El 8M enciende la campaña electoral

Los partidos de la izquierda intentan capitalizar las marchas feministas y el PP augura que se les volverá en contra


El Parlamento gallego fracasó esta semana en el intento de leer una declaración institucional, de esas que se asumen sin discusión alguna, en torno a las reivindicaciones de este 8M, el Día Internacional de la Mujer. Y eso que la Cámara suele impulsar declaraciones institucionales de todo tipo. Solo en el último año, utilizó esta vía para pronunciarse a favor de reclamar la devolución del pazo de Meirás a la familia Franco o la retirada del ERE de Alcoa. También lo hizo para apoyar el Centro Gallego de Buenos Aires o condenar la sentencia de La Manada, el Holocausto nazi, la violencia homófoba o la discriminación del pueblo gitano, a la vez que brindó su adhesión a los defensores de los derechos humanos, a las personas con síndrome de Down, a los medios en gallego o a la comunidad gitana. Pero con las mujeres no. Pasó lo mismo que con Venezuela, que el análisis de la situación de fondo está tan politizado que el acuerdo fue imposible.

Con todo, el grupo de En Marea lo intentó. Su portavoz, Luís Villares, tomó la iniciativa y escribió un primer borrador de declaración para respaldar los objetivos de la huelga del 8M y a las participantes en la misma, que tanto el PSdeG como el PP estaban dispuestos a suscribir. No así el BNG, que optó por romper la baraja. «Nós non imos branquear ao PP mentras incumpre o que ten que facer», advirtió la diputada Noa Presas el pasado miércoles durante el pleno del Parlamento, que solo dos días después presentaba junto a Ana Pontón un vídeo en el que se denuncia el «neomachismo» de los líderes de la derecha.

Las propuestas en materia de igualdad llevan tiempo instaladas en el debate político, y el éxito que tuvo el año pasado la movilización del 8M lo convirtió también en un elemento de agitación y un arma para la lucha partidaria, que ahonda en la fractura entre izquierda y derecha.

Acicate para la movilización

El PSOE, como el resto de la izquierda, siempre ha agitado la bandera de la igualdad como seña identitaria y ahora la va a convertir en un elemento de movilización para las generales del 28 de abril. Lo dice Pilar Cancela, presidenta de la comisión de Igualdad del Congreso y miembro de ejecutiva federal del partido: «As mulleres estamos observando que, dende as eleccións de Andalucía, empezan a perigar algunhas conquistas, que mesmo se quer derrubar a Lei de Violencia de Xénero, e iso é un acicate para a mobilización», razona.

Desde el PP, en cambio, lamentan que se intente hacer «partidismo» con el 8M. La diputada Paula Prado, viceportavoz en el Parlamento gallego y miembro de la dirección del PPdeG. «Todos los partidos compartimos los objetivos de la huelga del 8M, pero lo que ocurre es que algunos partidos han decidido que no puede haber entendimientos en materia de igualdad porque quieren instrumentalizar el movimiento feminista, y creo que eso se les va a volver en contra», esgrime.

El enfrentamiento está ya esbozado sobre el tablero político. La izquierda y la derecha se miran de reojo en materia de igualdad y el BNG, aprovechando que es la única fuerza parlamentaria dirigida por una mujer, quiere asomar la cabeza por encima del resto para intentar recuperar parte del cuerpo electoral que le dio la espalda en la última década.

El 8M enciende la campaña de las generales mes y medio antes de su arranque oficial. La mecha se prenderá hoy mismo en Lugo, en la marcha convocada por la plataforma Galegas8M, que agrupa a medio centenar de colectivos feministas. Los dirigentes del PSOE, En Marea, Podemos y BNG competirán por hacerse visibles en la marcha, lo mismo que Ciudadanos, cuya portavoz en Galicia, la lucense Olga Louzao, se acercó el pasado viernes hasta el Parlamento gallego para marcar terreno y advertir que «no se va a dar ningún paso atrás» en materia de igualdad.

A parte de la izquierda le incomoda la presencia del partido naranja en la marcha. Afean su apoyo a la maternidad subrogada o su cercanía a Vox, cuyo programa para la mujer parece haber sido concebido por cuatro amiguetes en una taberna. El 8M viene por tanto muy cargado, sin opción para el acuerdo, y decidido a tensionar como nunca lo hizo la carrera hacia las urnas.

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