El Concello de Santiago aumentará la vigilancia y control en áreas usadas como chutaderos

La familia del pequeño todavía no se ha decidido a presentar una reclamación en los tribunales contra el ayuntamiento, responsable de la limpieza del parque

Pista cercana al hospital Gil Casares donde se pinchó el niño
Pista cercana al hospital Gil Casares donde se pinchó el niño

santiago/ la voz

El jardín del Hospital Gil Casares de Santiago, en el que se encuentra la cancha de futbito en la que un niño de dos años se pinchó con una jeringuilla infectada con el virus de la hepatitis C, es una instalación municipal y, por tanto, es responsabilidad del Concello su limpieza y sería también la Administración local la responsable de tener que indemnizar a la familia del pequeño en el caso de que finalmente se decidiese por presentar una reclamación en los tribunales.

Por el momento, los padres del niño, de dos años de edad, no han tomado esta decisión y se encuentran a la espera de conocer si el pequeño resulta o no infectado de hepatitis C. «Es algo que en estos momentos no se están planteando porque están únicamente centrados en la angustia de tener que pasar seis meses hasta poder descartar el contagio», explica su abogado, Ángel Sáez de Asteasu.

Tanto si el pequeño se infectó de hepatitis C como si no, su familia podría reclamar al Concello de Santiago, porque es su obligación mantener las calles en condiciones de limpieza y salubridad. «Poniéndonos en la mejor de las situaciones, en la más deseable, que es que no se haya producido el contagio, pues habrá que pensar que estos padres habrán pasado seis meses angustiosos», recalca el letrado. La familia, que reside en el País Vasco, había venido a Santiago para visitar a unos familiares y el día en el que se produjeron los hechos, el 16 de febrero a las 17 horas, el niño jugaba con su padre en la pista deportiva que hay en el jardín del Gil Casares.

Reunión en el Ayuntamiento

Ayer mismo, el concejal de Medio Ambiente de Santiago, Xan Duro (Compostela Aberta), convocó a una reunión a los responsable de los servicios de limpieza, de parques y jardines, la Policía Local y la unidad municipal de atención a los drogodependientes (UMAD) para tomar medidas que permitan extremar la vigilancia en zonas en las que se conoce que hay consumo de heroína para evitar que las jeringuillas queden tiradas en el suelo. La intención es mejorar la labor de información a los diferentes departamentos del Concello con el fin de poder mejorar el control y la limpieza en estos puntos.

No obstante, el edil, que se puso en contacto con el abogado de la familia del niño, señaló que el del jardín del Gil Casares no se encuentra entre las zonas en las que se tiene constancia de consumo de heroína en la calle. Duro calificó lo acontecido con este pequeño de dos años como «unha desgraza», pero advirtió que «non é doado» controlar todos los puntos en los que podría haber jeringuillas en el suelo.

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