Galicia puede ajustar cuentas con Sánchez

Los Presupuestos Generales son los peores para la comunidad desde el 2002


Santiago / La Voz

Diciembre del 2018. Ese fue el penúltimo plazo con el que mareó el Ejecutivo de Rajoy para la llegada del AVE a Galicia. Así lo mantenía el pontevedrés, ya con poca convicción, a principios del 2016, después de un catastrófico ejercicio en el que Fomento solo fue capaz de ejecutar el 40 % de las partidas que había programado para la conexión con la meseta. Hubo dos resistencias decisivas: el empecinamiento del entonces director general de ADIF ?nombrado por el PP? por empantanar los contratos; y los meses de penitencia política y administrativa que coincidieron con el «no es no» de Pedro Sánchez.

Tres años después, con el presidente socialista gobernando en precario, el daño a Galicia ya no es colateral. La humillación presupuestaria plasmada esta semana en las peores cuentas para la comunidad desde el 2002 es fruto de una premeditación que se podía intuir. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, demoró todo lo que pudo su primera reunión con Feijoo y salvó el trance con cintura protocolaria y la promesa hueca de no retrasar más el AVE. Pero en los segundos niveles, sin cámaras ni grabadoras, la realidad salió a flote: «Galicia ya tiene mucha obra», le espetó el secretario general de Infraestructuras a la conselleira Ethel Vázquez durante una reunión en noviembre en Madrid.

La inquina con la que se han recortado las partidas frena en seco dos ciclos positivos que paliaron parcialmente el histórico maltrato del Estado. En la primera década del siglo, con vientos económicos propicios, fue el Plan Galicia de «mier...» que con tan poca fe desarrolló el Gobierno de Zapatero; y en la segunda, ya con la crisis azotando, se fueron logrando cuentas dignas con las inversiones en la alta velocidad ?que en rigor solo han disfrutado hasta ahora castellanos y madrileños? que se salpimentaban con otras infraestructuras que irrumpían cada año con fondos testimoniales que no llegaban ni para pagar las fotocopias del proyecto. Y ese es el mayor problema de estas cuentas. Que muchas de esas actuaciones en las que había más voluntad que dinero han desaparecido para este y los próximos años, con el riesgo de decaer para siempre.

Sin embargo, ironías de la vida, a Galicia se le ha presentado la oportunidad de ajustar cuentas con Pedro Sánchez. En Marea, con cinco diputados en el Congreso, tiene toda la legitimidad para cargarse los bochornosos presupuestos sin perder el tiempo con explicaciones. Non é non.

DOS APUNTES

Los sindicatos toman posiciones

Los años electorales condicionan muchos comportamientos. También en el mundo sindical, que en mayo, coincidiendo con las municipales, renovarán su representación. En la función pública se notan bien los posicionamientos, todos legítimos, que sitúan a unas centrales dispuestas a llegar a acuerdos que supongan alguna conquista laboral para sus representados; y los que no firman aunque les regalen la Luna por escrito.

Feijoo «gestiona muy bien»

Al principio de la era Feijoo, la oposición en Galicia intentó desgastarlo durante algún tiempo ensalzando sus virtudes como un mero «gestor», tratando de ningunear así por contraste su capacidad política para liderar un proyecto. La estrategia duró poco. Esta semana un destacado dirigente del PP ha recuperado esa idea: «Es una referencia para el partido y está gestionando muy bien». Fue Pablo Casado, nada menos.

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