«Salto unha mediana a diario para ir tirar o lixo»

Autopistas, vías férreas o carreteras intransitables son la pesadilla de decenas de lugares divididos o incomunicados

Una mediana recientemente instalada complica la vida de los vecinos de Santa Ana
Una mediana recientemente instalada complica la vida de los vecinos de Santa Ana

Peligro, carretera cortada. Así reza el cartel que desde hace años cierra al paso de vehículos y peatones la única carretera de acceso a San Vicente de Leira. Así que oficialmente esta parroquia del concello ourensano de Vilamartín de Valdeorras lleva una década incomunicada, aunque los problemas en este vial OU-0807 propiedad de la Diputación, se remontan a 1993. «Levamos máis de 25 anos pelexando por ter un acceso en condicións» explica Leopoldo Nogueira, uno de los poco más de 30 vecinos que quedan en el pueblo.

Los vecinos de San Vicente de Leira tienen prohibido desde hace diez años acceder a su aldea por la única carretera existente
Los vecinos de San Vicente de Leira tienen prohibido desde hace diez años acceder a su aldea por la única carretera existente

Fue la proximidad de una explotación pizarrera la que provocó los primeros desprendimientos y la desestabilización de las laderas donde se asienta la carretera de la discordia. Ante los contínuos problemas y el riesgo que suponía circular por ella, el ente provincial acabó por cerrarla pero los vecinos continúan usándola. «A xente non fai caso da dirección prohibida porque é a única maneira de entrar e sair do pobo» confirma el alcalde de Vilamartín, Enrique Barreiro. Existe otra senda que discurre por la ladera pero afirman que es aún más peligrosa y no apta para vehículos. Aseguran que incluso hay un informe de Tráfico que indica que no se puede circular por esa pista en la que apenas cabe un coche. «Nun día de chuvia o máis fácil e que acabes no río» remacha el regidor.

Las laderas en las que se apoya la carretera a San Vicente de Leira se desestabilizaron por la explotación pizarrera
Las laderas en las que se apoya la carretera a San Vicente de Leira se desestabilizaron por la explotación pizarrera

Así las cosas, entrar o salir de San Vicente de Leira exige infringir las normas. Pero al menos ahora es posible hacerlo. Y es que el año pasado, un derrumbe y el aumento de las grietas llevó a la Diputación a anclar un quitamiedos en medio y medio del vial. «A meu tío, que tiña 87 anos, colleuno fóra do pobo e tivemos que pasalo por riba do guardarraíl» cuenta Nogueira. Los habitantes de más edad quedaron así confinados en sus casas hasta que las protestas vecinales obligaron a sustituir la estructura fija por unas vallas móviles que aún perduran. El resultado: el repartidor de pan llega al pueblo arriesgándose a una multa o, aún peor, un accidente, las ambulancias o camiones de bomberos tendrían serias dificultades para entrar en la aldea y la única habitante en edad escolar del pueblo es recogida cada día por un taxi porque el autobús del instituto no accede hasta su casa. «Cáeche a alma aos pés ao ver isto. Os veciños van morrendo sen ver solución ao problema. Se cadra queren dilatar a solución ata que queden tan poucos habitantes que xa non haxa motivo para invertir nesta estrada» aventura Barreiro.

«Dilatan a solución ata que xa non queden veciños que xustifiquen o gasto»

El tren divide Narón

En Narón el recorrido del ferrocarril de vía estrecha que parte en dos este municipio coruñés ya es un viejo conocido. Tanto que los naroneses han acabado por establecer más de una decena de sendas por las que cruzan las vías como quien cruza una calle cualquiera. Por eso el vallado de algunos de esos pasos por parte de ADIF se ha convertido en un drama para los vecinos del entorno de Piñeiros y Freixeiro. «Entre Ferrol e Narón hay al menos trece pasos, todos abiertos menos los tres que usábamos nosotros ¿por qué esa diferencia si aquí nunca hubo un accidente?» se pregunta Maribel Mouriz, de la Asociación de Vecinos Virxe de Fátima. «Vamos a poner un cartel a un lado de la valla que ponga México y en otro uno que ponga Estados Unidos» bromea una vecina de Cerrallón de Arriba mientras habla con una vecina de Cerrallón de Abaixo, alambrada mediante.

