«Nos ponemos a 10 metros del jabalí. Es casi imposible fallar el disparo»

Manuel Vázquez, uno de los cuatro arqueros que harán las batidas en Lugo, asegura que las hembras pueden atacar en la ciudad a peatones o ciclistas para proteger a sus jabatos

La Xunta felicitó hoy a los arqueros por su profesionalidad y por el buen trabajo que han hecho para controlar la población de jabalíes
La Xunta felicitó hoy a los arqueros por su profesionalidad y por el buen trabajo que han hecho para controlar la población de jabalíes

Lugo / La Voz

Manuel Vázquez es el arquero que coordinará el grupo de cuatro cazadores que realizarán esperas controladas de noche en Lugo para abatir con flecha alguno de los jabalíes que invaden la ciudad. Es un hombre de campo que practica la caza y la observación de la naturaleza desde los 16 años. Explica como se realiza una espera nocturna y selectiva de los jabalíes que cada noche entran en la ciudad.

-¿Dónde se van a ubicar usted y sus tres compañeros?

-Eso se decide conjuntamente con los agentes de Medio Ambiente de la Xunta en Lugo. Ellos elegirán las ubicaciones según marca la ley, y nosotros valoraremos el emplazamiento exacto desde el que disparar una flecha a unos diez metros de distancia, tan precisa que el jabalí elegido sea abatido en segundos sin provocarle sufrimiento innecesario.

-¿Pueden fallar el disparo?

-No. Es casi imposible. Los arqueros entrenamos sobre dianas a 40 o incluso a cien metros de distancia que tienen un blanco del tamaño de una manzana. Pero del jabalí nos colocamos a unos 10 metros. Yo no he fallado en mi vida de cazador un disparo así. La cercanía nos permite incluso apuntar siempre al tórax tratando de paralizar el corazón al momento. Es tan preciso, o más, que la escopeta o el rifle.

-¿Cuando empezará la temporada de control y en qué horarios?

-La temporada la marcarán los técnicos de la Xunta. Los horarios serán desde el anochecer hasta quizá el amanecer. Si abatimos uno o dos ejemplares en cada puesto, nos retiraremos. Pero sino, esperaremos hasta que el agente lo ordene. En una espera autorizada de jabalí de estas características en monte abierto ?no al lado de la ciudad? muchas noches no entra ningún jabalí, porque no están allí o porque nos detectan. Sin embargo, vemos pasar a muchos otros animales pasar delante de nosotros en plena oscuridad. Aquí suponemos que entrarán todas las noches porque hay muchos y corren por las calles ya sin temor a las personas.

-¿Pueden ser un peligro para los ciudadanos?

-Si no se les controla y llegan a tener crías, serán peligrosos. Porque las hembras seguirán andando por la ciudad con sus crías, yendo a los contenedores o a jardines para coger comida fácil. Y atacarán a cualquier peatón o ciclista que consideren que se está demasiado cerca de sus crías.

-Sin embargo algunos colectivos abogan por dejarlos aunque entren en las ciudades.

-Respeto todas las opiniones. Nosotros, como cazadores responsables que conocemos y cuidamos el medio y las especies, vamos a hacer un plan de reducción para la Xunta, bajo las órdenes de sus técnicos. Ellos elaboraron el programa siguiendo las órdenes del Ministerio de Agricultura, que a su vez obedece las órdenes de la UE, de reducir la población de estos animales por el grave riesgo de que se propague la peste porcina africana y acabe con el sector. Esto es lo que dictaminan las administraciones europea, española y gallega y sus expertos. Y nosotros lo ejecutaremos de manera selectiva, programada y supervisada por los técnicos de Medio Ambiente, cumpliendo la ley en todos sus aspectos.

De comederos en el monte a «píldoras anticonceptivas»

maría Cedrón
Miembros del tecor de Ribadeo echan cereales en los comederos
Miembros del tecor de Ribadeo echan cereales en los comederos

La batalla para evitar que los jabalíes estropeen los cultivos, entren en las carreteras o se paseen por la ciudad se mantiene viva. Por esta razón no dejan de aflorar métodos para cortarles el paso o controlar la población

¡Que coman hasta que no puedan más! Esa fue la solución que hace unos diez años comenzaron a aplicar algunos tecores de A Mariña lucense para hacer frente a los estragos que las manadas de jabalíes causaban en las plantaciones. Lo que hicieron fue comederos en los montes. Los llenan con maíz u otros cereales cada vez que se acerca la época de la cosecha (en torno a marzo) con la esperanza de que ese alimento les baste para quedar saciados. El método no cabe duda de que funciona. «Diría que evita os danos ao 100 %. Usámolo na época de sementar, botámolo entre os toxos e a maleza», explican fuentes de un tecor de Ribadeo.

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