Galicia se prepara para una batalla feroz por los fondos de la UE

España deberá negociar duro para lograr el desembolso de 2.771 millones para la comunidad

Miembros del Parlamento Europeo durante la votación del miércoles
Miembros del Parlamento Europeo durante la votación del miércoles

bruselas / la voz

Galicia se la juega en el próximo marco presupuestario europeo (2021-2027). Nunca antes la región se había visto obligada a lidiar con tantos frentes abiertos amenazando el futuro de sus fondos. Se acabaron los años de bonanza y mimos de la UE. El brexit, el lastre de la crisis, la anémica inversión pública, la burocracia, la crisis demográfica y el hambre de recortes de Bruselas añaden nubarrones al futuro de la comunidad.

¿Qué amenazas se ciernen sobre los fondos?

La UE ansía recortar las ayudas a los programas de cohesión y desarrollo regional, de los que se alimenta Galicia. La presión de las capitales más ricas y el auge de los partidos eurófobos obligará a los gobiernos a pasar la tijera a esta partida presupuestaria (34 % del total del presupuesto de la UE). Otro de los peligros es el brexit. El divorcio británico dejará un agujero de entre 10.000 y 15.000 millones de euros anuales en la hucha comunitaria, que nadie está dispuesto a colmar. Bruselas no tiene previsto aumentar las ayudas existentes del Fondo Europeo Marítimo y Pesquero (FEMP) para compensar la eventual expulsión de la flota gallega de aguas británicas. Se inclina por suplir los efectos del brexit endureciendo las condiciones de financiación a las regiones como la gallega que, tras casi tres décadas de apoyo financiero europeo, no han sido capaces de alcanzar el vagón de cabeza en Europa. Galicia, que atraviesa años de sequía en sus inversiones públicas (cayeron un 65% durante la crisis), tendría graves problemas para poder poner en marcha los planes operativos. En el peor de los casos, la Xunta estima que la región podría perder el 46% de los 2.771 millones de euros en ayudas estructurales que venía recibiendo en los últimos siete años.

 ¿A qué máximo puede aspirar Galicia?

A quedarse como está. Ese es el escenario preferido de la Eurocámara que esta semana echó un pulso a la Comisión y el Consejo para defender el mantenimiento de los actuales niveles de ayuda a las regiones que caen de categoría, como el caso galaico. La lista de deseos incluye un aumento de la cofinanciación, eliminar cualquier condicionalidad de cumplimiento del déficit para el desembolso de los fondos, reducir la burocracia, ampliar el calendario de ejecución y poner en la balanza los efectos de la sangría demográfica, que tanto castiga a Galicia.

 Las negociaciones sobre los presupuestos siguen estancadas en Bruselas por el caos que se asoma con el brexit y la proximidad de las elecciones europeas. A pesar de que España tendrá que batallar duro en las negociaciones, cuando estas cojan velocidad, el Gobierno contará con el Parlamento Europeo como aliado. La institución aceptó ayer la propuesta promovida por el Grupo de Expertos de Cohesión del Consejo de Municipios y Regiones (CMRE) de dedicar al reto demográfico un mínimo del 5 % de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (Feder) que reciba España. Las comarcas con población inferior a los 12.5 habitantes por kilómetro cuadrado o con un descenso anual del 1 % de sus habitantes desde el inicio de la crisis deberían estar sujetas a planes nacionales y regionales con financiación específica. Es poco probable, pero si las cosas no se tuercen, los gallegos podría seguir recibiendo 913.6 millones de euros del Feader, 322.2 millones de euros del Fondo Social Europeo y 371 millones del FEMP.

¿Por qué necesita Galicia los fondos europeos?

Existe un déficit de inversión pública en ciertas áreas fundamentales para el desarrollo de la región. El más importante tiene que ver con el atraso tecnológico que sufren las pymes. En este sentido, será crucial mantener los fondos Feader intactos. Si esa partida se cercena, Galicia perderá el tren de la innovación. La propia industria clama por invertir más esfuerzos en el impulso de los sectores de alto valor añadido, como el tecnológico. En ese fondo está el germen de la economía gallega del futuro.

 Otro flanco que es importante cubrir es el del desempleo (en el 12%) y ahí será crucial jugar bien las cartas para que el Fondo Social Europeo (FSE) no acabe siendo un recuerdo de la época de bonanza. Las estadísticas indican que Galicia ha sido una de las regiones españolas donde la crisis se ha cebado más con los salarios. En un entorno de pérdida neta de población y estancamiento económico con respecto a otras regiones europeas, la red de seguridad del FSE es vital. Bruselas ya lo tuvo en cuenta cuando en sus cuentas aumentó los fondos a España en un 5 %. ¿Por qué razón? Por la precaria situación del mercado laboral y su alta cifra de desempleo (14.3 %).

La Eurocámara exige mantener el mismo nivel de fondos regionales a Galicia

Cristina Porteiro

El hemiciclo vota a favor de inyectar ayudas europeas para atajar los problemas demográficos

El Parlamento Europeo ha extendido esta mañana un cordón de protección alrededor de las regiones europeas para hacer frente al hambre de recortes de la Comisión Europea sobre los programas de ayudas regionales y de cohesión, de las que se alimenta Galicia.

Tras 10 meses de trabajo infatigable, el plenario ha apoyado este miércoles con 460 votos a favor, 170 en contra y 47 abstenciones, un informe que echa por tierra las pretensiones de ahorro de Bruselas. «Hay muchas regiones que siguen necesitando mejorar sus infraestructuras, desde carreteras a puertos y aeropuertos. Algunos necesitan más y otros menos», explicó uno de sus ponentes, el conservador búlgaro, Andrey Novakov, para reclamar a la UE que desista en su empeño por cerrar el grifo.

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