Las subidas de los peajes ralentizan el crecimiento del tráfico en la AP-9

Ganó 495 vehículos al día, pero logra un millón menos al año que antes de la crisis


vigo / la voz

El tráfico en la autopista AP-9 crece a mayor ritmo cuando sus tarifas bajan o se congelan, y se ralentiza cuando sus precios se disparan. Y el 2018 es el claro ejemplo de que la política tarifaria tiene un reflejo instantáneo en la utilización que los automovilistas gallegos hacen de la principal vía de comunicación de la comunidad.

Tras experimentar una subida en el coste de sus peajes en enero del año pasado de un 1,91 % y otros dos incrementos en octubre de dos puntos más, la AP-9 ha cerrado el balance del 2018 con un crecimiento de sus tráficos de solo un 2,10 %, quedando por debajo de la media del sector en toda España. Los tres ejercicios anteriores habían contemplado evoluciones al alza más aceleradas coincidiendo con la práctica congelación de sus peajes. En el 2015 el tráfico de la autopista del Atlántico se disparó en un 5,5 % en relación al ejercicio precedente y sus precios solo habían crecido un 0,01 %, lo que en la práctica se tradujo en el mantenimiento de las tarifas en la gran mayoría de sus tramos. El año siguiente volvía a crecer en un 3,9 % su balance de usuarios, con unos peajes que bajaron en coste un 0,55 %. Y de nuevo en el 2017 se registró una bajada del 0,37 % en la tabla de precios y la evolución en la intensidad de usuarios subió un 3,9 por ciento.

El Ministerio de Fomento cierra ahora su balance del 2018 consignando, en el caso de la infraestructura explotada por Audasa, un aumento de solo 495 vehículos de media al día. En el 2015, el ejercicio de su último gran salto había sido de 1.135 usuarios más respecto al ejercicio anterior.

Lejos del récord

Con las nuevas cifras atribuidas por el ministerio a la AP-9, la principal autopista gallega vio transitar en los doce meses anteriores a 8,77 millones de vehículos, 180.675 más que en el ejercicio completo del 2017.

Lejos quedan las nuevas marcas de las logradas por Audasa antes de la crisis, cuando en el 2007 cerraba al año con 27.029 usuarios de media de manera ponderada entre todos sus tramos, y 9,86 millones de vehículos en ese año. La infraestructura se sitúa por tanto ahora a 1,09 millones de distancia de su récord, pese a contar en la actualidad con más enlaces, ampliación de las estaciones de cobro de peajes, automatización en gran número de sus pasos y dotación de nuevos carriles en los tramos de mayor volumen de tráfico, como Rande y la circunvalación por autopista en Santiago.

Los precios de los peajes de la AP-9 han subido en los últimos 27 años en 23 ejercicios, se mantuvieron solo en una ocasión, y bajaron tres veces tan solo, dos en la segunda mitad de la presente década y hasta un 7 % en el año 2000. Sin embargo, esa rebaja decidida por el Gobierno de Aznar fue declarada ilegal por los tribunales europeos de la competencia, que hizo que otro Gobierno del PP, en esa ocasión con Mariano Rajoy al frente, subiese en el año 2012 hasta un 7,5 % las tarifas de todas las autopistas de España para acondicionar sus precios a las directrices de la UE. Ese mismo año, esas tarifas sufrirían además el incremento del IVA de tres puntos decretado para todas las transacciones por el Ejecutivo, y ya en enero había incrementado los precios del sector de autopistas un 3,29 %.

Ese 2012, con sus tres subidas de precios en la AP-9, resultó aciago para la concesionaria de la autopista gallega, al perder al día 2.889 usuarios, y 1,03 millones de vehículos en el conjunto del año. Una vez más se hizo patente la relación entre subidas y bajadas en los precios del vial y el comportamiento de sus tráficos.

Subida imparable

En lo que va de siglo los peajes de la AP-9 han crecido nada menos que un 107 %. Viajar de Fene a Vigo en el 2001 ?los dos extremos entonces de la autopista?, costaba 9,10 euros. Hacerlo ahora entre los mismos puntos, supone 18,85 euros. El INE identifica la subida del coste de la vida en esos dieciocho años en un 44,3 %, lo que evidencia el trato favorable que han tenido las concesionarias de autopistas, y la AP-9 en particular, como ha considerado el propio ministro de Fomento, José Luis Ábalos.

La AP-53 (Santiago-Dozón) creció el año pasado un 3,35 % en sus tráficos, que alcanzan 6.779 vehículos de media al día.

La eliminación del peaje entre Burgos y Álava dispara su uso un 40 %

A finales de año Fomento liberalizará las autopistas de Sevilla a Cádiz y la de Alicante a Tarragona

El Gobierno central tiene claro que cuanto más bajos sean los peajes de una autopista, mayor volumen de tráfico podrán captar y mejor saldrá a sus gestores su cuenta de resultados. Por eso, el Ministerio de Fomento ha aplicado para las nueve autopistas quebradas, ahora a su cargo, una política tarifaria muy diferente a la que sigue la AP-9. Frente a los tres tramos de subidas aplicadas por Audasa en doce meses, el ministerio ha rebajado de media un 30 % los peajes en las radiales madrileñas y autopistas de Cartagena y circunvalación de Alicante, añadiendo un 18 % más de descuento a los portadores de dispositivos de telepeaje, y la gratuidad para todos durante la madrugada.

Está por ver qué evolución registran dichas autopistas con las nuevas condiciones vigentes desde el 15 de enero, pero lo que está ya claro es que la AP-1, la primera autopista de España en la que vence la concesión y pasa a ser gratis, ha pulverizado su registro de usuarios al liberalizarse desde el 30 de noviembre.

Su primer balance arroja un incremento en sus tráficos del 40 % respecto a diciembre del año anterior. De 18.899 vehículos de media al día ha pasado ahora a 26.516 ya sin barreras ni cabinas de pago en todo su trazado desde Burgos a Armiñón.

Ha ganado en todo el mes 236.127 usuarios, en el mejor mes de diciembre de los 44 años en los que ha estado en manos de otra empresa del mismo grupo de Audasa. La AP-9, por cierto, tendrá peajes durante 75, gracias a las tres prolongaciones de su concesión aprobadas por gobiernos de los tres partidos que hasta ahora han dirigido el Ejecutivo de España.

Más viales gratis

Pero además de haber desaparecido los peajes de la AP-1, este año lo harán también los de la AP-4 (Sevilla-Cádiz), tras 51 años de concesión, y los de la AP-7 entre Tarragona y Valencia (48 años) y entre Valencia y Alicante (47). Todos ellos forman parte de la primera generación de autopistas de España, las concebidas y con concesión otorgada en la recta final de la dictadura.

Si el siguiente Gobierno mantiene el mismo criterio que el actual, de no renovar o prolongar los contratos de concesión de las autopistas dependientes de Fomento, en el 2021 vencerán también los contratos de hasta cuatro tramos más de la AP-7 en Cataluña, con plazos de entre 47 y 55 años en manos privadas. Y también lo hará el mismo año la AP-2 entre Zaragoza y el Mediterráneo, y dos autonómicas catalanas. En ese momento Galicia pasará a ser la autonomía con más kilómetros con peajes.

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