Los otros estropicios del grafiti en Galicia

La pintada en el Pórtico de la Gloria, el menor acusado en Pontevedra por causar daños de más de 900 euros o la detención de un joven de Oleiros por más de 200 pintadas, son algunos de los ejemplos de la lucha contra el grafiti en Galicia

R.S.
REDACCIÓN / LA VOZ

Tras la detención de dos jóvenes en Oviedo acusados de 209 delitos de daños en trenes y estaciones de 13 localidades de toda España, cuyo coste de reparación y limpieza es de 847.000 euros, las pintadas y los grafitis vuelven a estar en el punto de mira de los municipios gallegos, ya que dos de las localidades dañadas con grafitis fueron Lugo y Ourense.

Pero esto no es algo nuevo para la comunidad gallega; es la continuación de una serie de atentados encadenados a lo largo de nuestra geografía contra el patrimonio histórico, casas, esculturas o cualquier otra superficie en la que los grafiteros puedan dejar su sello. En muchas ocasiones, de manera impune. Como ha contado en ocasiones anteriores a La Voz el fiscal delegado de Medio Ambiente de Galicia, Álvaro García Ortiz, «de no haber un autor conocido, ya no se investiga y los delitos prescriben».

Los autores

Ante la oleada de pintadas y grafitis contra propiedades públicas y privadas una de las prioridades de ayuntamientos y autoridades es dar con los autores; una acción que en ocasiones se puede llegar a convertir en una odisea ya que en gran parte de las ocasiones estos no aparecen, los delitos prescriben y por lo tanto, quedan impunes.

La figura del Pórtico da Gloria que apareció el pasado verano pintada como uno de los integrantes del grupo musical Kiss, todavía no ha dado con su autor. En este caso fue la propia Policía Nacional la que pedía ayuda para encontrar al responsable del crimen contra la Catedral, Patrimonio de la Humanidad.

El Conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, declaró que: «Vaise aplicar con toda a contundencia posible a lei de patrimonio, que cualifica unha infracción deste tipo como grave, e que leva aparellada unha sanción de entre 6.000 e 150.000 euros».

Ante la falta de cámaras en la Praza de Praterías, como en otros emplazamientos en los que se cometen estos delitos, las dificultades para coger a los autores se multiplican. Por lo que la aplicación de penas ya sea en forma de multa, trabajo a favor de la comunidad o, incluso de cárcel se convierten en tarea casi imposible. Desde la Consellería de Cultura reconocen que las multas que se imponen por esa razón son escasas. 

Algunas de las pintadas más polémicas de norte a sur

Los vándalos no discriminan en cuanto al punto geográfico, por lo que podemos encontrar pintadas y grafitis a lo largo y ancho de la comunidad gallega.

Oleiros

Uno de los últimos casos de pintadas ha tenido lugar en Oleiros, ayuntamiento que ha aplicado la ley y ha sancionado con 3.000 euros a un joven de 19 años por más de 200 pintadas. Según el alcalde, Ángel García Seoane, también le serán reclamados 13.134 euros correspondientes a los daños que ocasionados con sus pintadas diferentes espacios del municipio.

Cabe destacar que este joven ya había sido identificado en ocasiones anteriores. En mayo del 2017, cuando era menor de edad, ya se le atribuían alrededor de 230 pintadas, con daños valorados en más de 50.000 euros

Además, los comerciantes de Perillo se muestran preocupados por el aspecto de dejadez que producen las pintadas y reclaman mayores multas. Antón Fernández, comerciante de la zona cree que «hay que perseguirlas y multarlas pero con servicios sociales duros para lograr una concienciación».

ribadeo

En Ribadeo, por su parte, son tres los acusados de realizar pintadas en un tren que se han sentado en el banquillo la pasada semana y que pueden llegar a pagar 12.000 euros de multa. La Fiscalía solicita para cada uno de ellos multas de 3.200 euros, más los 2.450 que reclama Renfe.

pontevedra

En la otra punta del mapa, en Pontevedra, hace un año un menor se dedicó a hacer pintadas en la zona de la Illa das Esculturas y en algunos puentes. Los servicios técnicos municipales tasaron inicialmente la restauración de los daños causados en 2.050 euros. Sin embargo, el joven se arrepintió de sus pintadas y limpió gran parte de ellas, por lo que la Administración local confirmó que no reclamaría el coste de la restauración de los daños pendientes por vía civil. Las labores pendientes para acabar con sus grafitis, que necesitaban el empleo de productos químicos específicos, quedaban cifradas en 990 euros.

a illa de Arousa

El mirador de O Con do Forno, en A Illa, tampoco se escapa de estas molestas pintadas. Uno de los últimos atentados contra el patrimonio público en nuestra comunidad se produjo en dicho mirador, lo que deja claro que a los grafiteros no les asustan las alturas. Todavía no se ha dado con el autor de los hechos, al igual que ocurrió con la pintada en una de las fachada de la Catedral de Santiago de Compostela.

 

Pintadas contra el patrimonio: un crimen sin castigo

Maria Cedrón

Inmuebles protegidos y Bienes de Interés Cultural (BIC) no escapan a las pintadas. El problema es que la mayor parte de esos atentados contra el patrimonio quedan impunes. La Conselleria de  Cultura alega que las multas que ha impuesto por esta causa son escasas, al ser complicado localizar a los autores, que hay que coger «in fraganti»

El pasado agosto una de las figuras del siglo XII que decoran la fachada que mira a la Praza de Praterías de la catedral de Santiago apareció convertida en Eric Singer, batería del grupo Kiss. Cinco meses después todavía no se sabe quien, armado con un rotulador, dibujó unas gruesas manchas en torno a sus ojos, acompañadas de un bigote. Este atentado contra el patrimonio dio la vuelta a España. Pero ese es solo un ejemplo de las pintadas que cada día amanecen desvirtuando inmuebles protegidos o  Bienes de Interés Cultural (BIC). El problema es que en la mayoría de los casos, estos actos vandálicos quedan impunes. De ahí que voces como la del director de la Fundación Catedral, Daniel Lorenzo, pidan fórmulas que permitan mantener y proteger el patrimonio: «Ya habíamos advertido que el culpable o culpables de la pintada de Praterías no aparecerían. No hay cámaras, ni se las espera. Al menos no tengo noticias de ello. No digo que sea agradable tener una especie de Gran Hermano, pero podrían ponerlas en lugares justificados. Habría que buscar soluciones garantistas».

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