Muere el histórico dirigente socialista Vicente Álvarez Areces, clave en las revueltas estudiantiles gallegas de marzo del 68

El expresidente de Asturias y exalcalde de Gijón ha fallecido esta noche a los 75 años de edad. El político, que vivió su etapa estudiantil en Santiago, fue uno de los líderes de la trascendental movilización de hace casi 51 años por la que le detuvieron y le prohibieron el acceso al recinto universitario


Vicente Álvarez Areces (Gijón, 1943), conocido como Tini, exalcalde de Gijón durante doce años y expresidente de Asturias en tres legislaturas consecutivas -entre los años 1999 y 2011-, ha fallecido la pasada noche de forma repentina, al parecer, por un accidente cerebrovascular. El dirigente socialista protagonizó una dilatada trayectoria política iniciada en la década de los años ochenta como director provincial de Educación.

Tras dejar la Presidencia del Principado fue senador y ocupó la Portavocía del PSOE en la Cámara Alta entre octubre del 2016 y junio del 2017 a propuesta de la Comisión Gestora dirigida por el también asturiano Javier Fernández. 

«Para mí Santiago es, ante todo, una gran emoción»

Vicente Areces, gran defensor de que «Galicia y Asturias trabajen más unidas para ganar influencia política» y para combatir el declive demográfico, no escondía su cariño por la tierra gallega. «Para mí Santiago es, ante todo, una gran emoción, por los maravillosos años que viví aquí», recordaba en el 2017 en La Voz, durante una visita a Compostela en la que no perdió la oportunidad de visitar algunos espacios de su etapa universitaria de finales de los sesenta. Alojarse en el Hotel Compostela, donde iba a estudiar, porque «se estaba calentito», el café Derby, el almuerzo y tertulia con el expresidente gallego Emilio Pérez Touriño o la visita a tantos amigos que conserva, fueron algunas de las tradiciones que Areces mantuvo durante años.

Fue en la capital gallega donde pudo compatibilizar sus «dos grandes pasiones, las matemáticas y la política». Pero fue también en Galicia donde lo detuvieron y lo enviaron tres veces a la cárcel. El histórico dirigente socialista fue uno de los líderes de las revueltas que en marzo de 1968 (en la universidad compostelana el Mayo del 68 fue dos meses antes)  pusieron a Santiago en el mapa, con una movilización, «de la mayoría de la sociedad», que se tradujo en hechos «insólitos», como el propio Areces recordaba nítidamente en una entrevista en La Voz en marzo del 2018 cuando se cumplían 50 años de lo sucedido en Compostela. 

Vicente Álvarez Areces: «Salí de declarar ante el juez militar y en la puerta del cuartel me detuvo la policía»

tamara montero
Vicente Álvarez Areces
Vicente Álvarez Areces

Al entonces delegado de la sección de matemáticas prohibieron el acceso al recinto universitario: «Una vez, hasta me examinaron en el bar de la facultad»

«Agitador de masas y activista. Detenido varias veces por la policía y sancionado por el gobernador civil». Así definía en 1968 el servicio de información de la Guardia Civil a Vicente Álvarez Areces (Gijón, 1942). Ese agitador de masas, uno de los líderes de las revueltas estudiantiles, que llegó a ser presidente de Asturias y es senador, recuerda vívidamente lo acontecido en aquellos años.

-Con 50 años de distancia se puede decir que no ha habido otra movilización igual.

-Creo que no, porque el hecho distintivo es que no fue una movilización de una vanguardia, sino de la mayoría de la sociedad. Se produjeron hechos que vistos en la retrospectiva fueron insólitos. Por ejemplo, que el gobernador civil nos recibiese a los delegados de facultades en una comisión negociadora en la Delegación del Gobierno en A Coruña, que todavía cuando paso por allí me acuerdo [ríe]. Fue un desbordamiento total de ellos. A nosotros nos sancionaron duramente, pero ellos también tuvieron sus bajas: cayó el rector, el decano fue trasladado, al gobernador civil también lo cambiaron.

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Los orígenes de las movilizaciones en Santiago se remontan a 1967 cuando se creó una organización estudiantil que fue reprimida al considerarse que sus líderes eran «elementos subversivos». De hecho, el propio Areces era catalogado así por el servicio de información de la Guardia Civil: «Agitador de masas y activista. Detenido varias veces por la policía y sancionado por el gobernador civil». La gente empezaba a tomar conciencia mientras la represión de los profesores no se hizo esperar, especialmente en Ciencias. Se suspendieron actividades y se ninguneó a los alumnos electos en un sindicato democrático de estudiantes.

