Estos han sido los últimos ataques al patrimonio de Galicia

La pintada en el Pórtico de la Gloria el pasado verano puso el foco sobre un problema que no se detiene en las zonas protegidas de las ciudades gallegas. Y sin culpables a los que castigar


Redacción

La Catedral de Santiago ha vuelto a ser víctima de un acto vandálico. En agosto del pasado año fue una pequeña figura del siglo XII en la entrada de Platerías la que apareció pintada como uno de los miembros del grupo de música Kiss. Esta vez han sido las inmediaciones de la escalinata de la fachada del Obradoiro y sus aledaños las zonas afectadas. 

Este nuevo incidente reabre un problema que ya había aparecido tras la primera pintada en la Catedral, declarada por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1985, ya que la falta de vigilancia en las inmediaciones del conjunto histórico no han permitido encontrar al culpable siete meses después. ¿Ocurrirá lo mismo tras este suceso?

La falta de vigilancia

Uno de las cuestiones que toman mayor relevancia en estos casos es la ausencia de vigilancia, concretamente la falta de cámaras que graben, en este caso, los alrededores de la Catedral y así tener imágenes de la realización de los hechos delictivos y, sobre todo, de los culpables.

Al no existir responsables, la aplicación de un castigo que derive en una multa o en casos graves, como podrían ser estos, en una pena de cárcel se hace casi imposible, por lo que en muchas ocasiones los delitos prescriben y por tanto, quedan impunes.

El conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, declaró en relación a la pintada en el Pórtico de la Gloria: «Vaise aplicar con toda a contundencia posible a Lei de patrimonio, que cualifica unha infracción deste tipo como grave, e que leva aparellada unha sanción de entre 6.000 e 150.000 euros». Por lo que la pena a la que se enfrenta el autor de las nuevas pintadas puede ser similar.

Pero estos atentados contra la Catedral no son los únicos ya que en el último año, se han incrementando los ataques contra el patrimonio cultural en Galicia.

 otros ataques

Aunque los ataques a la Catedral son los más destacados no conviene olvidar otros bienes patrimoniales, inmuebles protegidos o Bienes de Interés Cultural (BIC) que sufren este tipo de ataques a lo largo y ancho de la geografía gallega. Uno de esos casos es el parque de O Pasatempo, en Betanzos, que ha sufrido decenas de grafitis en sus estatuas. Contra ello, se ha abierto un expediente para declararlo BIC, aunque de nuevo, sin culpables no hay castigo posible. Por el momento, el Concello de Betanzos ha presentado ante Patrimonio un proyecto técnico para llevar a cabo la limpieza de los grafitis aparecidos en el león de O Pasatempo.

Las casas protegidas de A Pobra do Caramiñal tampoco se han librado de esta lacra. Algunos inmuebles protegidos e inventariados, como una vivienda de la calle de O Extremo han sufrido las consecuencias del spray. El historiador Antonio González Millán, en relación a estos hechos, explicaba que  «dunha das escasas construcións que se conservan na marxe norte da ría de Arousa das antigas casas de mariñeiros con posibles»

En A Coruña, los vándalos también se han cebado con edificaciones e iglesias del casco antiguo. La colegiata de Santa María del Campo, catalogada como bien de interés cultural desde 1931, también se encuentra listado de monumentos manchados con la lacra de las pintadas vandálicas. La iglesia apareció con un grafiti en una de sus fachadas, la que da a la calle de la Sinagoga, en la que se puede leer «nin sumisas nin devotas». Un mensaje similar al encontrado en la Catedral. 

De nuevo en Santiago, la Iglesia de Santa Susana también ha sido objeto de vandalismo. Algunos de los daños que ha sufrido el templo son rúbricas que dañan la pintura de la puerta principal y pintadas con espray en la puerta lateral y en paredes del edificio. Esta, no es la primera vez que la iglesia se ve dañada, aunque la intensidad de los daños es menor, los ataques contra el patrimonio histórico siguen siendo un problema continuado en Santa Susana.

Estos, son sólo breves ejemplos de los últimos ataques que han sufrido algunos bienes patrimoniales gallegos, que, ante la falta de vigilancia y de culpables, hacen de estos atentados,  crímenes impunes. Un hecho que reabre el debate de la vigilancia en las calles y de las penas que deben cumplir estos vándalos. 

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