Cuando la delincuencia es cosa de familia

El caso de los hermanos detenidos por acosar a menores en A Coruña y Ourense no es único, existen otras sagas familiares unidas por el delito

Uno de los hermanos Martíns Mendoza llegando a los juzgados
Uno de los hermanos Martíns Mendoza llegando a los juzgados

El crimen no va escrito en el ADN pero hay familias que parecen compartir el gusto por infringir la ley. En algunos casos, esa peculiar afición se queda en pequeños delitos como el menudeo, los hurtos o las estafas, pero en otros el triste punto de unión entre familiares son los delitos de sangre.

El asesinato de Laura Luelmo devolvió a las portadas el rostro de los hermanos Montoya, dos gemelos que desde hacía años sembraban el terror en el pueblo de Cortegana (Huelva). Tras trascender la detención del presunto autor de la muerte, los medios de comunicación llegaron a dudar cuál de los dos hermanos era el detenido.

Bernardo Montoya resultó ser el asesino confeso de la joven profesora. No era su primera víctima mortal. En 1995 ya había matado a cuchilladas a una mujer de 82 años. Las manos de su hermano, Luciano, tampoco están limpias de sangre. En el año 2000 también acuchilló hasta la muerte a una mujer, un crimen por el que se encuentra cumpliendo condena, aunque el día del asesinato de Laura disfrutaba de un permiso penitenciario

José Ángel Martins Mendoza, Peque, trasladado por la Guardia Civil a la Comandancia de Pontevedra.
José Ángel Martins Mendoza, Peque, trasladado por la Guardia Civil a la Comandancia de Pontevedra.

Con una muerte coronó también su larga carrera delictiva José Luis Martíns Mendoza, alias El Peque. Corría agosto de 2010 cuando junto a otros dos hombres trató de atracar una sucursal de Caixa Galicia en A Cañiza. El intento acabó con el fallecimiento a tiros de un Guardia Civil. La violencia fue siempre el sello de identidad de El Peque, también conocido como Josiño, que en 1998 no dudó en abrir fuego contra dos agentes de policía local que quisieron identificarlo en una cafetería de Vigo. José Luis estaba en ese momento acompañado de su hermano, Luis Ramiro Martíns Mendoza, varios años mayor que él y verdadero introductor del Peque en el mundo criminal. Y es que con apenas 13 años, Josiño ya ayudaba a su admirado hermano en los atracos que este planificaba. Ambos están considerados dos de los criminales más violentos y peligrosos del área viguesa y sus comparecencias judiciales han estado siempre rodeadas de grandes dispositivos de seguridad. Actualmente ambos están en la cárcel. Por el camino, Luis Ramiro también ha logrado verse acompañado en los tribunales por otros familiares: su mujer, su hija y su yerno también fueron imputados en su día por formar junto con Martíns Mendoza una banda dedicada a perpetrar atracos bancarios.

Hace poco más de dos meses, en Carballo era detenido Daniel Añón Botaña. Se le consideraba partícipe en al menos uno de los delitos con fuerza perpetrados por la conocida como banda del Golf Rojo, supuesta responsable de una oleada de robos en bares y cafeterías del área de A Coruña y Carballo. Sus apellidos coinciden con los del que probablemente fue el fugado más buscado del pasado año, Iván Añón Botana. No en vano, ambos son hermanos. Este último especialmente peligroso. Cumplía una condena de 27 años por el asesinato de un malpicán cuando decidió no volver al penal de Teixeiro tras disfrutar de un permiso carcelario. Estuvo en busca y captura hasta que a finales de noviembre fue detenido en la localidad de Arteixo.

También viejo conocido de los carballeses es Pedro López Añón, alias Pedrito. Con 23 años acumulaba ya más de 80 arrestos. Robos y palizas figuran en su negro currículum que le llevó a ser un habitual de los centros de menores, al principio, y de los calabozos, después. Quizás su intención era igualar la carrera de su padre, Juan López Noya, O Ganso. En su extensa lista de actividades delictivas figura una especialidad, el robo en máquinas tragaperras pero también se le han imputado delitos de tráfico de drogas, atentados contra el patrimonio e incluso un homicidio. Al igual que su hijo, O Ganso comenzó a delinquir a edad temprana, en ocasiones acompañado por su hermano Manuel, más conocido como O Perolo. Delincuente más que habitual, a él también se le imputó en su día un delito de homicidio por la muerte a palos del dueño de una cervecería en 1994. Salió absuelto porque no se pudo demostrar cuál de las seis personas involucradas en la reyerta propinó el golpe mortal.

Todo queda en pareja

No son una saga familiar pero el crimen terminó por unirles en un matrimonio celebrado en la cárcel. El portugués Jorge Fontán y la polaca Esua Lorenzo iniciaron en Vigo un idilio basado en una común drogodependencia que les llevó a perpetrar toda una serie de robos para financiar su adicción. Condenados a cinco años de prisión en 2017, acabaron por casarse en A Lama en octubre del año pasado.

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Los Bonnie and Clyde vigueses salen de la cárcel de A Lama para casarse Eusa y Jorge, condenados por atracos, se dieron el sí quiero

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