Batalla en el Centro Gallego de Montreal: «Aquí solo se programa flamenco»

Un grupo de exsocios asegura sentise «turista» en el edificio. Dicen haber sufrido represalias cuando intentaron poner en marcha iniciativas relacionadas con la tierra. Desde la directiva niegan las acusaciones

Imagen de la entrada del Centro Galego de Montreal que figura en la petición de Change.org
Imagen de la entrada del Centro Galego de Montreal que figura en la petición de Change.org

Redacción / La Voz

A más de 6.000 kilómetros de Galicia se ha desatado una auténtica lucha por la galleguidad. En el Centro Gallego de Montreal mantienen un enfrentamiento entre socios y exsocios que ha traspasado las fronteras canadienses gracias a una denuncia en la plataforma Change.org.

La ourensana María José Fernández, que lleva más de 30 años en Montreal, es la impulsora. Asegura que este centro gallego es cualquier cosa menos gallego. Ella fue incluso secretaria del colectivo y denucia que ni los gallegos en Montreal ni los recién llegados tienen un espacio «para ayudas o actos sociales». Mantiene que el centro está manipulado por la actual directiva.

«Es imposible hacer cualquier cosa en gallego. La promoción de la cultura no existe, como mucho se hace una queimada. Solo se promociona lo latinoamericano y se programan actuaciones de flamenco. Ni la tele en gallego se puede ver. A los socios que discrepan de la directiva y quieren una promoción real de Galicia, los expulsan», dice.

María José asegura incluso que el registro actual de socios es falso, que ella misma lo tuvo en sus manos. «Cuentan a más gallegos de los que hay. En realidad no pasan de los 40. Solo queda la gente mayor».

El Centro Gallego de Montreal, que comenzó su actividad en 1970, figura en el Rexistro de Galeguidade de la Xunta desde 2015, año en el que se creó esta lista. Un centro de este tipo tiene que tener 100 socios como mínimo -la mitad gallegos- para ser considerado colaborador. 

 Es imposible hacer cualquier cosa en gallego. La promoción de la cultura no existe, como mucho se hace una queimada

El actual presidente, José Luis Sánchez, niega las acusaciones y asegura que el origen de esta denuncia es un roce personal. «Solo nos quieren hacer daño. No lo puedo entender. Somos 200 socios, contando a fundadores, hijos y nietos. La Xunta lo sabe perfectamente. Y sí hacemos promoción del gallego», defiende este monfortino. «Lo que pasa es que aquí la gente es mayor y los jóvenes no se involucran. Vienen algunos, pero los hijos de gallegos no se animan. Ven que hay gente de más edad y no se adaptan. Aquí hay otra cultura. Esto no es, por ejemplo, Buenos Aires. Hacemos fiestas y acciones de la tierra. Antes dábamos clases de gallego, pero ahora es difícil encontrar profesores. Fueron estas personas que nos denuncian las que no hicieron absolutamente nada. Los actuales socios no les apoyan y están disgustados», asegura.

Petición de firmas en Change.org «Galicia non está no Centro Galego de Montreal»
Petición de firmas en Change.org «Galicia non está no Centro Galego de Montreal»

Mantiene también que no hay represalias contra el uso del idioma, que en el centro no se escucha música latina y que, quien quiera ver la televisión pública gallega, lo puede hacer sin problema», explica. Su presidente confirma que el centro sí tiene usuarios latinos, pero no en gran número.

Fueron estas personas que nos denuncian las que no hicieron absolutamente nada. Los actuales socios no les apoyan y están disgustados

«La tele, por ejemplo, siempre está en un canal latino. Se hacen fiestas cubanas. En ellas, suerte tenías si te dejaban poner un pasodoble. Incluso se ha bloqueado a usuarios en Facebook por escribir en gallego. Lo nuestro ha quedado en un segundo plano y todo se hace en castellano», dice María José Fernández.

El ourensano Miguel Fernández es uno de esos gallegos que decidió darle la espalda al centro. Llegó en 1985 solo con 9 años y, después de una vida en Montreal, sus hijos no conocen ni el edificio. «A veces voy a charlar con los mayores que quedan allí, pero me siento un turista. Ahora es más latinoamericano que nada. Recuerdo ir de niño y aquello era de verdad. Nos juntábamos muchos niños, algunos iban a clases de gallego, otros a clase de baile... Ahora ya nadie va al centro».

Me siento un turista. Ahora es más latinoamericano que nada

Lo mismo cree un pontevedrés que lleva cuatro años en Montreal y que estuvo en la directiva. Prefiere no dar su nombre por miedo a represalias. No está de acuerdo con la gestión y lleva un par de años sin acercarse al edificio. «No quieren a la gente joven, no está abierto a nuevas generaciones que quieran involucrarse en el centro. El nuevo gallego es allí un extraño. No todo el mundo es así, pero algunos han hecho el espacio de su propiedad». Y pone un ejemplo del que él mismo fue testigo.«Por las Letras Galegas hicimos un evento con una exposición con material aportado por la Xunta, se proyectaron vídeos, leímos poemas, entre otras cosas. Estas personas no solo no no se involucraron, sino que molestaron. En el centro había muchos chanchullos y mal ambiente. Desde que no voy, soy más feliz. La petición en Change.org fue una sorpresa, pero nada de lo que dicen es mentira», asegura este joven de 35 años.

La petición en Change.org fue una sorpresa, pero nada de lo que dicen es mentira

Otra pontevedresa, que tampoco quiere dar su nombre, solo fue socia durante 2016. «Sí se han intentado hacer cosas, pero fue muy complicado. Yo misma presenté proyectos de investigación histórica y mil cosas más, pero nada. La denuncia en Internet da en el clavo. La Xunta debería auditar el centro y comprobar que todo se está haciendo bien».

Mientras los críticos piden que se investigue la situación, desde la Xunta mantienen que al tratarse de un centro privado, su capacidad de acción es limitada. Que es habitual la mezcla de culturas en este tipo de espacios. Sí confirman que en Centro Gallego de Montreal recibió 8.000 euros en subvenciones en 2018: 4.500 euros para gastos de funcionamiento y 3.444 para proyectos culturales, sociales, acciones informativas y proyectos promovidos por la juventud. Dinero, aseguran, nunca se paga por adelantado. Deben justificar los gastos. 

En la Secretaría Xeral da Emigración son conocedores de lo que consideran «problemas internos» y explican que las auditorías están reservadas para irregularidades graves o evidentes.

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