La oposición pone a prueba al PP y pide que se negocie ya el traspaso de tráfico

Puy recuerda que fue el PSOE el que vetó la transferencia en el Congreso en el 2010


Santiago / La Voz

El consenso político alcanzado la semana pasada en el Parlamento para reclamar al Estado que Galicia tenga un nivel de competencias similar al de Cataluña y el País Vasco se cargó ayer de matices. Evidentes unos y sutiles otros, pero matices al fin y al cabo. Los tres grupos de la oposición coincidieron en expresar sus reservas sobre el giro autonomista del Gobierno de la Xunta, así que pondrán a prueba la franqueza de la reclamación esbozada por el PP solicitando de inmediato la transferencia de las competencias en materia de tráfico y seguridad vial. Y desde el PPdeG se apresuraron a recoger el guante: «Xa foi pedido o tráfico nunha ocasión e foi o PSOE o que se negou a facer ese traspaso», replicó Pedro Puy, en alusión al veto del Congreso a esta demanda en el 2010.

Fue una iniciativa del BNG, en la que precisamente se reclamaba abrir el melón del traspaso del control sobre el tráfico a Galicia, la que propició el acuerdo de la semana pasada en comisión parlamentaria. Y aunque el PP no respaldó el fondo de la petición, pues de lo del tráfico no quiso hablar, reorientó el pacto hacia la convocatoria de la comisión mixta de transferencias para exigir el tope de autogobierno para la comunidad, tarea en la que los populares fueron secundados por las demás fuerzas.

Pero al Bloque Nacionalista Galego le surgen dudas. La líder de esta formación, Ana Pontón, manifestó ayer que, hasta el momento, el PP de Feijoo «non tiña interese en incrementar o poder político» de Galicia, aunque lo de rectificar, dijo, «está ben».

En todo caso, matizó que si lo que se pretende es situarse al mismo nivel competencial que el País Vasco o Cataluña, la transferencia del control del tráfico junto a la de la policía, cedida por el Estado a los citados territorios, es fundamental para esta finalidad, al igual que ocurriría, en el caso vasco, con el concierto económico, si bien lo último tiene respaldo constitucional y carece de equivalente en Cataluña. «Hai que ver se Feijoo é sincero ou se fai un exercicio de travestismo político, o tempo dirá cal é o resultado, se estamos diante dunha nova pirueta ou se empeza a exercer en serio como presidente de Galicia», esgrimió Pontón.

También a los socialistas gallegos les surgieron muchas dudas sobre el giro autonomista del PPdeG al comprobar sus reticencias a apretar el botón en favor de la reclamación del tráfico. El portavoz del PSdeG, Xoaquín Fernández Leiceaga, considera que la llegada de Pablo Casado al frente del partido y el pacto sellado con Vox para poder gobernar Andalucía son elementos que «indican que a evolución do autogoberno non forma parte das prioridades do PP».

Aun así, Leiceaga está dispuesto a dejar al margen el «ánimo recentralizador» que dice apreciar en el nuevo PP y entiende que hay que darle margen al Gobierno gallego para ver cómo se concreta ahora el acuerdo de la semana pasada. Así que se apresuraron a registrar ayer una iniciativa en la que piden que el Parlamento gallego impulse una nueva petición, similar a la que se frustró en el año 2010, para reivindicar la transferencia del tráfico mediante ley orgánica.

Las reticencias al papel que se dispone a jugar el PPdeG fueron mucho menos sutiles en el seno del grupo En Marea. Su viceportavoz parlamentario, Antón Sánchez, ayer compareció en rueda de prensa junto a Julia Torregrosa (Podemos), artífice del pacto unánime de la semana pasada para equiparar el autogobierno gallego con el de Cataluña y el País Vasco. Cree que la oportunidad de Feijoo para liderar esta reivindicación «xa pasou», pues insistió en que lleva diez años al frente de la Xunta y logró cero competencias. «É un pouco farisea a súa posición», añadió.

La intención del Gobierno

En cambio, el PP no se apeó de lo acordado en el propio Parlamento. Sobre la reclamación del tráfico no se da por aludido, pues Pedro Puy, su portavoz, recordó ayer que fue el PSOE, bajo el Gobierno de Zapatero, quien impidió este traspaso al votar en contra en el Congreso en el 2010, mientras que el PP se abstuvo. Así que insistió en devolverle la pelota a los socialistas y al Ejecutivo de Sánchez: «É máis interesante saber o que pensa facer o PSOE en Madrid que o que podemos facer nós aquí», subrayó.

Puy insistió en poner la comisión mixta de transferencias Estado-Galicia como marco de referencia. Ahí es, en su opinión, donde se debe dialogar y ver hasta dónde se puede llegar.

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