La obra «más cara» de Arco: los grafitis en los trenes de Renfe

La operadora intenta concienciar en la feria de arte con el gasto público que suponen estas pintadas, 15 millones al año

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Así es el vídeo con el que Renfe denuncia el coste de las pintadas en sus trenes Presentan en arco una puerta de tren grafiteada como «la obra más cara»

redacción / la voz

Renfe apuesta por la sorpresa para concienciar a la ciudadanía sobre el problema económico y social que suponen los grafitis en los trenes de la operadora ferroviaria pública. La campaña tiene como centro de gravedad una puerta grafiteada de un tren de cercanías que se expone en la feria de arte Arco como la obra «más cara» de la prestigiosa exposición que abrió sus puertas este miércoles. Nada menos que 15 millones de euros anuales se gasta la compañía -y por tanto todos los contribuyentes- en eliminar las pintadas de los grupos de grafiteros que, de forma cada vez más organizada y agresiva, asaltan los convoyes de cercanías de las principales ciudades, aunque comunidades como Galicia no están al margen de esta oleada de vandalismo disfrazada de pretensiones artísticas. En las vías gallegas, las pintadas suponen gastos anuales cercanos al medio millón de euros.

El coste que debe asumir el erario público no es el único problema, aunque solo con el gasto anual de 15 millones se podrían comprar hasta tres trenes de cercanías. A esta cifra hay que sumar cerca de 10 millones que cada año se emplean en los servicios de seguridad para prevenir estos atentados contra el patrimonio público, que se han duplicado desde el 2008. Los juicios que se celebraron el año pasado por estas acciones ilegales aumentaron un 32 %, 66 vistas en las que la empresa reclamó 360.000 euros. Pero además están los prejuicios que causan a los viajeros, con cancelaciones y retrasos. La falta de disponibilidad de material móvil, pues se tarda entre ocho horas y una semana en limpiar los convoyes, es otra complicación añadida. A veces es necesario, incluso, suprimir frecuencias.

El problema más serio, no obstante, es el riesgo para la seguridad que suponen algunas acciones de grafiteros, especialmente cuando accionan indebidamente la alarma de los vagones cuando los trenes están circulando. El método conocido como palancazo provoca la detención de emergencia del tren y la brusquedad del frenazo puede causar lesiones a los viajeros.

Renfe constata que los grupos organizados de grafiteros que asaltan sus trenes son cada vez más agresivos, hasta el punto que llegan a enfrentarse a los guardias de seguridad de la compañía y, en algún caso más aislado, a viajeros que les recriminan su actitud. Esta espiral de violencia que acompaña en ocasiones a esta actividad ilegal es en realidad lo que más preocupa a los directivos de Renfe.

La presión policial, por tanto, también ha aumentado en los últimos años. Recientemente fueron detenidos dos jóvenes grafiteros itinerantes que realizaron acciones en trece localidades españolas, incluidas Lugo y Ourense. Los arrestados provocaron daños por un valor cercano al millón de euros y difundían sus acciones para lograr prestigio en el mundo grafitero.

«Esta obra ha costado 15 millones de euros y la hemos pagado entre todos». Este es lema de la perfomance artística de Renfe en Arco, en la que se abrió una subasta a la inversa, de forma que los comentarios en redes sociales de los ciudadanos críticos con las pintadas hacían bajar el precio de salida de la puerta expuesta en el certamen artístico.

Caen dos grafiteros itinerantes que dañaron trenes por casi 900.000 euros

josé manuel pan
Imagen de un tren dañado por grafiteros esta misma semana en la estación de Ortigueira
Imagen de un tren dañado por grafiteros esta misma semana en la estación de Ortigueira

Hicieron pintadas en Lugo y Ourense y en otras once ciudades españolas. La Policía Nacional les atribuye 209 delitos

Más de 200 delitos en daños valorados en 847.000 euros. Eso es lo que la Policía Nacional les atribuye a dos jóvenes que formaban parte de un comando de grafiteros que realizaron pintadas en trenes y estaciones de 13 localidades españolas, entre ellas Lugo y Ourense. Los dos jóvenes fueron detenidos en Oviedo. Según fuentes de la investigación, los grafiteros operaban «perfectamente organizados, con reparto de tareas y no dudaban en enfrentarse de forma violenta a los vigilantes de seguridad» si eran sorprendidos en plena faena.

Los detenidos han sido puestos a disposición judicial por daños a bienes de dominio o uso público o comunal, un delito que está castigado con una pena uno a tres años de prisión y una multa.

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