Los daños del jabalí obligan a un empresario a reducir plantilla

Una firma de Coirós acumula más de 30.000 euros perdidos por la constante invasión de esta plaga

Los daños del jabalí obligan a un empresario a reducir plantilla Una firma de Coirós ha dado 26 partes de daños en un mes y acumula pérdidas de más de 30.000 euros

Coirós/ La voz

El jabalí está a punto de destrozar la economía familiar en algunos hogares de Coirós. La frase de David López, empresario agrícola, no puede ser más tajante: «Despois do Entroido terei que botar xente á rúa». Desde agosto, la invasión de esta especie se ha convertido en un rutinario quebradero de cabeza. Los agentes de medio ambiente acuden casi todos los días. Vaya este dato por delante para ilustrarlo: en los 22 días de febrero, la empresa de David, Agrodayca, ha presentado 26 partes por daños de jabalíes en sus plantaciones.

A los animales les da igual lo que planten. Uno de sus empleados muestra una gran finca en Coirós de Abaixo. «Alí botamos o allo, pero nada, destronaron todo». David reconoce haber vertido lágrimas en las primeras irrupciones de los jabalíes, que cortaron de cuajo uno de los mayores orgullos de esta pequeña empresa que sirve en exclusiva a una gran distribuidora. «Tiñamos os primeiros puerros do ano, antes incluso que os agricultores de Valladolid, o noso cliente estaba encantado, pero este ano… xa ves», indica señalando la finca, una mezcla caótica de planta verde y lodo marrón. Esa cosecha frustrada fue como ver volar billetes por valor de 15.000 euros. «As perdas totais andan por máis de 30.000», explica.

Nos trasladamos a otra finca. Hay que hacer varios kilómetros, y alcanzar la cota de A Espenuca, uno de los puntos más elevados de la comarca. Pero no hay orografía que se resista al jabalí. Esta otra parcela, en el lugar de Caresma, también tiene su historia de terror. «Plantamos nabizas tres veces, e as tres veces as viñeron destrozar. Que facemos? Plantamos outra vez? Non, ho», espeta Álex García. De hecho, los jabalíes no solo se han parado a comer sino que han creado en esta parcela una zona de baño. Una cámara de trampeo llegó a grabar hasta nueve jabalíes, alguno de grandes dimensiones.

David y Álex ya han cruzado palabras con el delegado de la Xunta, Ovidio Rodeiro, y la secretaria xeral, Belén do Campo. «Pero non serve para nada». Denuncian que en Galicia la situación del agricultor tiene un plus de ignominia con respecto al ganadero: «Aquí decidiuse que nós non percibimos as axudas da PAC, e iso aféctanos tamén nos casos dos danos dos xabaríns».

José Manuel Matos, gestor cinegético en los tecores de la zona, insiste en pedir más batidas para minimizar la población de jabalíes. En una reunión reciente, el comité provincial de cazadores aprobó solicitar que las batidas se extiendan a todo el mes de febrero a partir del próximo año.

No solo las fincas son las damnificadas en el lugar de Caresma. María González, una vecina, asegura evitar salir en cuanto oscurece «porque xa andan entre as casas».

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