Sobre zurcidos hacia la Meseta

La A-52 en el tramo que une Ourense con Zamora tiene trechos en tal mal estado que Fomento redujo la velocidad

La A-52 (autovía de las Rías Baixas), que une Galicia con la Meseta desde Pontevedra (Porriño) hasta Zamora (Benavente) pasando por Ourense, terminó de construirse hace 21 años. Durante estos dos decenios han sido necesarios multitud de arreglos, debido principalmente al levantamiento del asfalto. Al llegar a Benavente y tomar la A-6 hacia Madrid uno se da cuenta enseguida de que ha cambiado de vía. El rodaje es mucho más limpio.

El Ministerio de Fomento ha actuado durante todos estos años en diferentes puntos de la A-52, siempre por tramos. Los parches que se multiplican en algunas zonas llegan, en ocasiones, a superponerse entre sí, lo que provoca un continuo traqueteo y movimiento del coche. Y una imagen parecida a la del patchwork. Es claramente visible en los tramos cercanos a la capital ourensana, sobre todo en la subida a Taboadela, justo antes de tomar el desvío de la AG-31 hacia Celanova. Poco después, a 4 kilómetros de Allariz, un pequeño boquete se abre entre los dos carriles de la marcha. El tránsito de camiones es continuo sobre todo durante la semana. Los vehículos de gran tonelaje circulan por el carril lento. Este es el que se encuentra en peor estado y el que evitan la mayoría de los conductores. En la vía hay trabajadores del servicio de conservación de la carretera. Están limpiando de maleza de la mediana -trabajos que son casi continuos durante casi todo el año- y cortan un tramo de la autovía a su paso por Xinzo, lo que obliga a los conductores a tomar el carril derecho, pero también con precaución .

Pero la peor parte, en cuanto al asfalto, se encuentra en el valle de Monterrei. La subida hacia Albarellos se hace a saltos y a la altura de Verín hay cientos de soldaduras con tiras de alquitrán -algunas se cruzan- para evitar las grandes grietas de la carretera. En días de sol casi deslumbran al conductor e incluso se mezclan con la pintura que marca los márgenes de la carretera. El estado es tan malo que a mediados del año pasado se redujo la velocidad de 120 a 100 kilómetros por hora en un tramo de un kilómetro, por motivos de seguridad. Otro parche, en este caso sin alquitrán, que sustituye al muy necesario arreglo integral de la autovía, en ese tramo. Detrás de esta decisión de Fomento están la peligrosidad, las continuas reclamaciones de los conductores por daños en sus vehículos y la reciente instalación de radares fijos por parte de la DGT. Aunque informaron de que se trata de una medida transitoria, mientras no se arregla esta zona.

 

En el valle de Monterrei, hay constantes soldaduras para evitar las grietas en el asfalto
En el valle de Monterrei, hay constantes soldaduras para evitar las grietas en el asfalto

Una vez se pasa este tramo entre los concellos de Verín (la señal de Fomento en la autovía no acentúa el nombre) y Vilardevós, el estado del asfaltado cambia y es mucho más amable con la conducción. Hasta llegar a A Gudiña y encarar la conexión entre Galicia y Castilla y León. El año pasado fue preciso cortar un tramo por la cantidad de lluvia caída en la zona. Se cuarteó el asfaltado formando grandes boquetes y baches. El firme en la provincia ourensana ha sido cuestionado en múltiples ocasiones por los conductores y responsables de los concellos. Fomento ha venido realizando obras de manera intermitente. En los años 2007, 2011, 2015 y 2018, el Estado destinó una parte de su presupuesto a arreglar la vía. Unos trabajos que consistieron, básicamente, en tapar baches y parchear sobre el asfalto levantado, cambiando en algunas zonas el poroso por el impermeable, que es más peligroso si se conduce tras un camión en días de lluvia. Las últimas actuaciones afectaron al trazado a su paso por la capital ourensana y este año se anunció para Zamora una inversión que afectará al pintado de los túneles de Padornelo y A Canda, en plena conexión con Ourense. Los 300 kilómetros ourensanos, desde Melón a A Mezquita, son pura adrenalina por tramos y algunos ya optan por combinarla con la N-525 para sortear más de un bache.

A botes por la A-6 en el límite de Galicia

Suso Varela

Los conductores que entran y salen por la Autovía del Noroeste se quejan del firme bacheado y de parches que no drenan

La Autovía del Noroeste a su paso por las montañas de Lugo y del Bierzo se ha convertido en un suplicio para los miles de conductores que la utilizan a diario (según datos de Fomento del 2017 unos 8.000 al día por el túnel de Pedrafita). La falta de inversiones en conservación de carreteras durante esta década, la sucesión de temporales de invierno y el aumento del paso de vehículos (un 30 % pesados) fue dejando huellas evidentes en los casi 60 kilómetros de autovía entre Baralla y Villafranca del Bierzo, un trazado que se fue inaugurando entre 1998 y el 2002.

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