Al PPdeG se le multiplican los frentes

Galicia deja de ser una isla impenetrable para Ciudadanos y Vox, y el declive de la marea da alas al PSdeG y el BNG


Madrid / La Voz

En política, y más con la compleja agenda parlamentaria y judicial que tiene España por delante, tres meses y medio, que es el tiempo que falta para las municipales, es una eternidad. El marco y los discursos políticos evolucionan a una velocidad desconocida desde hace mucho tiempo. Y todo ello influirá de forma decisiva en el resultado de esos comicios. De manera que, aunque el escenario que refleja la encuesta de Sondaxe es un instrumento indispensable para conocer la tendencia en la evolución del voto en Galicia, esa foto fija puede cambiar notablemente de aquí al 26 de mayo.

La principal novedad es que Galicia ya no es esa isla impenetrable en la que Ciudadanos tenía casi imposible desembarcar para disputarle el voto de centroderecha al PPdeG, y que incluso el discurso radical y recentralizador de Vox, cuya eclosión a nivel nacional ha sido mucho más tardía, araña ya relevantes pedazos de la tarta municipal, que pueden ir a más bajo la influencia mediática del juicio del procés y la reacción a las crecientes concesiones del Gobierno hacia el independentismo. Que en una ciudad como Santiago la extrema derecha de Abascal tenga ya una estimación del 8,5 % de los votos y dos concejales, los mismos que el BNG, o que en Lugo disponga de un 5,2 % de los sufragios y un concejal, es un dato que debe preocupar seriamente al PP. Aunque en el resto de grandes ciudades no obtiene por ahora representación, Vox alcanza porcentajes significativos que, a poco que crezcan, le permitirán entrar en los consistorios. Y lo mismo ocurre con Ciudadanos, que mantiene su representación allí donde la tenía y crece en voto en la mayoría de ciudades.

La consecuencia es que si Feijoo y el PPdeG tenía un problema para taponar la irrupción de Ciudadanos, ahora tienen dos. Algo que podría explicar la oscilante política de la Xunta en los últimos días, levantando primero la bandera autonomista y reclamando iguales competencias que Cataluña y País Vasco, y reculando después ante el temor de que esa posición sea utilizada por sus rivales en el espacio de centroderecha y también por el Gobierno para justificar cesiones al secesionismo. El PPdeG no da por ahora con la tecla para frenar esa irrupción, porque si a Pablo Casado no le funciona emular el discurso de Vox, tampoco parece funcionar la reacción templada de Feijoo ante el fenómeno. Con ese panorama, recuperar el terreno municipal perdido se antoja muy difícil para el PPdeG.

La otra realidad incuestionable del sondeo es el desgaste de las mareas. Y es muy significativo que desciendan más allí donde gobiernan, lo que confirma sus graves errores de gestión y de prioridades. La crisis que vive Podemos a nivel nacional puede acabar influyendo negativamente desde aquí a mayo y ampliar ese desgaste. El principal beneficiario de este escenario es el PSdeG y en menor medida el BNG, aunque las posiciones de Pedro Sánchez sobre Cataluña y el maltrato a Galicia en los Presupuestos, aunque estos murieran pasado mañana, pueden lastrar esas buenas expectativas de los socialistas gallegos. En todo caso, en Galicia queda mucho partido hasta las municipales.

Ciudadanos marca distancias con Vox y el PP en lo social

Condenado a entenderse con el PP y hasta con Vox, en el frente contra el Gobierno de Pedro Sánchez, como pudo comprobarse en la manifestación de ayer en Madrid, y a compartir el discurso sobre el modelo territorial con los populares, Ciudadanos busca elementos para diferenciarse de la derecha en otros ámbitos. Rivera sabe que el punto flaco del discurso de Vox y también de Casado es su empeño en añadir a su defensa de la unidad de España un sesgo muy conservador en lo social y hasta lo religioso. De ahí que los naranjas empiecen a plantear propuestas como la de declarar la del Orgullo gay como una fiesta de interés turístico en Madrid. Por ese flanco, será difícil que le acosen Vox o el PP.  

Sánchez y Calvo repiten el error de Soraya en Cataluña

El manual de resistencia que el presidente del Gobierno presentará en forma de libro aparece cuando esa leyenda del resistente que gana todos los pulsos empieza a declinar. Esa fórmula de aguantarlo todo hasta hacerse con el triunfo, que tanto recuerda a lo que se le achacaba a Rajoy, ha fallado estrepitosamente en Cataluña. Sánchez ha caído en el mismo pecado de Rajoy, que envió a Soraya Sáenz de Santamaría creyendo que sería capaz de apaciguar aquello con lisonjas a Junqueras, y Sánchez envió a su también vicepresidenta Carmen Calvo, que pecó igualmente de ingenuidad y soberbia a partes iguales. Ahora, ambos ya saben que el secesionismo es insaciable y que solo queda la conllevancia.

Todo parece preparado para el superdomingo electoral

Después del fracaso del relato sobre el relator, y de la ruptura de la negociación entre el Gobierno y los independentistas, salvo sorpresa in extremis con un precario acuerdo sobre los Presupuestos de aquí a mañana, todo parece ya dispuesto para que los españoles se adentren en la insólita experiencia de un superdomingo electoral con municipales, autonómicas, europeas y generales en mayo. Es la tesis que más temían los barones, seguros de que Cataluña les pasaría factura en sus territorios. Pero ahora tienen difícil negarle a Sánchez que se apunte a esa arriesgadísima jugada, porque son también ellos los que le han forzado a abortar el plan de cesiones al independentismo a cambio de Presupuestos.

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