Recortes sanitarios que llegaron con la troika a Portugal y no se marcharon

Begoña Íñiguez CORRESPONSAL / LISBOA

GALICIA

Foto de archivo del hospital de Viana
Foto de archivo del hospital de Viana M. Moralejo

La Sanidad Pública lusa fue un logro que llegó con la democracia y del que los portugueses estaban muy orgullosos. Ahora ven como se desmorona.

03 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

La Sanidad Pública lusa fue uno de los logros más importantes conseguidos en 1974, tras la Revolución de los Claveles que dio pie al comienzo de la democracia. No había portugués que no se enorgulleciera de ello aludiendo constantemente a la calidad del servicio y a la excelencia de sus profesionales.

Pero con la llegada de la crisis todo cambió. Los recortes no solo afectaron drásticamente a los sueldos de médicos, enfermeros y el resto del personal sanitario, también al presupuesto de los hospitales y de los centros de salud. Ocurrió en todo el país. Aunque aquello parecía algo temporal que acabaría con la salida de la troika en el 2014, terminó por ser algo permanente que se mantiene hasta hoy.

Todo el personal sanitario contratado por el Estado portugués, gana mucho menos que en el 2010, tiene más trabajo, y al contrario de lo que ocurre en otros puestos de la función pública a los que se les exigen 35 horas de trabajo a la semana, tienen que cumplir 40. Además, tienen unos cupos de pacientes mayores a los que ahora pueden dedicar mucho menos tiempo de consulta con unos medios cada vez más escasos.

¿Cómo hacer que la Sanidad portuguesa vuelva a ser lo que era? Para David Lito, un joven pediatra, de un hospital del área metropolitana de Lisboa, la solución es simple, y pasa por «retener a los médicos en Portugal, y en los centros de salud públicos, con mejores sueldos y condiciones de trabajo, sobre todo en el interior, que tiene tanta falta de médicos». Además, reivindica que se incentive la investigación, «ya que en ella radica nuestro futuro y el de la profesión».