El tren parte en dos el corazón de Narón Los vecinos, medio millar de afectados, aseguran: Esto parece un muro de Berlín»

Con menos humor se lo toman los más viejos del lugar. «Antes tenían la farmacia o el banco a un paso, ahora tienen que dar un rodeo de casi un kilómetro» explica José Francisco Pita, de la Asociación de Vecinos de Piñeiros. Él defiende el vallado por ser «una medida de seguridad» pero exige que a cambio se habilite algún paso alternativo, bien sobre la vía o por debajo de ella.

Hoy por hoy, las alternativas a cruzar los raíles, además de suponer un rodeo, no resultan seguras. Una es un antiguo puente en forma de U por el que apenas cabe un coche y un peatón («imagínate entonces alguien con un carrito de niño o de la compra o en silla de ruedas» apostilla Mouriz). La otra, un sendero de tierra que el paso de la furgoneta del vigilante de las vías ha dejado intransitable. Ambos mal iluminados. «Estamos en pleno casco urbano. Ayuntamiento y ADIF tienen que sentarse y encontrar una solución a esta situación» sentencia Pita.

«Estamos en pleno casco urbano, tienen que sentarse y buscar una solución»

Exceso de celo en Fene

Una supuesta medida de seguridad también se ha convertido en la pesadilla de los vecinos de Santa Ana, en Fene. En este caso, la nueva señalización de la N-651 les obliga a dar un rodeo de cinco kilómetros para acceder al núcleo urbano del concello, que en realidad tienen a menos de un kilómetro. Además, la colocación de una mediana se interpone entre dos caminos que conectaban el barrio y también la parroquia de Magalofes.

A sus 77 años Xulio trepa a diario una mediana para tirar la basura y atender a sus animales
A sus 77 años Xulio trepa a diario una mediana para tirar la basura y atender a sus animales

«Agora teño que saltar a mediana todos os días para ir tirar o lixo e atender aos animais porque senón teño que andar un quilómetro para arriba e outro para abaixo pola beiravía da estrada que beirarrúa non hai» » explica Xulio Santos, de 77 años. Los problemas de acceso al barrio los está sufriendo especialmente un taller de vehículos cuyo dueño, Ángel Dobarro, ya ha pensado en trasladar su actividad: «He llegado a mirar alguna nave en el polígono pero no me lo puedo permitir».

La cuchillada de la AP-9

Si hay una parroquia que sabe bien lo que es estar partida, esa es Chapela. «Atravésannos dúas vías de tren, dúas estradas e, por se era pouco, unha autopista» recuenta Francisco Puch, histórico del movimiento vecinal en este rincón de Redondela. Aquí el chiste de Villarriba y Villabajo está a la orden del día. En la parte alta se acumulan los equipamientos sociales, en la baja, los comerciales. «E para ir dunha a outra ou collemos o coche e rodeamos a parroquia toda ou usamos o bus urbano, que por riba como é de Vigo nolo querían quitar» cuenta Rafael Baltasar Cela 'Balta', otro vecino.

Chapela está desde hace años dividida por dos carreteras, dos vías del tren y la autopista AP-9
Chapela está desde hace años dividida por dos carreteras, dos vías del tren y la autopista AP-9

«Pero a gran navallada foi a AP-9, o impacto foi brutal, condenounos de por vida» opina Puch. Su reciente ampliación ha complicado aún más las cosas. «A nosa casa agora está a nove metros da autopista, con fendas e ruído insoportable. E aínda por riba, se queremos usar a AP-9 nós a pagamos mentres que os do Morrazo non» se queja Balta.

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