«Nunca se me ocurriría cobrar un cheque en blanco como el que me encontré en la calle»

Marcos Montero, controlador de la ORA, devolvió un documento bancario de gran valor


SANTIAGO

Marcos Montero es un vecino de Santiago que no sería capaz de calcular el número de pasos que recorre cada día para cumplir con su trabajo. Es controlador de la ORA y, aunque su trabajo no despierta muchas pasiones entre los conductores de la ciudad, Marcos resta importancia a los enfados de algunos.

En cualquier caso, si no le despierta simpatía, seguro que cuando conozca su historia, lo verá con otros ojos. Hace solo unos días, Marcos subía por la Algalia cuando se sorprendió con un papel de color violeta que había en el suelo. Le pareció «un poco raro», y se agachó para despejar su curiosidad. Se trataba de un cheque bancario que estaba firmado, sellado y listo para cobrar. «Solo faltaba poner la fecha y la cantidad, y se podría haber cobrado, pero nunca se me ocurriía cobrrar un cheque en blanco como elque hallé», explicó. Así que no lo pensó ni un segundo, y llamó al banco Sabadell. «La persona con la que hablé se puso nerviosa, y me dijo que sabían de la pérdida del pagaré», y aseguró que iría a buscar el «papel violeta corriendo».

Marcos pensó que era un simple cheque bancario pero resultó ser «el pagaré de una empresa de la rúa Hedras de Milladoiro, que perdió una persona de Vigo», explica. «Me dijo el del Banco que, si fuera de un particular, habría saltado con una cantidad de dinero anormal; pero de una empresa podría haber pasado inadvertido. No se me pasó por la cabeza quedarme con el dinero de otra persona». El controlador de la ORA, que habitualmente se encarga de la zona azul del casco histórico y su perímetro, añade: «No tengo más suerte que otras personas, pero al estar tantas horas recorriendo la ciudad, es habitual encontrar más cosas. Un cheque en blanco y listo para cobrar es la primera vez, pero dinero y otras cosas muchas veces».

Marcos asegura que tanto él como sus compañeros se encuentran muchas cosas en la calle, y sobre todo, junto a los coches. «La gente deja el bolso junto al coche, carpetas olvidadas, carteras. De todo. A veces, la gente deja cosas encima del coche, y cuando marcha se olvida, y caen al suelo». No siempre es fácil encontrar a los dueños de los objetos que se encuentran.

Otros extravíos

Una de las anécdotas más llamativas ocurrió hace unos años, cuando aún circulaban las pesetas. Una tarde se encontró una cartera con la documentación de una chica de Baio y 60.000 pesetas. Entre la documentación estaba el carné de estudiante del IES Xelmírez I, en el campus. «Fui al instituto y localizaron a la chica, que iba a las clases de nocturno», explicó. «Supongo que sería para pagar el alquiler o para la comida, era mucho dinero entonces, y si lo hubiera perdido, no quiero imaginar lo mal que lo habría pasado ese mes. Cuando la llamaron de la dirección del centro, ni se había enterado de que lo había perdido». Otra de las anécdotas que recuerda es la de una cartera con el DNI de una chica. «La primera intención era dejar la cartera en objetos perdidos, pero luego miré la dirección en el DNI, y como me iba bien de camino a casa, pensé que se lo llevaba en mano. Cuando la madre abrió la puerta, me dijo que su hija estaba llorando desconsolada en la habitación, porque se examinaba el lunes de selectividad, y sin el DNI no podría ir».

Cuando se le pregunta a Marcos si alguna vez pensó en quedarse con el dinero que se encuentra, no duda: «Nunca. Si yo lo perdiera, me gustaría que me buscaran para dármelo».

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