La Lei de Rehabilitación pone la lupa a los 200.000 edificios del desarrollismo

Todos los inmuebles con 50 años deberán pasar una revisión o ampliar la ITE

Vigo es la ciudad gallega en la que más edificios tendrán que ser revisados
Vigo es la ciudad gallega en la que más edificios tendrán que ser revisados

Santiago / La Voz

La huella edificada de Galicia iniciará en cuestión de meses el examen más exhaustivo de su historia. Será una revisión paulatina pero imparable para los algo más de 361.000 edificios de más de cincuenta años que tiene identificados el Instituto Galego de Estatística en todos los concellos de la comunidad. Porque la Lei de Rehabilitación, Rexeneración e Renovación Urbana, en trámite parlamentario, alcanzará a todos los municipios con independencia de su tamaño, y obligará a poseer un Informe de Avaliación dos Edificios (IAE) que vendrá a complementar la inspección (ITE) que ya se exigía en las ciudades con diferentes listones temporales.

Ahora se unifica el corte en el medio siglo de vida, lo que supone que todos los edificios que se construyeron en Galicia en el desarrollismo -años 60 y 70- deberán tener el visto bueno de un técnico, bien sea un arquitecto o un aparejador. Entre las dos décadas se construyeron 200.000 inmuebles en la comunidad, y solo en los 70, que son los que van a pasar ahora por el trance, fueron 120.000. Sin duda, se trata de la época con mayor furor constructivo en Galicia, solo superada por el bum inmobiliario de principios de este siglo, cuando se levantaron 134.000 propiedades.

La factura que van a pagar las comunidades de vecinos no es pequeña, aunque los que ya hayan cumplido con el concello con la actual ITE y la tengan en vigor (diez años) solo tendrán que completar aquellos aspectos relacionados con la sostenibilidad y eficiencia, ya que los que se refieren al estado de la estructura se dan por convalidados. Si el informe es completo, que es lo que va a suceder con todos los de los ayuntamientos más pequeños, el coste por vivienda puede rondar entre los 100 y los 150 euros, unos 1.500 euros de media por edificio teniendo en cuenta los formatos de construcción más habituales en Galicia.

Con todo el engorro administrativo y económico que pueda suponer para miles de comunidades de vecinos, el pago del IAE puede ser solo un anticipo de una derrama más dura. El informe atiende al estado general del inmueble y las estructuras a través de una inspección visual, y recopila todas las exigencias técnicas de cada revisión específica -contratos de mantenimiento de ascensores y otros dispositivos comunes- pero también va a dejar plasmados los problemas de ahorro energético y de accesibilidad, incorporando propuestas de mejora. Y es este punto, a juicio de los profesionales de la construcción, el que va a consolidar el incipiente fenómeno urbano de renovación de fachadas, tejados y zonas comunes que han plagado las ciudades gallegas de andamios de obra.

Los aparejadores, que están habilitados para hacer los informes, creen que se avecina un volumen de trabajo «importante», pero condicionado por las experiencias locales en las ciudades con las ITE. De hecho, Vigo es con diferencia la urbe con más edificios susceptibles de revisión, con cerca de 19.000, seguida por A Coruña, con 14.000. El resto se mueven entre las 7.100 propiedades de Santiago y las 5.500 de Ferrol.

La otra opción, saltarse la inspección, tampoco es barata, porque las multas pueden ir desde los 300 a los 6.000 euros, que se encargarán de recaudar los concellos, responsables de aplicar una sanción que está recogida en la Lei do Solo. Pero habrá otras consecuencias para la gestión municipal, porque los departamentos de urbanismo también tramitarán los expedientes de las casas en ruinas, que la Administración gallega podrá expropiar por la mitad de su valor catastral. Los dueños de edificios abandonados también pagarán un canon desde enero del 2020.

Antonio Maroño: «Viene una concentración de inspecciones muy fuerte»

Juan Capeáns

Maroño es decano del Colexio de Arquitectos de Galicia

El decano de los arquitectos reconoce que la generalización de las inspecciones de los edificios va a suponer un incremento de la carga de trabajo para sus representados y para los aparejadores, «pero nadie se va a forrar. ¿Se hicieron ricos los talleres desde que se implantó la ITV de los coches? No. ¿Fue mejor para todos? Creo que sí», valora Antonio Maroño. Para el profesional coruñés es «necesario» incorporarse a una cultura «en la que todos debemos conservar lo que tenemos, y saber que lo de cada uno afecta al bienestar de todos. Porque ya no es un problema de que te quedes sin geranio, es que le puede caer a alguien en la cabeza», pone como sencillo ejemplo de la necesidad de vigilar la seguridad y la salud de los inmuebles. Con estas medidas, que también se están aplicando en el resto de España y que en Europa llevan años de implantación, Maroño confía también en que se inicie una nueva relación entre los arquitectos y la sociedad, «que hasta ahora no ha asumido que nos necesita».

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
18 votos
Comentarios

La Lei de Rehabilitación pone la lupa a los 200.000 edificios del desarrollismo