidad a la que es denunciado el infractor.

Ante esas resoluciones judiciales, la Dirección General de Tráfico se está planteando efectuar modificaciones en el sistema de sanciones por excesos de velocidad, de forma que el ciudadano conozca de forma más clara cuál es el límite al que será sancionado. Respecto a este tema, el propio director general de Tráfico, Pere Navarro, afirmó esta semana que debido a que el margen de error es un motivo frecuente de recurso ante los tribunales por parte de muchos conductores denunciados por excesos de velocidad, no descarta que los radares que se vayan a colocar en las carreteras españolas tengan un porcentaje distinto entre el límite existente y el momento en el que se activan: «Si hay que dar más margen, se da más margen y no pasa nada, lo que queremos es evitar discusiones evitables».

Navarro dice que no se puede olvidar la importancia que para la seguridad vial tienen los radares para controlar los grandes excesos de velocidad y aumentar de esa forma la seguridad de todos los usuarios de la carretera.

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La DGT solo tiene en Galicia 41 radares fijos que van rotando por más de 70 cabinas