En Marea reconsidera su ruptura ante el riesgo de un varapalo en las urnas

Ferreiro llama a la unidad pero Echenique admite que puede haber cambios en Galicia

Imagen de archivo del acto fin de campaña de En Marea previo a las elecciones del 2016 a la Xunta.
Imagen de archivo del acto fin de campaña de En Marea previo a las elecciones del 2016 a la Xunta.

santiago / la voz

El riesgo más que evidente de desaparecer del hemiciclo del Congreso si las distintas partes de En Marea concurren por separado a las elecciones generales ha obligado a recapacitar a sus principales actores, que ayer moderaron el discurso del sábado en el que, por una parte, Villares arrancaba sus primarias en solitario, y por otra, los partidos del sector crítico anunciaban el inicio de negociaciones para reeditar su coalición al margen de En Marea. Antón Sánchez por parte de Anova, Luís Villares por parte de En Marea y Xulio Ferreiro desde A Coruña insistieron en la posibilidad y en la necesidad de llegar a un acuerdo porque, según Villares, que se presentasen dos listas sería «un suicidio político».

La primera señal de ese amago de rectificación la dio Antón Sánchez, el portavoz de Anova, quien emplazó a este sábado 23, día en el que la dirección del partido se reunirá «para debatir a situación», si bien Sánchez insistió en que Anova apuesta por el diálogo «cos espazos de ruptura» y por la «unidade das forzas de esquerda» como arma imprescindible para «facerlle fronte á ultradereita». La segunda señal la ofreció poco después Luís Villares, quien dijo que de los comunicados que el sábado hicieron públicos Anova, Esquerda Unida y Podemos Galicia no se desprendía _según su propia interpretación_ que fuesen a presentar una candidatura alternativa a la de En Marea. Insistió en que «non estamos en política para pensar en nós mesmos nin nos nosos partidiños», y por eso habló de En Marea como la única fuerza capaz de aglutinar tanto el voto de los que pertenecen a esos partidos como el de los que no tienen afiliación política. Y su fórmula, la única efectiva para alcanzar grupo propio en el Congreso.

Villares aportó una clave más para ese posible viraje. La ruptura, además de arrastrar a En Marea a una posible desaparición del panorama político estatal, podría perjudicar gravemente a las mareas municipales, que se enfrentan a las urnas solo un mes después de las generales, y sobre todo «ás alcaldías do cambio», como él mismo reconoció.

En ese contexto se enmarca la tercera clave de la jornada: la reaparición del alcalde de A Coruña en el espacio autonómico. Xulio Ferreiro emitió un comunicado en el que hace un llamamiento a la reflexión y a la unidad. «Vivimos un momento de excepción, é tempo de sermos realistas», subraya. Reconoce que «hoxe, lamentablemente, ningunha das ferramentas que puxemos en marcha coa mellor das intencións representa ao conxunto do espazo. Ningunha. Pero todas son representativas de algo moito máis importante ca unhas siglas; o desexo e a demanda de unidade». No va a tirar la toalla: «Non quero resignarme á fragmentación nin ao desánimo. Non dou por perdida a unidade». Y finaliza el comunicado diciendo: «Sei que non vai ser doado. Son consciente das dificultades e das feridas. Pero se hai vontade por todas as partes, podemos conseguilo».

A la misma hora en la que Ferreiro llamaba a la concordia, Pablo Echenique reconocía desde Madrid que en Galicia había un problema que podría obligar a «asumir la posibilidad de algún cambio» en las relaciones entre Podemos y En Marea. Llegar a acuerdos «no depende solo de nosotros», admitió el secretario de organización de Podemos.

Pacto para el Senado

La posibilidad de una entente de izquierdas para el Senado fue valorada por los partidos aludidos por Luís Villares, informa Juan Capeáns. Xoaquín Fernández Leiceaga pidió a los líderes de las mareas que no se les utilice como «palanca nos problemas internos. Que poñan orde na súa casa antes de ampliar o desorde», argumentó el portavoz socialista, quien hizo su propia interpretación metafórica de la propuesta: «Os que queiran ennoivar co BNG que non nos utilicen de carabinas». Ana Pontón prefirió poner de relieve las debilidades de En Marea por pasiva: «Hai moitos galegos que botaron de menos a voz firme, a seriedade e o rigor dunha voz propia de Galicia, sen ataduras», comentó la líder nacionalista.

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