El 15 de enero de 1968 empezó una huelga y una manifestación que incluyó una quema de periódicos adictos al régimen franquista. Trece estudiantes fueron detenidos (a Vicente Areces le impusieron una multa de 15.000 pesetas) y las protestas continuaron en los meses siguientes. El 9 de marzo empezó un encierro de tres días en el rectorado que exigía la destitución del decano de la Facultade de Ciencias, Joaquín Ocón, por sus actitudes autoritarias, y la devolución de las cuotas de las asociaciones de estudiantes que se negaba a entregar. Sin embargo, en realidad la lucha iba mucho más allá. «Estabamos opoñéndonos á ditadura», recordaban a La Voz sus protagonistas hace ahora un año.

El expresidente de Asturias recordaba en el aniversario de la protesta cómo justo antes de que arrancase el mencionado encierro, el profesor García Rodeja le agarró y le arrancó varios botones de la chaqueta. Él, que en ese momento era el delegado de Medicina, presentó una denuncia, simbólica, en la que cifraba el destrozo en «no menos de tres pesetas».

 A finales de marzo de 1968, el director general de Enseñanza Superior visitaba Santiago para sancionar a trece estudiantes, con siete expulsiones y pérdida de matrícula para otros seis. Se desencadena una nueva protesta con una desalojo en Medicina y con la decisión de los estudiantes de ir a despedirlo a la estación. 

«En vez de templar, lo que hizo fue endurecer la situación. Cuando se marchaba este señor nos fuimos a la estación y empezó una refriega muy dura: alguna gente tirando piedras, ellos disparando, y dispararon bastante. Cargaron y nos detuvieron a algunos de nosotros. A consecuencia de eso se abre un expediente por la vía militar, porque el expreso a Madrid pasó y rompieron los cristales. Fue una provocación del propio régimen tratando de involucrar a los militares. Al salir del cuartel en el que me tomó declaración el juez militar, me detiene la policía otra vez y me llevan a la prisión de A Coruña», recordaba Vicente Areces en La Voz.

El histórico socialista se enfrentó, junto a otros tres delegados, a un juicio en el Tribunal de Orden Público. Pedían para él dos años por desórdenes públicos y atentado a la autoridad, aunque en el juicio se retiró este último cargo. 

Finalmente, como el propio Areces recordaba, «congelaron el expediente y de alguna forma se negoció un final digno. El ministerio suspendió la aplicación de las sanciones, pero a algunos de nosotros, cuando acabó el curso, nos prohibieron el acceso a los recintos universitarios. Me matriculé por libre, pero no podía examinarme en el recinto universitario. Una vez hasta me examinaron en el bar de la facultad», aclaraba no sin una sonrisa.

Habría que esperar a la segunda quincena de abril de 1968 para que se solucionase el conflicto. El rector ya había anunciado que se devolverían las cuotas y que se suspenderían las sanciones, algo que se dilató. Finalmente, y ya agotados, a finales de curso deciden para la huelga y volver a clase. 

Ya como alumno por libre, Areces simultaneó sus estudios en Ciencias Exactas en Santiago con el trabajo de profesor en el colegio Luis Vives de Pontedeume, época durante la que maduró su carácter pedagógico. Sería años después, y tras su etapa como político, cuando echaría la vista atrás para valorar las protestas que protagonizó en Galicia: «A nosotros nos sancionaron duramente, pero ellos también tuvieron sus bajas: cayó el rector, el decano fue trasladado y al gobernador civil también lo cambiaron».

«En aquel momento estaba tan convencido de que hacía lo correcto, que lo vivía con una dignidad profunda. No solo la cárcel, nos ponían multas, y había estudiantes que se extraían sangre para venderla y poder pagar aquellas multas. Hubo un movimiento de solidaridad emocionante. Los estudiantes en Santiago salimos a apoyar en 1972 la lucha de los trabajadores de Ferrol en torno a un convenio colectivo a los que masacraron literalmente. Yo era delegado de la Facultad de Ciencias y acabé en Orden Público, multado y condenado a cuatro meses de prisión, pero aquella lucha valió la pena», defendía con rotundidad.

El mayo que fue en marzo: la Universidade de Santiago se rebela Un grupo de estudiantes recuerda cómo mantuvieron un pulso con la autoridad de enero a mayo del 68: «estabamos opoñéndonos á ditadura»

Este jueves se recuerda con emoción desde distintos puntos de Galicia a Vicente Álvarez Areces. El líder del PSdeG, Gonzalo Caballero ha lamentado la pérdida de un «socialista de referencia e magnífico presidente asturiano» poniendo el foco en su «gran relación política e persoal con Galicia».

El concello de Ferrol, por su parte, también ha querido acordarse «dun home que foi un referente na defensa das liberdades e un dos activos na construcción do movemento obreiro antifranquista de Ferrol desde o seu destino como mestre en Pontedeume». 

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