Lugo / La Voz

La Autovía del Noroeste a su paso por las montañas de Lugo y del Bierzo se ha convertido en un suplicio para los miles de conductores que la utilizan a diario (según datos de Fomento del 2017 unos 8.000 al día por el túnel de Pedrafita). La falta de inversiones en conservación de carreteras durante esta década, la sucesión de temporales de invierno y el aumento del paso de vehículos (un 30 % pesados) fue dejando huellas evidentes en los casi 60 kilómetros de autovía entre Baralla y Villafranca del Bierzo, un trazado que se fue inaugurando entre 1998 y el 2002.

Hace dos años el problema llegó al Congreso de los Diputados debido a la magnitud de los baches, y los grupos acordaron por unanimidad, a propuesta del PSOE, instar a Fomento a que tomase medidas urgentes. Muchos conductores evitaban el paso por determinados carriles por miedo a romper una rueda o las suspensiones. La pasada primavera se realizaron trabajos de fresado y rebacheo en las zonas más castigadas, especialmente en la subida y bajada de O Cereixal (entre Baralla y Becerreá), así como en el entorno de Pedrafita. Pero se ha comprobado que aquellos trabajos fueron insuficientes e insatisfactorios para los conductores, que se vuelven a quejar del mal estado del firme y de que el rebacheo de hace un año supone un riesgo si se circula detrás de un vehículo pesado. Los actuales responsables de Fomento reconocen que la rodadura (drenante en parche) que se echó sobre la vía en la primavera del 2018 no drena lo suficiente, y además de ofrecer menos adherencia cuando llueve, se levanta una cortina de agua que afecta a la visibilidad de la carretera.

«Falta mantemento»

«Os rebacheos que empregan non duran nada porque aquí os invernos son longos e húmidos e o mantemento foi nulo nos últimos anos», explica Ramón González, un camionero de Sarria que reconoce que la conservación de las carreteras nacionales es deficiente, pero que en el caso de la montaña lucense y del Bierzo es aún peor. «Que lle pasaría ao meu camión se non lle cambio o aceite, as rodas ou os filtros? Pois iso, as estradas necesitan mantemento», explica este empresario sarriano, quien introduce un nuevo problema que se sufre en la A-6: las juntas de dilatación de los viaductos. «As rodas patinan porque xa non hai gomas ou na cabina pegas un bote polos furados que hai», sentencia.

Mario Asier, motorista de Ponferrada que viaja todas las semana por la autovía a su paso por la montaña lo confirma: «Este verano pasado un amigo mío salió disparado de la moto al pasar por la junta de dilatación de un viaducto de As Nogais». José Manuel, un vecino de Sada que viaja a menudo con su familia hacia la Meseta, califica el estado de la autovía «digamos que mejorable, porque te encuentras cada bache...».

Además de los baches y parcheos inestables, los conductores destacan otras deficiencias, como la falta de pintura en los carriles que fueron parcheados, el mal estado de la gran mayoría de los carriles de entrada y salida de la autovía o el descuido general de la mediana.

Mientras los usuarios de la A-6 en el límite de Galicia sufren estas deficiencias, Fomento anunció el pasado verano que estaba realizando un proyecto de rehabilitación integral de la A-6 entre Guitiriz y Villafranca del Bierzo, que incluirá una rodadura de firme drenante «con el objetivo de eliminar las situaciones puntuales indeseables». Además, está prevista una inversión de casi 10 millones de euros para acondicionar los 16 túneles (8 en cada sentido) para adaptarlos a las medidas de seguridad que marca la ley.

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A botes por la A-6 en el límite de Galicia