Manuel Ruibal: «Tenemos anécdotas para aburrir»

El jefe de Urología del hospital de Pontevedra es un corredor de fondo que presume del alto nivel de su especialidad en España y en Galicia


Redacción / La Voz

Admite el doctor Manuel Ruibal (Pontevedra, 1969) que es una persona fría. Y seguramente lo es. A veces, parece incluso que a su pesar. Hablamos en su despacho de Montecelo, desde el que, al friso de cumplir los 50, empieza a recibir premios a su labor profesional. El año pasado estuvo entre los top doctor y se llevó uno de los premios Medicina Siglo XXI.

-¿Contento?

-Cada vez hay más organismos que dan premios. A nadie le amarga un dulce, pero no es ese el objetivo de nuestro trabajo.

-Usted volvió a casa para ejercer.

-Vine hace casi diez años, que han pasado volando. Pero sí, uno de los motivos para el traslado desde A Coruña fue ese. Pontevedra es una buena ciudad para vivir, muy tranquila.

-¿Diría que hay un buen nivel en la urología gallega?

-España lo tiene muy bueno y en Galicia le pondría un notable alto. En lo único en lo que está un poco coja es en la cirugía robótica.

-¿Están ustedes más en la consulta o en el quirófano?

-Esta es una especialidad muy amplia, desde las litiasis, la andrología y hasta la parte oncológica. Hoy, casi el 40 % de los cánceres que existen son urológicos. La detección precoz ha hecho que mejore mucho el pronóstico de los pacientes.

-Sin embargo, el urólogo calzándose el guante de goma y el paciente sudando... eso es un cliché que aún funciona.

-Ja, ja. Eso es una leyenda urbana. El paciente viene cada vez más concienciado de que se tiene que hacer ese control. Pero insisto en que el urólogo no se dedica solo a eso: piense en los trasplantes de riñón. La especialidad es tan amplia que, de hecho, los urólogos se compartimentan ya en dos o tres especialidades solo.

-Hay mucha protesta últimamente en la sanidad pública. ¿Qué opina?

-La sanidad pública española y gallega es de lo mejor. He conocido la sanidad altamente cualificada pero privada y de difícil acceso en Estados Unidos y la falta de recursos y profesionales en países de Centroamérica y eso me hace valorar mucho la sanidad española. En nuestro caso debemos tener en cuenta el factor que supone el envejecimiento de la población que provoca una demanda muy alta y que requiere una respuesta del sistema.

-Dicen que cuando se juntan unos cuantos médicos, los urólogos son los reyes de la fiesta porque tienen siempre las anécdotas más divertidas.

-Anécdotas tenemos para aburrir. Toda la parte sexual se presta mucho a eso. La verdad es que estas anécdotas vienen bien para quitarle hierro a los momentos de tensión. No nos reímos del paciente; nos reímos de la anécdota, de la situación.

-Cuente alguna a los lectores.

-Emmm. Desde pacientes que se introducen cosas por la uretra a otros asiáticos que se ponen bolitas debajo del pene...

-Vale, vale, dejémoslo. La viagra y derivados, ¿han hecho más fácil su trabajo?

-Es una pastilla feliz. Antes de que saliera no había ningún fármaco por vía oral para la disfunción eréctil. Así que cubrió una necesidad importante y para los pacientes ha sido una felicidad.

-Pero la sanidad pública no lo cubre.

-En determinados supuestos sí, pero piense que el mayor perfil de consumo es el de jóvenes durante los fines de semana. Si el sistema público lo diera gratis, imagínese el consumo.

-Usted ha hecho muchos trasplantes renales entre vivos. Vaya historias, ¿no?

-Nosotros nos dedicamos más al acto quirúrgico, pero a veces estableces ciertos lazos de conversación y te cuentan su historia y todas son agradables. Hay mucho amor ahí. Donar un riñón no es fácil.

-¿Qué aficiones tiene fuera del trabajo?

-Me gusta correr, que es muy saludable y me permite evadirme mentalmente a la vez que canso el cuerpo. También me gusta mucho viajar. La lectura me distrae y el cine también.

-¿Sabe cocinar?

-No. No tengo tiempo. Además, me da la impresión de que es algo poco agradecido. A mí lo que me gusta es comer.

-¿Celta o Dépor?

-Soy de los dos.

-...

-Bueno, un poco más del Celta por haber nacido en Pontevedra. Pero también llegué a ser socio del Deportivo y, en realidad, nunca estuve en Balaídos.

-Defínase en cuatro palabras.

-Introvertido, autoexigente, familiar y frío. No soy muy latino.

-¿Tiene cuenta de Instagram?

-No. La verdad es que siempre me negué a participar más activamente de las redes sociales pero voy a tener que actualizarme. Es un modo de estar en la sociedad, aunque me preocupa su parte más oscura, el control que las compañías hacen sobre nuestra vida.

-Dígame una canción.

-With or without you, de U2.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Como soy médico diré la salud, pero también la felicidad.

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