Un vecino de Oleiros denuncia que el FBI mató a su hermano por error cuando lo liberaba de un secuestro en Texas

El objetivo de los SWAT durante la operación de rescate era rodear a los captores, pero uno de los policías oyó un golpe y disparó

Agentes del cuerpo de elite Swat, en una imagen de archivo
Agentes del cuerpo de elite Swat, en una imagen de archivo

a coruña / la voz

Ulises Valladares trabajaba en una empresa petrolífera norteamericana cuando fue secuestrado por una banda. El FBI dio con parte de los malhechores y sonsacó a uno de ellos el lugar en el que tenían oculta a la víctima. Enviaron a un equipo de élite policial formado por miembros del SWAT y en la operación para liberarlo recibió un disparo mortal por parte de uno de los agentes. Hoy, uno de los hermanos de Ulises, vecino de Oleiros, pide justicia. Quiere que el FBI reconozca el grave error, «tal y como quedó demostrado tras la investigación policial» llevada a cabo después del fallido operativo.

El hermano de la víctima, Geovanny Valladares, nacionalizado español y de origen hondureño, quiere que se llegue hasta el final y se esclarezcan los hechos que llevaron a su familiar a la muerte. «Contamos con el atestado policial hecho por la policía científica de Houston, que sin lugar a dudas deja claro que uno de los agentes fue el que disparó accidentalmente a mi hermano cuando este se encontraba en una silla sentado y atado de pies y manos, con una venda que le cubría los ojos».

Sucedió de noche. El SWAT ultimaba los preparativos para entrar en una casa del noreste de Houston (Texas). La misión era rescatar a Ulises Valladares, un hombre de 47 años, secuestrado horas antes por personas supuestamente afiliadas a narcotraficantes mexicanos. Derribaron la puerta principal y tiraron granadas aturdidoras. En el caos, uno de los policías mató accidentalmente al secuestrado. Tras los hechos, el jefe de la policía, Art Acevedo, dio el titular de lo que había ocurrido: «Una operación con buenas intenciones para rescatar a un hombre ha acabado en una tragedia». Los tres captores, dos hombres y una mujer, fueron detenidos y acusados de secuestro y robo agravado. El agente que disparó a Valladares está de baja mientras dure la investigación.

Valladares, según recuerda su hermano, fue secuestrado cuando ayudaba a su hijo, de 12 años, a vestirse para ir al colegio. Los dos secuestradores llamaron a la puerta y lo tumbaron contra el suelo. Los maniataron a él y a su hijo, y robaron consolas de videojuegos y otros objetos de valor. Dejaron al niño y se llevaron al padre.

A las pocas horas, según la versión policial, los delincuentes llamaron a uno de los hermanos de Valladares que reside en Estados Unidos y le exigieron 20.000 dólares. Tras rastrear la llamada telefónica, el FBI localizó un hotel a las afueras de Houston como el punto donde estaba retenido el hombre. En plena oscuridad, acordonaron una manzana y planearon el asalto. Un grupo de agentes entró por la puerta delantera mientras dos rompían ventanas por el otro lado de la casa: el objetivo era rodear a los captores. Cuando uno de los policías sintió un leve golpe mientras entraba en una habitación, se giró y disparó. Era Valladares, con la boca tapada con una cinta adhesiva y las manos atadas.

«Lo peor de todo es que ahora el FBI no quiere responsabilizarse», lamenta Geovanny Valladares desde Oleiros, quien estudia, junto a sus hermanos, presentar una demanda.

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