Cuando Galicia es la coartada para diluir cesiones a los independentistas

La trastienda del debate sobre los traspasos


Santiago / La Voz

A estas alturas está fuera de discusión que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa con las cartas marcadas y que no tendría la oportunidad de derribar a Rajoy y convertirse en presidente del Gobierno si no contara con el voto de los independentistas catalanes. Ese respaldo va a condicionar su Gobierno y cada decisión que dependa de la mayoría parlamentaria, como ocurre con el proyecto de presupuestos.

Con el PP y Ciudadanos atentos a los detalles y vociferando en el campo de enfrente, es imposible que Sánchez pueda aprobar sus cuentas sin pasar por las cabinas de peaje instaladas por el PNV y por ERC y el PDCat. El Gabinete de Pedro Sánchez «el resistente», como se define en su libro, sabe que se mueve en el filo de una navaja y que cualquier elemento que parezca una cesión al independentismo corre el riesgo de inflamar España en vísperas de las elecciones de mayo.

Es ahí donde entra Galicia, y con ella los gallegos, como solución a los problemas que tiene en estos momentos un Gobierno que, de antemano, solo tiene garantizado el respaldo de 84 de los 350 diputados del Congreso.

El mismo día que se conoció que el Gobierno intentaba sumar al PNV a los presupuestos negociando 33 nuevas transferencias al País Vasco, en Galicia sonaron los teléfonos rojos para explorar si había disposición en la Xunta para reunir la comisión mixta y asumir nuevas transferencias.

Sobre el papel, a la jugada del PSOE no le faltó habilidad, pues las cesiones de nuevas competencias a Galicia servirían de escudo frente a las demás e impedirían que el PP de Pablo Casado acusara a Sánchez de fracturar España. Los populares gallegos se prestaron a la operación e impulsaron en el Parlamento un acuerdo unánime para solicitar una reunión de la Comisión Mixta de Transferencias Estado-Xunta con el fin de reivindicar el mismo techo competencial que Cataluña y el País Vasco.

Hubo bastantes recelos en la Xunta a la disposición del PSOE, a que fuera una maniobra envolvente de Moncloa para diluir otras cesiones al PNV y a los independentistas catalanes en el marco de la negociación de los presupuestos. El propio Alfonso Rueda, vicepresidente de la Xunta, advertía en un debate parlamentario con Luís Villares, que Sánchez «non ten ningún interese en darlle a Galicia máis competencias», pues el gesto iba dirigido a diluir «unha serie de acordos non contados». Pero aun así, pesó más el autonomismo a que Feijoo fuera tachado de defender lo contrario. Hasta que Casado mandó parar y el PPdeG deshizo el camino andado para evitar que Galicia fuera la coartada en el debate de Estado.

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Domingos Sampedro

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El delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, le dio este jueves una nueva vuelta de tuerca al debate político abierto en la comunidad en torno a la oportunidad de reclamar la gestión directa de nuevas competencias, como el tráfico o la seguridad marítima, con las que engrosar la autogobierno. Lo hizo durante un desayuno informativo celebrado en Santiago, donde Losada mostró la plena disposición del Ejecutivo de Pedro Sánchez a analizar cualquier transferencia que pueda reclamar la Xunta, eso sí, siempre y cuando dicha petición tenga cabida en el marco establecido por la Constitución y el Estatuto de Autonomía.

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