El jubilado contrabandista y millonario

José Casanova suma tres condenas por alijos de tabaco desde el año 1984, tiene otra pendiente por narcotráfico, 5,8 millones de euros blanqueados y 39 inmuebles. Detrás, una pensión de 916 euros

Dinero incautado dentro de la Operación Zebra
Dinero incautado dentro de la Operación Zebra

VIGO / LA VOZ

El asturiano José Casanova encontró en Galicia la tierra de las oportunidades dedicándose el chollo del fume. El rubio de batea llenó durante décadas los bolsillos de este asturiano, que amasó un patrimonio estimado en diez millones de euros. A finales del 2018, la Agencia Tributaria de Galicia lo sacó a la luz, con ramificaciones en paraísos fiscales de medio mundo. Fue la operación Zebra. Motivos para sospechar sobraban. Tres, concretamente, en forma de sentencias. La primera, de los juzgados de Vilalba, llegó en 1984 con 618.750 pesetas de multa y cuatro meses de arresto; la segunda, ya en Avilés y en 1992, implicó tres años de cárcel y 32 millones de pesetas de multa; la tercera, en el 2004, también en Asturias, tres años más y una sanción de 607.429 euros.

Ya en el 2014, asegura la Agencia Tributaria, «organizó junto con su compañera sentimental, Natalia Iglesias, una partida de contrabando de tabaco con su entonces socio José Ramón Barral», exalcalde de Vilanova de Arousa (PP) que también figura entre los 24 imputados en la Zebra. Pero el salto definitivo de Casanova al lado oscuro llegó un año después. En abril del 2015 fue interceptado en un Audi A6 con 3 kilos de heroína, uno de cocaína, 149.000 euros y anotaciones numéricas y de personas que también se lucrarían con el tráfico de drogas. En primera línea figuraba Antonio Castro, presunto colaborador cuya identidad saltó a la luz el viernes al trascender la segunda fase de la operación Zebra.

Castro, además de traficar, está acusado de blanquear más de tres millones de euros en el sector forestal, funerario y en pólizas de vida. El primer caso constatado en Galicia de capitales procedentes del narcotráfico clareados con la compra de hectáreas de monte y la plantación de pino y eucalipto. Una importante investigación penal y fiscal que, frente a la de José Casanova, queda eclipsada. En parte por el gran entramado de empresas que el contrabandista asturiano tenía a su nombre o al de sus familiares. En concreto, y según los informes de la Agencia Tributaria recogidos en la causa tutelada por el Juzgado de Instrucción número 1 de Lugo, figuran doce sociedades en donde el apellido Casanova se repite constantemente. Se trata, principalmente, de sobrinos y otros familiares, también imputados, que figuran de socios, partícipes o con acceso a las cuentas bancarias de cada mercantil.

Combustible y promociones

Dynamy S.L., con NIF en España y Luxemburgo, es la primera sociedad investigada. A su vez cuenta con una participación en la Estación de Servicio Dacón, en Maside (Ourense). En el mismo concello figura también Gasóleos Maside, con tres familiares de Casanova en el organigrama. ARL Licasto, en Monforte de Lemos, está liderada por otro Casanova, mientras que otros tres familiares tienen acceso al dinero guardado en bancos. Quiroga Promociones, en el término lucense del mismo nombre, también se incluye en este complot de blanqueo, igual que Per-Novo (Monforte), Emilia Pérez Curto S.L. (Monforte) y Casanope (Navarra), ambas a nombre del principal acusado: José Casanova. Ya en Inglaterra, llamó la atención la cantidad de movimientos de dinero atribuidos a dos sociedades también imputadas: Packgrove LTD y Draylane.

El listado de personas jurídicas se completa, por su presunta colaboración en el lavado de capitales atribuido a Casanova, con la sociedad ARL IAP, en la calle Serrano de Madrid, y las firmas Automercado Astur y Carsmarket Principado, ambas en Asturias. La tesis de la investigación, recogida en los cerca de 70 tomos que forman el procedimiento instruido por la jueza Pilar de Lara, concluye que el contrabandista octogenario acusado de narcotráfico «constituyó un complejo entramado societario utilizando a terceras personas y testaferros en España, Suiza y Luxemburgo». A mayores, en cuentas bancarias, otra fortuna: 26 que suman 1,7 millones de euros a nombre de testaferros o empresas sospechosas en España; otra en Suiza con 1,9; cuatro en Andorra con 1,1; una más en Mação con 1,2; y 300.000 euros repartidos entre Portugal y las Bahamas. A lo que hay que sumar 468.000 euros en metálico, 2.380 dólares y 1.150 francos suizos.

Los importes amasados demuestran que Casanova no le hacia ascos al dinero, ya fuera en grandes o pequeñas cantidades. Solo así se entiende que este pensionista millonario siguiese cobrando su pensión pública, unos 11.000 euros al año.

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