Funerarias gallegas ante el fraude de ataúdes en Valladolid: «es surrealista total»

En Galicia es habitual la presencia de familiares en la cremación, lo que impediría el cambiazo

En la mayoría de crematorios, la familia puede ser testigo de la incineración desde una sala anexa.En la mayoría de crematorios, la familia puede ser testigo de la incineración desde una sala anexa
En la mayoría de crematorios, la familia puede ser testigo de la incineración desde una sala anexa

Redacción

Impensable e imposible en la mayoría de los casos. Es la opinión generalizada entre las funerarias gallegas sobre la posible importación a nuestra comunidad del fraude detectado en Valladolid, donde se ha destapado un cambiazo masivo de ataúdes por otros más baratos en el momento de incinerar a los fallecidos por parte de la empresa funeraria El Salvador. La operación orquestada por la Policía Nacional y la Agencia Tributaria deja por el momento quince detenidos por presunta estafa.

«Aquí no 99% dos casos a familia está presente no momento da cremación» explican desde un conocido grupo de tanatorios de la provincia de A Coruña. En sus instalaciones, como en la mayoría de los crematorios gallegos, existe una sala desde la que los familiares pueden ver cómo el ataúd entra al horno, y son pocos los que renuncian a acompañar a sus muertos en este paso por lo que cambiar la caja escogida resulta imposible sin que los parientes se den cuenta.

En algunos casos, es la propia empresa funeraria la que obliga a que un familiar esté presente en ese momento. «La ley no lo exige pero nosotros preferimos que sea así. Reconocen el cadáver una vez más, firman un documento confirmando que es la persona correcta y son testigos de la cremación» explican desde otra empresa que cuenta con tanatorios en varios puntos de Galicia.

En funerarias pequeñas, que no cuentan con sus propios hornos crematorios, es todavía más difícil. «Nós recollemos o cadáver por exemplo no hospital e o trasladamos ata o tanatorio. Se cambiaramos a caixa nese traxecto é case imposible que a familia non quera volver ver ao defunto, co que se destaparía o tema» cuentan desde una empresa ferrolana, sorprendida por el caso vallisoletano que consideran «surrealista total».

Además de las dificultades materiales para dar el cambiazo, todos apelan a la ética y el respeto. «La credibilidad lo es todo en este negocio. Hacemos todo lo posible por respetar al máximo a las familias y hacerles fácil un momento difícil. Sucesos como el de Valladolid son un golpe a la reputación de nuestro sector» se quejan. «Ademais non ten razón de ser», añaden, «hoxe en día a xente xa non escolle caixas moi caras así que non fas demasiado negocio cambiándoa, e se te pillan podes ter claro que para ti acabouse o traballo. Ninguén te volverá contratar xamáis. Significa botar o peche».

Según las funerarias, el gasto en los ataúdes se ha moderado mucho en los últimos años. Aunque no hay límite al precio máximo (incluso existen féretros con televisión o nevera), apuntan que la horquilla de precios habitual se mueve entre los 700 y los 3.000 euros. Además, cuando se trata de una incineración, las familias suelen optar por modelos más básicos. En otros casos, los servicios integrales de funerarias y aseguradoras ya incluyen ataúdes de precio medio.

Reventa de ataúdes en Pontevedra y Ourense en 1998

Pese a lo impensable del caso, Galicia ya registró hace dos décadas la noticia de un supuesto fraude parecido. Corría el año 1998 cuando un juzgado gallego investigó a tres funerarias de Pontevedra y Ourense por presuntamente cambiar el féretro de más de 200 cadáveres durante el traslado desde la ciudad de fallecimiento (Vigo) a la localidad que acogía el entierro. Según la denuncia, los parientes pagaban dos ataúdes y, por si fuera poco, uno de ellos volvía a ponerse a la venta. Además de valorar la supuesta estafa a las familias en 40 millones de pesetas, la Fiscalía también indagó la posible incursión en un delito contra la salud pública. Finalmente, tanto el fiscal como la Consellería de Sanidade archivaron el caso. La denuncia había partido de Emorvisa, una empresa que por aquel entonces contaba con el monopolio de los servicios funerarios en Vigo, práctica puesta en entredicho por las empresas denunciadas.

Quince detenidos en Valladolid por incinerar en ataúdes más baratos que los comprados

LA VOZ

Los investigadores sospechan que empleados de la funeraria El Salvador sacaban los cadáveres de las cajas antes de la cremación y los metían en otras de baja calidad

Quince personas han sido detenidas en Valladolid en una operación que la Policía Nacional y la Agencia Tributaria mantienen abierta por una supuesta estafa en la que, al parecer, empleados de la empresa funeraria El Salvador incineraban a los fallecidos en ataúdes más baratos que los adquiridos por las familias. La Delegación del Gobierno en Castilla y León ha confirmado esta operación que ha comenzado a las 8:00 horas de hoy, mientras que fuentes del caso han informado a Efe de que las actuaciones se están desarrollando en el tanatorio que la funeraria tiene en Valladolid, situado en el cementerio de El Carmen donde se encuentran más de una veintena de policías y miembros de la Agencia Tributaria. Además, los agentes están realizando registros en las dependencias que la empresa tiene en la céntrica calle Angustias, en la capital, así como en otra en el municipio vallisoletano de Santovenia. También se han producido registros domiciliarios simultáneos en las viviendas donde viven algunos de los detenidos.

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